INICIO ARTICULOS OPINION PRODIGOS HEMEROTECA LECTURAS BLOGS

Intercambio con un jehovista argentino

Parte 5

Carlos Caso Rosendi

Secciones:

   1 – 2 – 3 – 4 – 5 – 6 – 7 – 8 – 9 –  10 – 11 – 12 – 13

 14 –  15 –  16 –  17 –  18 –  19 –  20 –  21 –  22 –  23 –  24

Intercambio completo (en formato PDF)

Enciclopedia e Historia católicas falseadas por el jehovismo

¡Que no se escape ni uno!

En esta parte tratamos dos citas espurias de Garbuglia. En la primera cita de la obra en inglés "The New Catholic Encyclopedia" (La Nueva Enciclopedia Católica) y en la segunda cita falseada se abusa del texto del erudito jesuita P. John McKenzie. Proveemos una imagen de los textos originales, para que se vea que Garbuglia y la Watchtower tratan de hacer que estos dos clásicos catálicos parezcan apoyar la doctrina jehovista. Con descaro inaudito, recortan los textos en la esperanza de que sus futuras víctimas nunca verifiquen sus fantásticas falsificaciones.

Daniel Garbuglia escribe:

La New Catholic Encyclopedia reconoce: "[...] mucho de lo que tiene que ver con el desarrollo primitivo del episcopado está en oscuridad por la falta de documentos [...]" (1967, tomo 1, pág. 696).

Respuesta Católica

La verdadera cita completa de la New Catholic Encyclopedia (NCE) no "reconoce" nada de lo que nos ha "descubierto" el señor Daniel Garbuglia con su corta y pega de la Torre de las mentiras y falsas profecías. Pongo la frase en inglés y la traducción correcta:

"While the scarcity of documents leaves much that is obscure about the early development of the episcopate, there is no doubt about the fact that from the 2d century to the Protestant Reformation Christianity unanimously recognized in its bishops the divinely–established successors of the Apostles." F. A. Sullivan, New Catholic Encyclopedia, ed. 1967 pag. 696 par. 4

NCE Ed. 1967 – pag. 696

Click para ver Imagen 3

Traducción: "En tanto que la escasez de documentos deja mucho en la oscuridad sobre el desarrollo temprano del episcopado, no hay duda acerca del hecho que desde el segundo siglo hasta la Reforma Protestante, el cristianismo reconoció unánimemente en sus obispos a los divinamente establecidos sucesores de los apóstoles."

Daniel Garbuglia escribe:

Como lo explica el jesuita español Bernardino Llorca: "Primero, no se hacía distinción suficiente entre los obispos y presbíteros, y se atendía solamente a la significación de las palabras: obispo equivale a superintendente; presbítero equivale a más anciano. [...] Mas poco a poco se marcó la distinción, designando con el nombre de obispo a los superintendentes mayores, que poseían la suprema autoridad sacerdotal y facultad de imponer las manos y conferir el sacerdocio" (Historia de la Iglesia Católica)

Respuesta Católica

Esta cita, más que un caso de falsificación es una evidencia de la falta de facultades de entendimiento textual básico. Que obispo y presbítero vienen del griego para "superintendente" y "anciano" basta leerlo en cualquier diccionario. El jehovista cree que cualquier pequeño cambio en la Iglesia es una corrupción y creen que este texto (recortado como está, para mayor conveniencia del jehovismo) prueba el surgimiento de una "clase clerical" que—por supuesto—ellos asumen que será "apostata", para que pegue con las ideas jehovistas. Lo que el Padre Llorca bien explica aquí es que, con el crecimiento de la Iglesia, los obispos debieron ser responsables de las actividades de un creciente número de fieles y como resultado, las distinciones entre obispo y presbítero se hicieron más marcadas. Que para ser obispo hay que ser presbítero, no hay quien lo niegue en el catolicismo. Tremenda perogrullada es decir ¡que para ser obispo primero hay que ser cura! Y que nadie se sorprenda amigos: todos los obispos católicos han sido curas y cualquier cura es un obispo en potencia. A quien lee el Nuevo Testamento le es claro que la Iglesia de tiempos apostólicos tiene obispos, presbíteros y diáconos. Ahora, si todos eran lo mismo, como Garbuglia nos quiere hacer creer ¿por qué tienen nombres diferentes? ¿Cuál puede ser la necesidad de llamar a alguien "soldado" y a otro "sargento"? ¿Podría alguien argüir que el soldado es igual en rango al sargento porque el sargento, por necesidad, debe ser soldado antes de ser sargento y nunca deja de ser soldado, como todo militar? ¿cómo es que Timoteo (un epíscopo) disciplina a sus presbíteros y aparece en las palabras de Pablo como el responsable por todo el rebaño de fieles?

