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Adventista Colombiano En Desacuerdo

por Carlos Caso-Rosendi

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El Sr. Silvio Patiño, adventista del séptimo día, nos escribe desde la bella Colombia.

“Reciban un cristiano saludo. El pasado 16 de febrero, a las diez de la noche, tuve oportunidad de ver y escuchar la entrevista que un Señor de nombre Rafael Alonso le hizo a otro, llamado Carlos, de nacionalidad argentina.Entre otras cosas, Carlos contó que él había pertenecido a las secta de los “Testigos de Jehová”, pero que ahora es católico. Y afirmó que una de las grandes razones que lo impulsaron a abrazar el catolicismo fue haber leído un libro que narra cómo, en el año 100 de la Era Cristiana, el sanedrín excluyó de la Biblia ciertos libros que no les convenía que aparecieran en ella, puesto que era el mismo sanedrín que había juzgado y condenado a Jesucristo, libros excluidos, igualmente, de la Biblia Evangélica. Lo fundamental, sin embargo, es que del Nuevo Testamento—que es el que habla en detalle de la vida, enseñanzas, obras, muerte, resurrección y ascensión al cielo de Nuestro Señor Jesucristo—no fue excluido libro alguno, pues los veintisiete que lo componen se encuentran en la Biblia Católica y en la Evangélica. Los libros en cuestión se excluyeron del Antiguo Testamento debido a que son apócrifos y no porque tengan algo que ver con el juicio a Jesucristo. Hay que reconocer, además, que, por razones obvias, son los Judíos los más expertos en el manejo del Antiguo Testamento. De ahí que fue correcta la escogencia que ellos hicieron.El Nuevo Testamento remite con frecuencia al Antiguo, especialmente en lo que respecta a las profecías; y todas esas citas se encuentran en los libros auténticos, los de Inspiración Divina. De modo que los rechazados, además de ser apócrifos, son innecesarios. Por lo demás, quienes hoy en día profesan el Judaísmo manejan los mismos libros que contiene la Biblia Evangélica en su Antiguo Testamento.Si Dios lo permite y ustedes me toleran, en próximos mensajes hablaré acerca de otros tópicos a los que aludió Carlos en la entrevista.”

Es obvio que el Sr. Patiño entendió mal lo que dije en ocasión de ese programa y solamente para aclararlo, lo voy a repetir. El Sanedrín de Jamnia eliminó del Canon Sagrado esos libros llamados deuterocanónicos por los protestantes. El propósito del Sanedrín fue—sin lugar a dudas—detener las conversiones al cristianismo de judíos de habla aramea-siríaca, pues los libros eliminados eran usados con frecuencia para probar la divinidad de Cristo, la vida más allá de la muerte y la posibilidad de ofrecer sacrificios por los muertos, entre otras cosas. Cuando me enteré en detalle de este hecho histórico incontrovertible, que ni siquiera los hebreos niegan, no tardé mucho en preguntarme por qué Lutero invocó la autoridad de ese Sanedrín para quitar los así llamados deuterocanónicos de la Biblia, ya que ese cuerpo religioso:

— Es post-cristiano, opera en el año 100 d.C. o sea, 77 años después de la muerte de Cristo.

— Toma decisiones anticristianas con el objeto de detener el avance de la Evangelización del mundo.

— Es legal e históricamente el mismo cuerpo jurídico que condenó a Jesús y a Esteban a muerte.

— Es el mismo cuerpo jurídico que trató de disuadir a los Apóstoles de predicar el Evangelio en los primeros años de la Iglesia.

El Sr. Patiño entiende mal mi declaración en el programa de Pepe Alonso y el malentendido de su parte es doble. Primeramente no entiende que dicho Sanedrín contradice a Cristo mismo, ya que Cristo había declarado 77 años antes; “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.” (Mateo 28, 18-20)

No hay que ser un exegeta para darse cuenta que la autoridad que antes pertenecía a los religiosos judíos, ahora es otorgada por el Padre a Cristo quien, a su vez, la confiere al Cuerpo Apostólico y adicionalmente les asegura su presencia constante hasta el fin del mundo. Cristo no dijo que un porcentaje de autoridad le había sido dada. Tampoco dijo que su autoridad iba a ser compartida con el Sanedrín y eso lo entendieron bien los apóstoles ya que en Hechos 4, 1-12 se deja bien claro que el Sanedrín se opone a Cristo y al Evangelio y que los Apóstoles no reconocen ni obedecen la autoridad del Sanedrín. El punto es serio, de hecho desobedecer al Sanedrín le costó la vida a Esteban, el primer mártir cristiano.

