Respuesta de Carlos Caso-RosendiMe escribe un lector de Monterrey, México. Sus palabras en los párrafos indentados, en azul. Mi respuesta indicada con "—" y sin indentación.
Mi nombre es Jorge Cantú, de Monterrey, México.
Leyendo su blog, bastante interesante, me llamó la atención el artículo llamado "La Judeofobia Española" escrito por Gustavo D. Perednik.
—El artículo del Sr. Gustavo Perednik fue publicado tal como aparecen en el original. Las opiniones de los autores publicados en este blog no son necesariamente las nuestras. Perednik expresa su punto de vista como intelectual judío. Dicho punto de vista nos sería desconocido si no lo consideramos detenidamente, examinando todo lo que pueda tener de valioso y descartando lo que no sea de provecho, si es que se halla algo falso o mal fundamentado.—
Aunque el autor en su artículo denuncia aspectos ciertos de lo que él llama "judeofobia" en la opinión pública española actual, parece incurrir él mismo en juicios igualmente sumarios e injustos hacia autoridades de la Iglesia (dudo seriamente que Mons. Amigo Rivera ande difundiendo "libelos de sangre") y eventos históricos que caricaturiza, tal es, por ejemplo el siguiente aserto:
—La judeofobia existe, no solamente en España, sino en nuestra cultura iberoamericana. No es mi intención probarlo en una respuesta que necesariamente debe ser breve: recordaré ciertos hechos como ser las acciones antisemitas de ciertos grupos "católicos" de extrema derecha en la Argentina de los años 1950 y el brutal atentado a la AMIA de Buenos Aires en 1994. Mi experiencia personal también lo confirma, sin ser judío yo mismo, he sido testigo de todo tipo de maldades perpetradas en contra de amigos judíos en mi país.—
Sólo en España aún se reverencia la memoria de niños supuestamente torturados y martirizados por diabólicos judíos (un par de ejemplos son la catedral de La Seo en Zaragoza, y la de San Nicolás en Sevilla, en la que el obispo Carlos Amigo Vallejo difunde el libelo de sangre). Sólo en España «matar judíos» puede ser considerado un juego de niños.
—La supervivencia de la historia de San Dominguito del Val es un hecho. Lo puede comprobar cualquiera que pueda visitar la iglesia de San Nicolás, en Sevilla. No creo que sea un artículo de fe, el creer que ciertos judíos mataron a San Dominguito con el objeto de envenenar a la población cristiana, crucificarlo, comérselo en la cena de pascua, beberle la sangre etc. Eso es tan a las claras una leyenda que ni me voy a molestar en examinarla (ver abajo el resumen). En la imaginación popular católica circulan muchas cosas por el estilo. El Magisterio de la Iglesia y el Romano Pontífice son infalibles: la ocasional morbosidad católica no lo es. —
Mi punto es: para qué hacerle el caldo gordo a este escritor, publicando su artículo
—No hay "caldo gordo" alguno. El artículo de Perednik está muy bien escrito y se compara muy favorablemente—en lo factual— con la historieta española de que los judíos se comen un niño cristiano para la pascua. Si se promocionara esta última idiotez, eso sería hacerle el caldo gordo a la ignorancia y al prejuicio. A mi ver, la preservación de la leyenda de San Dominguito (y todas las otras que se le parecen) es insultante y engorrosa. Ignoro por qué la Iglesia no la examina. A estas alturas sabemos bien que nunca ha habido judíos caníbales y me parece muy justo que un judío utilice ese relato para mostrar que no hay mucha gana, entre nos, de enterrar esas cosas.—
(muchos visitantes pensarán que el sitio avala por completo sus opiniones)
—Este sitio (blog) no avala las opiniones de nadie. Presentar una opinión, no necesariamente implica estar de acuerdo con todos sus matices. Este blog avala solamente la enseñanza magisterial de la Iglesia y punto. Del resto, cada uno es libre de leer y razonar lo mejor que pueda.—
que aunque denuncia legítimamente y con verdad algunos aspectos ciertos de antijudaísmo, por otra parte incurre él mismo en manipulación tendenciosa y sectaria de la historia, de las personas y las instituciones para el beneficio de su causa.
—No veo la "manipulación tendenciosa" en el escrito de Perednik. Por otro lado, no espero de un judío que escriba como un católico. Razón de sobra hay para el recelo que algunos judíos sienten por los católicos, pero si no abrimos las ventanas y nos encerramos en las viejas sandeces, nos quedamos enemigos y eso va en contra de lo que el judío Jesucristo nos enseñó y nos mandó guardar.—
Incluso utiliza en su argumentación a nuestro Señor Jesucristo como palanca psicológica y moral para respaldar la legitimidad del estado de Israel actual y negar cualquier derecho del pueblo palestino a ese territorio (algo bastante cuestionable y que Nuestro Señor difícilmente avalaría).