"Nosotros nos fatigamos y luchamos porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, especialmente de los que creen. Predica esto y enséñalo. Que nadie menosprecie tu juventud: por el contrario, trata de ser un modelo para los que creen, en la conversación, en la conducta, en el amor, en la fe, en la pureza de vida. Hasta que yo llegue, dedícate a la proclamación de las Escrituras, a la exhortación y a la enseñanza. No malogres el don espiritual que hay en ti y que te fue conferido mediante una intervención profética, por la imposición de las manos del presbiterio. Reflexiona sobre estas cosas y dedícate enteramente a ellas, para que todos vean tus progresos. Vigila tu conducta y tu doctrina, y persevera en esta actitud. Si obras así, te salvarás a ti mismo y salvarás a los que te escuchen. No reprendas a un anciano, sino exhórtalo como a un padre. Trata a los jóvenes como a hermanos, a las ancianas como a madres, y a las jóvenes como a hermanas, con toda pureza." (1 Timoteo 4:10 al 5:2)

No obstante la explicación anterior, que sería más que suficiente para probar la mala fe de la Watchtower, véase ahora el contexto original, que nos ha llegado por gentileza de Gustavo Serrano, de México. Gustavo nos provee la imagen y el texto de la página ladinamente citada por Daniel Garbuglia para probar las fantasías jehovistas.

A continuación en negrillas (dentro del contexto) lo que cita el Testigo de Jehová. Notemos cómo se brinca un pedazo importante y cómo no vió lo que mostramos subrayado. En realidad todo ese capítulo de casi siete páginas demuestra exactamente lo contrario de lo que Daniel Garbuglia nos quiere hacer creer, pero como dijimos antes, creo (y habrá que preguntarle a él) que no lo hace con mala intención, creo que ni siquiera tiene el libro, simplemente cita de las publicaciones que le da la Watchtower sin imaginarse que "la Sociedad" tiene un largo prontuario de anunciar fantasías que sostienen por medio de falsear y manipular la información como hasta ahora vamos viendo.

"Como fundamento de lo que nos ofrece la historia de la Iglesia a partir del día de Pentecostés, debemos tener presente lo que dijimos en otro lugar. Cristo organizó una sociedad visible, a cuya cabeza puso al Colegio de los Apóstoles, y como jefe de éstos, y por consiguiente como autoridad suprema monárquica de toda aquella sociedad, nombró al apóstol Pedro. Así aparece con toda evidencia en los evangelios, de cuya autenticidad o autoridad histórica no podemos dudar.
Ahora bien, desde el momento que con la venida del Espíritu Santo adquieren los apóstoles una conciencia plena de su autoridad, y su voluntad se robustece para emprender la lucha por la conquista del mundo para el Evangelio, la jerarquía establecida por Cristo se nos presenta en el más perfecto funcionamiento. El libro de los Hechos de los Apóstoles y las epístolas de San Pablo, de cuya autoridad como documentos históricos no puede dudarse, nos proporcionan pruebas abundantes de esta realidad.
La dirección de la nueva Iglesia estaba en manos de los apóstoles. No puede haber duda ninguna de que ellos constituían la autoridad reconocida por todos. A su lado estaban los profetas, dotados de carismas, y los doctores o maestros, los cuales tenían el cargo de ayudar a los apóstoles. Eran ministros subordinados a ellos. Andando el tiempo aparecen diversos nombres: los consejos de obispos, de presbíteros y de diáconos, encargados de la dirección. Primero no se hacía distinción suficiente entre los obispos y presbíteros y se atendía solamente a la significación de las palabras: obispo equivale a superintendente; presbítero equivale a más anciano. En realidad, pues, los más ancianos o presbíteros podían ser los obispos o superintendentes. Mas poco a poco se marcó la distinción, designando con el nombre de obispo a los superintendentes mayores, que poseían la suprema autoridad sacerdotal y facultad de imponer las manos y conferir el sacerdocio; y por otro, lado los presbíteros, es decir, los ministros de la liturgia cristiana, puestos al servicio de las iglesias bajo las órdenes de los obispos. Los diáconos fueron desde un principio establecidos como auxiliares en las funciones sacerdotales."
Citado de Bernardino Llorca, SI, Ricardo García–Villoslada, SI, Francisco Javier Montalbán, SI; Historia de la Iglesia Católica, 4a ed.; BAC, Madrid 1964; pp. 247–248.

Imagen pp. 246–247.

Imagen pp. 248–249.

Imagen de la portada.

Lo que sigue de los "razonamientos" de Garbuglia–Watchtower es de esperarse. Obsérvese como quiere hacer fuego de la poca leña que ha acumulado falseando lo que otros dicen. La mayor parte de lo que nos trata de vender aquí, ya ha sido refutado en los párrafos anteriores. Es un verdadero muestrario de como el jehovismo esconde la amarga píldora que hace tragar a sus adeptos.