Es obvio que la Iglesia primitiva no consideraba obligatorio obedecer a un cuerpo legal que Dios mismo había declarado obsoleto. ¿Por qué debiéramos obedecerlo nosotros ahora que han pasado tantos siglos especialmente en asuntos delicados como el Canon de las Escrituras? Es obvio que Lutero usó al Sanedrín como una excusa para eliminar libros del Canon que no convenían a su doctrina de “Sola Fide” (salvación solamente por la fe) ya que los así llamados deuterocanónicos están llenos de ejemplos de obras piadosas de caridad y penitencia que contradicen el credo luterano. Como nota aparte, luego nos enteraremos que el Sr. Patiño no es luterano, sino adventista del séptimo día, cuya iglesia enseña que todas las denominaciones protestantes, incluído la Iglesia Luterana, son “hijas de la ramera”. La “ramera” en cuestión, según ellos, es la Iglesia Católica. Cabe preguntarse por qué los adventistas no tienen su propio Canon de las Escrituras, siendo que los libros de la Escritura que han conservado han pasado por el doble filtro de la “ramera” y de una de sus “hijas”, el luteranismo.

El segundo malentendido del Sr. Patiño consiste en decir que el Sanedrín de Jamnia no eliminó las Escrituras del Nuevo Testamento. Como el Canon Cristiano del Nuevo Testamento estaba a unos 300 años de distancia en el futuro para ese Sanedrín del año 100 d.C. Uno no se imagina de qué manera hubiera podido ocurrir semejante impugnación. Con ese criterio podemos igualmente decir que Moisés no prohibió el uso de afeitadoras eléctricas. El Sr. Patiño; es culpable de un “ligero” anacronismo; una mala pasada que le juegan su poca familiaridad con la Historia y con la Biblia. Para los restantes libros impugnados en el Antiguo Testamento nos dice—con seguridad firmemente fundamentada en la ignorancia total—“Los libros en cuestión se excluyeron del Antiguo Testamento debido a que son apócrifos y no porque tengan algo que ver con el juicio a Jesucristo.”

El Sr. Patiño ha perdido la ilación de lo que dije en aquel programa. El juicio a Jesucristo fue un acto supremo de ilegalidad y desobediencia a Dios, promoviendo el deicidio. Luego Cristo resucitado nos presenta con la realidad de Su Autoridad, de hecho derogando la autoridad del Sanedrín en favor de los Apóstoles. Setenta y siete años más tarde el Sanedrín sigue luchando contra Cristo ¿por qué debiéramos obedecerlo? El Sr. Patiño contesta “Hay que reconocer, además, que, por razones obvias, son los Judíos los más expertos en el manejo del Antiguo Testamento. De ahí que fue correcta la escogencia que ellos hicieron.” En otras palabras, pasémonos por alto el hecho de que Cristo es el Hijo de Dios y está presente en la Iglesia hasta el fin del mundo y escuchemos al Sanedrín, que Cristo y los Apóstoles consideraban obsoleto. No quiero ni llamar la atención al hecho de que Cristo también es judío así como todos los miembros del Cuerpo Apostólico, y que algo debe haber sabido del Antiguo Testamento, me atrevo a suponer...

El razonamiento del Sr. Patiño no tiene ningún sentido, primeramente porque ese Sanedrín no tenía ninguna autoridad universal, mientras que el Cuerpo Apostólico Cristiano sí la tenía. No es aventurado suponer que Cristo, el judío perfecto, no era menos diestro que el Sanedrín en lo que toca a conocer el Antiguo Testamento.