—Lo felicito por saber lo que Jesucristo haría en el caso de la disputa palestino-israelí. A mí personalmente me parece una pelea de familia en la que no quiero ni meterme. Si el mundo se saliera de ahí y dejara que la sangre llegue al río, la solución llegaría en uno o dos años: o desaparece uno, o el otro o ambos. Dudo sin embargo que los atentados suicidas, especialmente la utilización de mujeres y débiles mentales en este tipo de acciones (ampliamente documentado por la prensa) fuera algo que Cristo sancione. En el Antiguo Testamento se profetiza una y otra vez el regreso de los judíos a su tierra ancestral. Le recomiendo que lea la Biblia y verifique si cuadran sus opiniones de Ud. con las promesas de Dios. A diferencia de las promesas humanas, Dios no cambia de idea ni puede ser obligado a hacer algo distinto. Por lo tanto, dado que creo en Dios, me parece que al final cada uno tendrá su tierra. Si los hijos de Abraham se entienden entre ellos, mejor para todos. Si no se quieren entender: que gane el mejor y a otra cosa. El asunto no me compete, no tengo vela en ese entierro.—
Por otra parte me resulta extrañamente paralela la actitud antijudía que él denuncia y a la que se muestra altamente sensible, con el anticatolicismo que se respira en España y en Europa toda (aunque por motivos algo distintos) en los medios de comunicación, en los gobiernos y en la actitud prejuiciosa y hostil de buena parte del pueblo, la cual él no parece ver.
—Perednik está hablando de su propio problema y el de su pueblo. El anticatolicismo y el antisemitismo, son de las últimas fobias que van quedando que son socialmente aceptables—especialmente en la prensa mundial. El antisemitismo craso de Goebbels y Hitler ya no corre, pero hay otras corrientes que se manifiestan claramente. En estos días escucho muchas voces que llaman "terrorismo" a la operación militar que Israel está conduciendo en Gaza, pero que no decían ni pío apenas un mes atrás cuando los cohetes palestinos segaban vidas en los vecindarios de Ashkelon. Lo mismo pasa con la actitud "extrañamente paralela" (dice Ud. muy bien) de la prensa siempre en contra de la ortodoxia católica. Deje que Perednik defienda a sus judíos y defendamos nosotros a nuestra comunidad de las miles de mentiras con las que se ve atacada a diario en los medios.—
Gracias por su atención. Dios los bendiga
—Examinemos con cuidado nuestra conciencia y nuestras motivaciones. El especial Año Paulino comenzó el 28 de junio de 2008 y se prolongará hasta el 29 de junio de 2009. Esta ocasión me parece muy a propósito para recordar el consejo de San Pablo de Tarso en su carta a los Romanos, capítulo 11, 1-23 donde hablando de Israel a la nueva Iglesia les dice:

Y pregunto yo: ¿Es que ha rechazado Dios a su pueblo? ¡De ningún modo! ¡Que también yo soy israelita, del linaje de Abraham, de la tribu de Benjamín! Dios no ha rechazado a su pueblo, en quien de antemano puso sus ojos. ¿O es que ignoráis lo que dice la Escritura acerca de Elías, cómo se queja ante Dios contra Israel? "¡Señor!, han dado muerte a tus profetas; han derribado tus altares; y he quedado yo solo y acechan contra mi vida." Y ¿qué le responde el oráculo divino? " Me he reservado 7.000 hombres que no han doblado la rodilla ante Baal."
Pues bien, del mismo modo, también en el tiempo presente subsiste un resto elegido por gracia. Y, si es por gracia, ya no lo es por las obras; de otro modo, la gracia no sería ya gracia.
Entonces, ¿qué? Que Israel no consiguió lo que buscaba; mientras lo consiguieron los elegidos. Los demás se endurecieron, como dice la Escritura: " Dióles Dios un espíritu de embotamiento: ojos para no ver y oídos para no oír, hasta el día de hoy". David también dice: "Conviértase su mesa en trampa y lazo, en piedra de tropiezo y justo pago, oscurézcanse sus ojos para no ver; agobia sus espaldas sin cesar."
Y pregunto yo: ¿Es que han tropezado para quedar caídos? ¡De ningún modo! Sino que su caída ha traído la salvación a los gentiles, para llenarlos de celos. Y, si su caída ha sido una riqueza para el mundo, y su mengua, riqueza para los gentiles ¡qué no será su plenitud! Os digo, pues, a vosotros, los gentiles: Por ser yo verdaderamente apóstol de los gentiles, hago honor a mi ministerio, pero es con la esperanza de despertar celos en los de mi raza y salvar a alguno de ellos.