Daniel Garbuglia escribe:

Los ancianos nombrados deben descollar en conocimiento bíblico. Deben estar 'capacitados para enseñar' y 'adherirse firmemente a la fiel palabra'. El superintendente Timoteo había de 'manejar la palabra de la verdad correctamente'. (1 Timoteo 3:2; Tito 1:9; 2 Timoteo 2:15.) Su madre, Eunice, y su abuela Loida le habían enseñado los santos escritos desde la infancia, inculcándole la 'fe sin hipocresía' que había en él, pese a que su padre no era creyente. (2 Timoteo 1:5; 3:15.) Los padres creyentes tienen la obligación de criar a sus hijos "en la disciplina y regulación mental de Jehová", y principalmente los ancianos que son padres deben tener "hijos creyentes no acusados de disolución, ni ingobernables". (Efesios 6:4; Tito 1:6.)
Otra indicación de apostasía fue abandonar la práctica del ministerio general de todos los cristianos, algo que Jesús y los apóstoles habían enseñado, y pasar a tener el sacerdocio y la jerarquía exclusivos que se desarrollaron en la cristiandad. (Mateo 5:14–16; Romanos 10:13–15; 1 Pedro 3:15.) Durante el primer siglo, después de la muerte de Jesús, sus apóstoles, junto con otros ancianos cristianos espiritualmente capacitados de Jerusalén, rindieron el servicio de aconsejar y dirigir a la congregación cristiana. Ninguno se elevaba sobre los demás. (Gálatas 2:9.)
La carta de Pablo a Timoteo aclara que las congregaciones tenían superintendentes (griego: e.pí.sko.pos, fuente de la palabra "episcopal") que eran ancianos (pre.sbý.te.roi) espirituales, hombres capacitados por su conducta y su espiritualidad para enseñar a sus compañeros cristianos. (1 Timoteo 3:1–7; 5:17.) En el primer siglo estos hombres no constituían una clase clerical separada. No usaban vestidura distintiva. Su espiritualidad era lo que los distinguía. De hecho, cada congregación tenía un cuerpo o grupo de ancianos (superintendentes), no una gobernación monárquica por un solo hombre. (Hechos 20:17; Filipenses 1:1.) Fue solo a medida que pasó el tiempo que la palabra e.pí.sko.pos (superintendente) fue convertida en "obispo", con el significado de un sacerdote que tiene jurisdicción sobre otros miembros del clero de su diócesis. Como lo explica el jesuita español Bernardino Llorca: "Primero, no se hacía distinción suficiente entre los obispos y presbíteros, y se atendía solamente a la significación de las palabras: obispo equivale a superintendente; presbítero equivale a más anciano. [...] Mas poco a poco se marcó la distinción, designando con el nombre de obispo a los superintendentes mayores, que poseían la suprema autoridad sacerdotal y facultad de imponer las manos y conferir el sacerdocio" (Historia de la Iglesia Católica)
Superintendentes de la congregación cristiana. Los "superintendentes" cristianos (e.pí.sko.poi) corresponden a los que son reconocidos como "ancianos" (pre.sbý.te.roi) en la congregación. Ambos términos designan el mismo puesto en la congregación, como se desprende de lo que Pablo dijo a los "ancianos de la congregación" de éfeso cuando los llamó para que se reunieran con él en Mileto. Al exhortar a estos "ancianos", les dijo: "Presten atención a sí mismos y a todo el rebaño, entre el cual el espíritu santo los ha nombrado superintendentes [una forma de e.pí.sko.poi], para pastorear la congregación de Dios". (Hch 20:17, 28.) Después, cuando escribió a Tito sobre el nombramiento de "ancianos en ciudad tras ciudad", utilizó el término "superintendente" (e.pí.sko.pos) con referencia a estos mismos hombres. (Tit 1:5, 7.) Por lo tanto, ambos términos se refieren a la misma posición: pre.sbý.te.ros destaca las cualidades maduras del que ha sido nombrado, y e.pí.sko.pos, los deberes inherentes a ese nombramiento.
Debido a la apostasía, los términos bíblicos que se usaban para los que servían a sus hermanos en posiciones responsables en la congregación con el tiempo asumieron un significado diferente. El término griego epískopos, que significa "superintendente," originalmente describía a cada uno y a todos los ancianos que tenían el deber de atender o superentender los intereses de la congregación, prestar atención al bienestar espiritual de ellos a la manera de un pastor. (Hech. 20:28) Pero la palabra española "obispo" (que se deriva de epískopos a través del latín episcopus [pronunciación: epíscopus]) llegó a significar un oficial religioso que ejercía autoridad dominante sobre muchas congregaciones en una zona extensa. Esto culminó en el desarrollo del papado en el cual un solo superintendente, el obispo de Roma, alegó tener primacía y derecho único a presidir y dirigir a todos los superintendentes y congregaciones cristianos de todas partes.
De modo similar sucedió con la palabra "ministro." En latín esta palabra se usaba para traducir el término griego diákonos y, por consiguiente, originalmente quería decir "siervo," y, en sentido religioso, uno del cuerpo o grupo de los "siervos" de una congregación que trabajaban juntos como auxiliares del cuerpo de ancianos. Desde entonces "ministro" ha llegado a referirse a un oficial religioso que por lo general tiene autoridad administrativa única y completa sobre una congregación o iglesia (aunque grupos más grandes de lo normal pudieran tener 'pastores auxiliares'). Por eso se le considera como el siervo (ministro) especial de Dios en esa congregación. Hoy en muchos países la palabra "ministro" se usa casi exclusivamente con referencia a clérigos protestantes, a distinción de los sacerdotes católicos. En la América Latina, por ejemplo, si alguien se presenta como "ministro," a menudo se le considera predicador protestante, uno que enseña a una congregación desde un púlpito en un edificio eclesiástico protestante.
Así, una voz que originalmente expresaba humildad y condición humilde ha llegado a ser un término que da a entender una posición relativamente alta en la comunidad. En tiempos antiguos la persona de habla latina que se presentaba como ministro podía dar a entender con ello que trabajaba como siervo doméstico de alguien, como lo haría un mayordomo o una criada. Pero hoy el título de "ministro" por lo general es un término de considerable eminencia o prestigio mundanos, uno que le otorga a la persona una posición al nivel de hombres como doctores, abogados y profesionales de diversos campos. Esto es muy diferente del sentido en que se usa la palabra diákonos en citas de las declaraciones de Jesús. Como hemos visto en artículos anteriores, en las declaraciones de él al diákonos (siervo o ministro) se le coloca al nivel del "esclavo" y como lo opuesto de aquellos a quienes se consideraba 'grandes' o 'primeros.' (Mat. 20:26–28) De modo que, tal como sucedió con la palabra "obispo" (epískopos, superintendente), el uso eclesiástico ha oscurecido el significado original de la palabra latina miníster en la mente de la mayoría de las personas.

