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Intercambio con un jehovista argentino

Parte 12

Carlos Caso Rosendi

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¿Parasitismo social jehovista o participación católica?

Cristianos

En esta parte, Daniel Garbuglia trata de hacer aparecer a los jehovistas como personas que evitarán cualquier tipo de confrontación bélica sin importar que sea justa (i.e. cuando un país como la Alemania Nazi invade a un país pacífico, como Polonia o Noruega). La presentación que hace, con "citas"—que en realidad son meras opiniones—es falsaria y diseñada para presentar textos bíblicos fuera de contexto justificando así una actitud que los cristianos nunca tuvieron, aun desde el principio de la historia cristiana. El cristiano está llamado a la paz, pero solamente al Demonio se le ocurriría que los cristianos deben entregarse al yugo de la injusticia y la opresión sin mediar defensa alguna. Es obvio por las palabras de Cristo en el Evangelio y por la historia del pueblo de Dios, que ha tenido muchos guerreros de nota, como David y Josué.

Daniel Garbuglia escribe:

Actitud para con la guerra "No podemos . . . pasar por alto el hecho histórico de que los obispos consistentemente han apoyado todas las guerras que ha peleado el gobierno de su país. De hecho no conozco un solo caso en el cual una jerarquía nacional haya condenado como injusta alguna guerra . . . Prescindiendo de la teoría oficial, en práctica 'mi país siempre tiene la razón' ha sido la máxima que han seguido los obispos católicos en tiempo de guerra." "Knox."
Historiador católico E. I. Watkin. "A menudo las iglesias cristianas transmiten la impresión de que bendecirán cualquier guerra o aventura que los líderes del estado decidan lanzar."
Editor católico W. J. Whalen, "St. Anthony Messenger," mayo de 1973, pág. 21. Envolvimiento en la política del mundo "Que todos los cristianos aprecien su vocación especial y personal en la comunidad política."
"The Documents of Jerusalén." Vatican II," pág. 286. "Que los que estén aptos para ello, o pueden llegar a estarlo, se preparen para el difícil pero sumamente honorable arte de la política."—Ib., pág. 287.
"No es únicamente de la Sagrada Escritura que la Iglesia saca su certeza acerca de todo lo que ha sido revelado."—"The Documents of Vatican II," pág. 117. "Tanto la Sagrada Tradición como la Sagrada Escritura han de aceptarse y venerarse con el mismo sentido de devoción y reverencia." —Ib., pág. 117.
"Dícele Jesús: . . . todos los que empuñan espada, por espada perecerán."—Mateo 26:52, "Bover–Cantera."
"Jesús . . . se puso a hablarles; ésta fue la enseñanza que él dio. . . . Amen a sus enemigos, hagan bien a los que los odian a ustedes, oren por los que los persiguen y los insultan, para que ustedes sean hijos verdaderos de su Padre en el cielo."—Mateo 5:1, 2, 44 "Knox."
"Aunque vivimos en la carne, no militamos según la carne." 2 Corintios 10:3, "Regina."
"Las armas de nuestra milicia no son de fábrica humana." 2 Corintios 10:4, "Regina."
"No son del mundo, como yo [Jesús] no soy del mundo." —Juan 17:16, "Biblia de Jerusalén"
"Todo el mundo está en poder del Maligno."—1 Juan 5:19, "Nieto."
"¿No se dan cuenta de que el hacer que el mundo sea su amigo es hacer que Dios sea su enemigo?"—Santiago 4:4, "Biblia de Jerusalén"

Respuesta Católica

De citas falsas y sin referencias, ya Garbuglia nos ha llenado el balde. Por lo tanto, las opiniones vertidas en estas citas tienen menos valor que el papel en el que están escritas. Especialmente cuando Daniel Garbuglia se niega a darnos su ubicación exacta por miedo que las publiquemos como realmente son. Ya hemos hallado más de veinte mentiras realmente audaces en estas citas. Para muestra de la deshonestidad del jehovismo creo yo que es suficiente. Ahora, al tema del "pacifismo a ultranza" de los jehovistas admiradores de Hitler.

Note la similitud entre la propaganda nazi y las ilustraciones de la Watchtower

El jehovismo demanda una abstención total de envolverse en el gobierno de las naciones, movimientos políticos (aun los que sean legales) y participación en la defensa de la sociedad por medios militares. Al mismo tiempo critican a los miembros de otras religiones que participan en tales cosas, pues asumen que el demonio está en control del mundo y que cualquier acto de lealtad a un gobierno o ejército es básicamente una colaboración con el demonio. Aún actos tan simples como el votar en elecciones democráticas es considerado por los jehovistas como una violación de la neutralidad cristiana. Como siempre, esto es parte de una interpretación completamente sesgada de los textos bíblicos citados arriba que, como siempre, son usados en forma selectiva sin considerar la historia bíblica ni lo que se aconseja en el Evangelio en su totalidad.

