por David Warren
El progresismo liberal contiene casi todos los atributos de una religión
No veo cual sea la controversia con el nuevo libro de Ann Coulter "Godless: The Church of Liberalism" (Sin Dios: La iglesia del Liberalismo) [1] porque no me parece que haya nada de escandaloso en expresar lo que es obvio. Tal es la degeneración de nuestra cultura intelectual que, a la declaración de casi cualquier hecho (digamos por ejemplo: "Existen diferencias entre hombres y mujeres") los zombies de los medios periodísticos y de las universidades le aplican la etiqueta de "controversia". Necesitamos comenzar a llamar las cosas por lo que son y distinguir entre controversias reales e imaginarias. No me opongo a que se definan bien las cosas, especialmente cuando de defender una buena causa se trata.
Ann Coulter sugiere que los conservadores no debieran estar a la defensiva cuando la izquierda ataca los elementos de la fe judeo-cristiana. Todo lo contrario se debiera atacar la "fe alternativa" atea que ha logrado tomar el control de los círculos intelectuales del "establishment" y que proselitiza constantemente sin parar de aplicar por la fuerza sus edictos por medio del "correctismo político".
Coulter escribe: "Porsupuesto que el Liberalismo es una religión. Tiene su propia cosmología, sus propios milagros, sus propias creencias en lo sobrenatural, sus iglesias, sus sumos sacerdotes, sus santos, su cosmovisión y su propia explicación del origen del universo. En otras palabras, el liberalismo contiene casi todos los atributos de aquello que generalmente llamamos una religión."
La autora propone entonces que el Darwinismo ocupa en el mismo centro del credo liberal, recibiendo sin reticencias algunas contribuciones del Marxismo y el Freudianismo. No los guía una dedicación a los principios científicos que podrían avalar la teoría de la evolución de las especies. Más bien les interesa la declaración dogmática de que Dios no tiene parte alguna en la creación del mundo.
Yo agregaría que las implicaciones filosóficas de este dogma tampoco les interesan mucho. Ernst Haeckel el gran fisiólogo germano del siglo XIX se ocupó de estas implicaciones hasta que pudo establecer una "evolución monística" lo que vergonzosamente lo llevó a implicar la existencia de un "casi Dios". La necesidad de ser intelectualmente consistentes nos lleva a todos a similares fines.
El antidarwinismo de Coulter usa argumentos que parecen estar inspirados por las refutaciones que Arnold Lund [2] hiciera de "El Origen de las Especies" cuando batalló con los liberales de la década de 1920. Pero para entonces, las presuposiciones de Darwin ya habían sido demolidas más prolijamente por el gran geólogo y paleontólogo canadiense Sir J. William Dawson, entre otros. Sus ensayos de los años del 1880, reunidos en la obra "Modern Ideas of Evolution", anticiparon todos y cada uno de los argumentos que los darwinistas pudieran esgrimir desde su rincón ontológico. Debe ser por eso que no se han impreso nuevas ediciones de su obra por un largo tiempo.
La discusión se complica porque los liberales de hoy dia usan un mecanismo retórico para negar que ellos son en realidad una religión. De firme niegan hasta el hecho de ser liberales. El truco consiste en oponerse y nunca defender nada a menos que sea indirectamente. Es muy difícil argumentar con un nihilista que niega la validez de absolutamente todo.
El liberalismo no se presenta ya como rival de la religión cristiana, tal cual lo ha estado haciendo por aproximadamente un siglo. Mas bien, se presenta ahora como religión alternativa que es la vez inicua e irracional. El credo de una creación mítica indefendible (el darwinismo evolucionista) es "la piedra de toque que separa a iluminados de infieles."
Sin embargo lo mas interesante es que, luego de resistirse a permitir la posibilidad de la existencia de Dios, el liberalismo conduce a una serie de posiciones morales que consistentemente prefieren las peores alternativas; eligiendo lo indecente por sobre lo decente en cada caso. Es por esos frutos que los conocemos.
Quizás sea posible construir un argumento puramente moral para justificar la existencia de Dios, una tarea para mentes mejor formadas en filosofía que la mía. Se puede argumentar y demostrar por qué la existencia de Dios es inevitable. El liberalismo ha querido poner de cabeza la premisa fundamental de la existencia humana y al hacerlo han invertido el orden moral de nuestro entero universo.
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