Se podría preguntar qué clase de mayor experiencia pueden haber tenido los expertos que sabían tanto del Antiguo Testamento pero no entendieron los textos que anuncian a Jesús y que, confrontados con la evidencia, decidieron alterar las Escrituras antes que seguir a Cristo, quien es el cumplimiento perfecto de ellas. Un verdadero caso perfecto de "ciegos guiando a ciegos".

Instruyéndonos luego con mayor énfasis, el Sr. Patiño erra otra vez porque nos dice:“El Nuevo Testamento remite con frecuencia al Antiguo, especialmente en lo que respecta a las profecías; y todas esas citas se encuentran en los libros auténticos, los de Inspiración Divina. De modo que los rechazados, además de ser apócrifos, son innecesarios.” Como la mayoría de los anticatólicos, el Sr. Patiño conoce solo los veinte o treinta textos bíblicos necesarios para impresionar a algún distraído pero, como a todos los sectarios, le faltan los veinte siglos de experiencia católica en asuntos bíblicos. Los así llamados deuterocanónicos son ampliamente citados y parafraseados en el Nuevo Testamento y en muchos de los escritos que nos han llegado de los escritores cristianos de la Iglesia primitiva. Aquí ponemos una lista con la que nuestros lectores seguramente están familiarizados y que, sin dejar de ser suficiente, podría ser mucho más extensa:

— Hebreos 11, 35—"...Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor." El único lugar en el Antiguo Testamento en que se encuentra referencia a ésto es en 2 Macabeos 7, 1-29. Sin 2 Macabeos, como se puede explicar ésto?
— Hebreos 11, 38—"...errantes por desiertos y montañas, ..." Esto es ver 1 Macabeos 2, 28-30 y 2 Macabeos 5, 27.
— Juan 10, 22—"Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación..." Ver 1 Macabeos 4, 52-59.
— Juan 14, 23—"...Si alguno me ama, guardará mi Palabra..." Esto está en Eclesiástico 2, 18.
— Romanos 9, 21—" el alfarero no es dueño de hacer de una misma masa..." Ver Sabiduría 15, 7
— 1 Pedro 1, 6-7—"...el oro que es probado por el fuego..." Ver Sabiduría 3, 5-6
— Hebreos 1, 3— "...resplandor de Su gloria..." Similar a Sabiduría 7, 26-27
— 1 Corintios 10, 9-10—"...perecieron victimas de serpientes y perecieron bajo el Exterminador." Ver Judit 8, 24-25.
— 1 Corintios 6, 13—"...comida para el vientre y el vientre para la comida..." Similar a Eclesiástico 36, 20
— Romanos 1, 18-32—"Dios es conocido por las cosas que El ha creado...” Similar a Sabiduría 13, 1-9
— Mateo 7, 12, Lucas 6, 31—"... todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos..." Similar a Tobías 4, 16
— Lucas 14, 13—"...Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos..." Similar a Tobías 4, 17.
— Apocalipsis 21, 18—"El material de esta muralla es jaspe y la ciudad es de oro puro semejante al vidrio puro." Similar a Tobías 13, 21.
— Mateo 13, 43—"Entonces los justos brillarán..." Ver Sabiduría 3, 7.
— Mateo 18, 15—"Si tu hermano llega a pecar contra ti..." Similar a Eclesiástico 19, 13
— Mateo 25, 36—"...enfermo y me visitaste..." Similar a Eclesiástico 7, 39.
— Mateo 27, 42—"...Si Rey de Israel es, que baje ahora de la Cruz...." Similar a Sabiduría 2, 18-20.
— Marcos 14, 61-62—"...¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?.Y dijo Jesús, "Sí, yo soy..." Ver Sabiduría 2, 13.
— Lucas 2, 37—"... como viuda...no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones." Ver Judit 8, 4-6.
— Lucas 24, 4—"... se presentaron dos hombres con vestidos resplandecientes." Ver 2 Macabeos 3, 26.
— Juan 16, 15—"Todo lo que tiene el Padre es mío." Ver Sabiduría 2, 13.
— Romanos 10, 6—"...¿quién subirá al cielo?..." Ver Baruc 3, 29.
— Romanos 11, 33—"...¡Cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos! ." Ver Judit 8, 14.
— 1 Corintios 10, 20—"...lo inmolan a los demonios y no a Dios..." Ver Baruc 4, 7.
— 1 Juan 3, 17—"Si alguno que posee bienes de la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?" Ver Tobías 4, 7.