Porque si su reprobación ha sido la reconciliación del mundo ¿qué será su readmisión sino una resurrección de entre los muertos? Y si las primicias son santas, también la masa; y si la raíz es santa también las ramas. Que si algunas ramas fueron desgajadas, mientras tú -olivo silvestre- fuiste injertado entre ellas, hecho partícipe con ellas de la raíz y de la savia del olivo, no te engrías contra las ramas.
Y si te engríes, sábete que no eres tú quien sostiene la raíz, sino la raíz que te sostiene. Pero dirás: Las ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado. ¡Muy bien! Por su incredulidad fueron desgajadas, mientras tú, por la fe te mantienes.
¡No te engrías!; más bien, teme. Que si Dios no perdonó a las ramas naturales, no sea que tampoco a ti te perdone. Así pues, considera la bondad y la severidad de Dios: severidad con los que cayeron, bondad contigo, si es que te mantienes en la bondad; que si no, también tú serás desgajado. En cuanto a ellos, si no se obstinan en la incredulidad, serán injertados; que poderoso es Dios para injertarlos de nuevo.
Aquí tiene a un apóstol de la Iglesia declarando en la Sagrada Escritura bajo inspiración del Espíritu Santo. Algo para meditar.
Gracias por escribir. Dios le bendiga.
Referencias
Artículo sobre San Dominguito del Val en El Reloj.
Biografía del S.E.Rvma. Carlos Cardenal Amigo Vallejo.
Antisemitismo después del Holocausto, por Roy Schoeman, converso católico del judaísmo.
Judíos y Cristianos: Diálogo y Respeto, por Mons. John Gilchrist.
Israel y la Iglesia en Romanos 11, por Carlos Caso-Rosendi
Leyenda de San Dominguito del Val: Por el año 1250 el rey Alfonso el sabio escribió: "Hemos oído decir que algunos judíos muy crueles, el Viernes Santo, en recuerdo de la Pasión de Nuestro Señor, roban algún niño cristiano y lo crucifican". Esto fue lo que hicieron con Santo Dominguito del Val. Nació este niño en Zaragoza, España, y por sus especiales cualidades de gran piedad y pureza y por su hermosa voz, fue admitido como acólito y cantor de la catedral. Cada día iba de su casa al templo a ayudar a misa, a aprender cantos y a estudiar en la escuela parroquial. En su viaje de ida y vuelta tenía que pasar por entre un barrio de judíos, de estrechas callejuelas, y algunos de ellos se disgustaban mucho cuando Domingo y sus compañeros cantaban canciones a Cristo por las calles, al pasar por allí. Ya lo tenían fichado para tratar de hacerlo desaparecer.Y dice las antiguas tradiciones que un adivino judío anunció que si echaban a las aguas del río el corazón de un cristiano y una hostia consagrada, todos los seguidores de Cristo que bebieran de esas aguas morirían. Entonces algunos de aquellos fanáticos pagaron a una vieja malvada para que fuera a comulgar y rápidamente echara la santa Hostia en un pañuelo y se la trajera. Luego fueron donde un hombre muy pobre que estaba pasando mucha hambre y le ofrecieron una bolsa de oro si les reglaba el corazón de uno de sus niños. Aquel hombre fingió que aceptaba el negocio y mientras hacía que uno de sus niños gritara desesperado como si le fueran a sacar el corazón, mató un cerdo y le sacó el corazón (el cual es muy parecido al del ser humano) y sangrando aún, lo entregó a los judíos a cambio de la bolsa de oro.