Respuesta Católica

Todo este largo despiste semántico no prueba absolutamente nada. Este modo de pensar es "erróneo y contrario a los principios de la crítica más exigente" (como bien dicen los autores de la Historia de la Iglesia Católica que Garbuglia nos quería contrabadear como si fueran pro–jehovistas.) La estructura básica de la jerarquía católica es la misma que se ve en el Nuevo Testamento. Si hay ago que no se encuentra en estas citas de San Pablo, es la estructura de ancianos rotativos, siervos de circuito o de distrito y corporaciones norteamericanas con base en New York.
Quienes quieran educarse sobre el sacerdocio común de los fieles y otras cosas pertinentes pueden hacerlo en las diferentes fuentes eclesiásticas. Daniel Garbuglia adolece de fundacionismo, cree que la Iglesia no puede cambiar ni un ápice y luego sufre de donatismo, cree que la Iglesia militante debe ser "pura" en la tierra. Si tal cosa fuera posible, no hubiera sido necesario que Cristo muriera por los pecados de la Iglesia y sería imposible para los pecadores entrar a la Iglesia y curarse de su mal. El que ciertas personas vean en el término "ministro" una especie de título de nobleza, es problema de ellos y de los que se creen nobles por ser ministros. Las palabras de Cristo no han cambiado y quien quiera ser grande en el Reino de los cielos debe ser ministro, sirviente de sus hermanos tal como Cristo vino a servir y no a ser servido. En vidas como la de Juan Pablo II o la Madre Teresa de Calcuta, el Padre Pío de Pietrelcina y tantos otros, la Iglesia manifiesta su vocación de servicio a la comunidad y a la humanidad. Por siglos la Iglesia ha sido el recurso de muchos pobres y desvalidos y lo sigue siendo hoy día. De hecho la Iglesia católica es muchas veces el mayor proveedor de servicios a los pobres aún en países donde la mayoría no es católica.

Fin de la parte 5

--> Siguiente -->

Secciones:

   1 – 2 – 3 – 4 – 5 – 6 – 7 – 8 – 9 –  10 – 11 – 12 – 13

 14 –  15 –  16 –  17 –  18 –  19 –  20 –  21 –  22 –  23 –  24

Intercambio completo (en formato PDF)

Volver al principio

Primera Luz

Webzine de apologética y temas católicos de interés general. Redactado por laicos fieles a la enseñanza magisterial de la Iglesia Católica y a S.S. Benedicto XVI.

Escríbanos a voxfidei@voxfidei.com

La Verdad no es un concepto, es una persona, Jesucristo la Palabra Divina. El es el Señor de la Historia y la Luz de la humanidad.

© MMVIII First Light Productions - Derechos Reservados - Servidor operado por Verio

¿