Una interpretación tan sesgada como estricta es posible solamente porque los jehovistas viven en países donde otras personas toman las armas para la defensa y el mantenimiento de la paz. Si esas personas (militares y policías) fueran todas "inicuas" es decir, según el jehovismo, personas sin ningún ideal cristiano o moral, entonces se daría la paradoja que en una sociedad cristiana los peores miembros de la sociedad deberían defender a los mejores.

La Biblia es clara con respecto al servicio militar: es necesario vivir esas obligaciones dentro de la moral cristiana. El consejo en Lucas 2, 12–14: Vinieron también publicanos a bautizarse, y le dijeron: "Maestro, ¿qué debemos hacer?" El les dijo: "No exijáis más de lo que os está fijado." Preguntáronle también unos soldados: "Y nosotros ¿qué debemos hacer?" El les dijo: "No hagáis extorsión a nadie, no hagáis denuncias falsas, y contentaos con vuestra paga."

Es obvio que el consejo no es salirse del servicio militar o evitarlo, sino cumplirlo moralmente. En Lucas 22, 35–36 Cristo da el siguiente consejo: "Cuando os envié sin bolsa, sin alforja y sin sandalias, ¿os faltó algo?" Ellos dijeron: "Nada." Les dijo: "Pues ahora, el que tenga bolsa que la tome y lo mismo alforja, y el que no tenga que venda su manto y compre una espada." Es obvio por la lectura de este texto que Cristo no esperaba que sus seguidores fueran pacifistas a ultranza. El "no ser parte del mundo" es justamente el actuar como un cristiano dando testimonio de Cristo en conducta recta y enfrentado el mal donde sea que aparezca.

En tiempos antiguos, el pueblo de Israel combatió, aún cuando tenían la garantía de que Dios pelearía sus batallas. Y hasta les ordena actuar militarmente para establecer la justicia: "A la casa real de Judá: ¡Escuchad la palabra del Señor! Casa de David, así habla el Señor: Hagan justicia cada mañana, y libren al explotado de la mano del opresor, no sea que mi furor estalle como un fuego y arda sin que nadie lo extinga, a causa de la maldad de sus acciones." (Jeremías 21, 11–12). Huelga decir que todo el historial de la conquista de la Tierra Prometida muestra a Dios ordenando a los israelitas a entrar en batalla. Del Mesías, Cristo, se espera que vaya gobernando entre de sus enemigos, en esa parte de la historia que va desde su Crucifixión hasta su Retorno en gloria, como lo describe el Salmo 110: "El Señor extenderá el poder de tu cetro: "¡Domina desde Sión, en medio de tus enemigos!"..

El escritor católico Ignacio Cosidó lo explica claramente:

"Los que profesamos la fe católica estamos obligados en cualquier caso por el magisterio del Papa a sumarnos activamente a su deseo de paz y a orar porque Dios ilumine un camino para solucionar la actual crisis al margen de la guerra. Como católicos estamos también obligados a ser coherentes entre nuestras convicciones morales y nuestras acciones. Sin embargo, confundir y entremezclar los planos político y religioso ha tenido siempre resultados desastrosos para la política y para la religión. Porque si la obligación del Papa es velar por la salvación de sus fieles, la obligación de todo gobernante democrático es defender la seguridad y la libertad de sus conciudadanos.
Por esta razón, creo que los católicos, unidos al Papa en la oración por la paz, podemos al mismo tiempo comprender como ciudadanos la necesidad última del uso de la fuerza si una vez agotados todos los esfuerzos diplomáticos la guerra resulta imprescindible para garantizar nuestra "justa defensa", sino encontramos otra vía para "arrestar el brazo del injusto agresor" y si queremos dar credibilidad a un orden mundial justo basado en el respeto a la legalidad internacional. El no absoluto a la guerra que defendía Lutero es, por el contrario, la mejor garantía para que los tiranos del mundo puedan continuar cometiendo impunemente sus crímenes." ("Los católicos y la guerra" por Ignacio Cosidó, publicado en el Diario Palentino el 16 de marzo de 2003)

Cabe preguntar si los jehovistas en un país bajo ataque, se alegrarían de que el ejército de tal país se rinda sin disparar un solo tiro, permitiendo que tal lugar sea ocupado por un tirano u otro opresor.

Para mayor información sugiero leer estos excelentes artículos:

"La doctrina de la guerra justa" por César Vidal

"La participación cristiana en la vida social. CDIC 1897–1927

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