Y siguen diciendo las crónicas que los judíos echaron el corazón del cerdo y la santa hostia consagrada, al río que pasaba por la ciudad, y que a los pocos días se produjo una terrible epidemia entre los cerdos de los alrededores y muchos murieron. Y con esto se dieron cuenta los criminales de que el hombre del corazón los había engañado. Entonces se propusieron conseguir ellos personalmente el corazón de un niño cristiano para no equivocarse. Ya habían obtenido de manos de un sacristán una santa Hostia consagrada, y entonces el Viernes Santo se propusieron sacrificar a un niño repitiendo los tormentos con los cuales en otro tiempo los judíos antiguos mataron a Jesucristo. Y pasaba Dominguito del Val con su sotana de acólito y de pequeño cantor por enfrente de una de aquellas casas de judíos, cuando de pronto, sin tener tiempo ni siquiera de lanzar un grito, unas manotas grandes lo toman por el cuello y le cubren el rostro con un manto, tapándole la boca con una tela para que no pueda pronunciar palabra. Temblando de pavor por lo que le pueda suceder, siente que lo llevan ante un corrillo de judíos que simulan repetir el tribunal que condenó a Jesús. Uno hace de Pilato, otro de Caifás, y otro de Anás. Le preguntan si persiste en querer seguir siendo seguidor de Cristo, y él exclama que sí, que prefiere la muerte antes que ser traidor a la religión de Nuestro Señor Jesús. Entonces le declaran sentencia a muerte, y así con sus vestidos de acólito y cantor lo crucifican. Le sacaron el corazón y enviaron a uno de los del grupo para que se fuera con la Hostia Consagrada y el corazón del niño y los arrojara al río para que todos los cristianos que de allí bebieran se murieran. Pero no imaginaban lo que ahora les iba a suceder. El que llevaba los dos tesoros para echarlos al río, para que nadie sospechara de él, dispuso entrar a un templo y simular que estaba rezando. Y he aquí que de rodillas allí en una banca, abrió el libro donde llevaba la Santa Hostia. Pero unas señoras que estaban allí cerca vieron con admiración que de aquel libro salían resplandores. Se imaginaron que ese hombre debería ser un santo y fuero a comunicar el prodigio a los sacerdotes. Llegaron estos y le pidieron que les mostrara el libro y allí encontraron la Hostia Consagrada. Luego llamaron a las autoridades y estas al revisarlo le encontraron el corazón del niño. Aquel bandido al verse descubierto se llenó de pavor y propuso que si no lo mataban denunciaría a todos los que habían cometido el crimen. Y así lo hizo. Las autoridades fueron a la casa de los judíos y los apresaron a todos, y murieron en la horca semejantes criminales (menos el que los denunció, que pagó su pecado con cadena perpetua). Y desde entonces Dominguito del Val ha sido invocado como patrono de los acólitos o monaguillos y de los pequeños cantores (modernamente se le invoca junto a otro Patrono de estos niños que es Santo Domingo Savio que también fue pequeño cantor y monaguillo). Citado del Santoral
La leyenda
Dominguito era hijo de Sancho de Val, notario, e Isabel. Infante del coro de La Seo, a los siete años fue engañado por el judío Albayuceto que con algunos otros trataron de repetir la Pasión de Cristo y lo crucificaron en una pared con tres clavos y abierto el costado. Luego lo decapitaron y cortaron los pies, ocultando el cuerpo en la ribera del Ebro. Unos barqueros, viendo unas extrañas luces, avisaron a las autoridades, que encontraron el cuerpo enterrado donde indicaban las dichas luces.
Los restos fueron llevados a la iglesia de San Gil y más tarde a la Catedral, dónde en la capilla de Santo Dominguito de Val todavía se veneran sus reliquias.
La historia
El suceso es similar a otros narrados posteriormente como el del Santo Niño de La Guardia y el del Santo Niño de Sepúlveda y se enmarca dentro del antisemitismo europeo de la Edad Media y Moderna. El origen parece estar en el The Life and Miracles of St. William of Norwich (La vida y milagros de San Guillermo de Norwich) escrita por Thomas of Monmouth en 1173. El libro cuenta la historia de Guillermo de Norwich, un niño inglés que apareció muerto en las cercanías de Norwich el Sábado Santo de 25 de marzo de 1144 y cuya muerte fue atribuida a los judíos de la ciudad. [ver nota en la Enciclopedia Católica]
La leyenda se extendió por toda Europa y se menciona en muchos documentos:
Et porque oyemos decir que en algunos lugares los judíos ficieron et facen el día del Viernes Santo remembranza de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo en manera de escarnio, furtando los niños et poniéndolos en la cruz, o faciendo imágenes de cera et crucificándolas cuando los niños non pueden haber, mandamos que, si fama fuere daquí adelante que en algún lugar de nuestro señorío tal cosa sea fecha, si se pudiere averiguar, que todos aquellos que se acercaren en aquel fecho, que sean presos et recabdados et aduchos ante el rey; et después que el sopiera la verdad, débelos matar muy haviltadamente, quantos quier que sean. Alfonso X el Sabio, Partidas, VII, XXIV, ley 2)
También Geoffrey Chaucer lo menciona en sus Cuentos de Canterbury (1387), concretamente en el Cuento de la Priora, habla del niño Hugo de Lincoln asesinado por judíos en el 1255. Cuentos similares sobre niños martirizados se han repetido en toda Europa, pudiéndose contar seis casos en el siglo XII, quince en el XIII, diez en el XIV, dieciséis en el XV, trece en el XVI, ocho en el XVII, quince en el XVIII y treinta y nueve en el XIX.
Véase también: Libelo de sangre contra los judíos (Wikipedia)
La veneración del santo
Dominguito fue canonizado y se le considera el patrón de los infantes de la escolanía de la ciudad y de los monaguillos. También se creó una cofradía de labradores para recordar el hecho y celebrar la conmemoración. La cofradía fue renovada en 1496, año en el que los restos del santo fueron trasladados de la capilla de San Vicente a la sacristía. Más tarde se llevaron a la Capilla del Espíritu Santo hasta que en 1671 se creó su propia capilla que todavía existe.