Resumiendo: el Sr. Patiño erra nuevamente al suponer que los así llamados deuterocanónicos no se citan en el Nuevo Testamento. De hecho si hubiera que incluir libros en el Canon por el solo hecho de estar citados en el Nuevo Testamento, entonces debiéramos incluir (por dar un solo ejemplo, hay muchos) a los escritores citados por Pablo en Hechos cap. 17: Séneca y Arato de Cilicia. Hasta Cristo usa las palabras de Epicteto al decirle a Pablo "duro es dar coces contra el aguijón" en Hechos 26, 14. No por ese alto honor que el Señor le hace a Epicteto vamos a poner sus obras en la Biblia. En suma; citar o no citar un libro en el Nuevo Testamento es irrelevante como regla de canonicidad.

Sin dejar tiempo para una pausa, el Sr. Patiño continúa: “Por lo demás, quienes hoy en día profesan el Judaísmo manejan los mismos libros que contiene la Biblia Evangélica en su Antiguo Testamento.” Si bien eso es cierto de una mayoría de los judíos practicantes de hoy día, no encuentro la razón por la que debiéramos seguir a los judíos actuales y sin embargo no seguir a los judíos del siglo I, especialmente esos trece que fundaron el Cristianismo, me refiero a Jesús y a los Doce Apóstoles.

El Sr. Patiño considera, implícitamente, que el uso que Jesús y los Apóstoles hicieron de los libros así llamados deuterocanónicos es incorrecto, sin embargo, el uso o abuso que otros judíos hacen de los mismos libros, veinte siglos más tarde, sí le parece digno de imitación. Ese pobrísimo razonamiento nos lo regala con suficiencia cuando agrega: “Si Dios lo permite y ustedes me toleran, en próximos mensajes hablaré acerca de otros tópicos a los que aludió Carlos en la entrevista.”

Las consecuencias de pensar así se pueden analizar por el absurdo. Suponiendo que el Sr. Patiño esté en lo correcto, entonces Dios no está en lo correcto pues:

— Tuvo a los judíos por 300 años usando una Biblia parcialmente apócrifa desde 200 a.C. (cuando se escribieron las crónicas de los Macabeos) hasta el 100 d.C. cuando finalmente el Sanedrín supuestamente “saneó” el canon del Antiguo Testamento, "corrigiendo" la mano de Dios.

— Cristo y los Apóstoles, especialmente los que predicaron en Egipto, Grecia, Europa y Asia Menor (por ejemplo San Pablo) tuvieron que usar una Biblia parcialmente apócrifa, la citaron en el Nuevo Testamento—como ya hemos visto— y la conservaron en la Iglesia Católica por 1.600 años hasta que llegó Lutero y “saneó” el canon del Antiguo Testamento en obediencia al Sanedrín que San Esteban y los Apóstoles no obedecieron.

— El tercer absurdo que se nos presenta es que Dios, supuestamente distraído por dieciocho siglos, debe entregar su Palabra a los fieles poniéndola primero en manos de la “gran ramera” (así llama el Adventismo a la Iglesia Católica) y después en manos de una de las “hijas de la ramera” (así llama el Adventismo a las religiones de la Reforma) para que luego la recibiera alguna de las 30.000 denominaciones protestantes y/o sectas que se autodeclaran la "verdadera iglesia de Cristo basada en la Biblia".

Este imposible escenario nos supone que el pueblo de Dios ha tenido una Biblia contaminada por 200 años hasta Cristo y luego por otros 1600 años hasta Lutero, o sea ¡dieciocho siglos! ¡Menuda distracción del Señor hubiera sido esa!

Sinceramente ¿qué le parece a usted lo más probable?

a) Que Dios, Jesús y los Apóstoles se equivocaron.

b) Que se equivocaron el Sanedrín, Lutero y el Sr. Patiño.

Queda en cada uno hacer la elección. Yo me quedo muy seguro con la Biblia que me da la Iglesia Católica. La Iglesia y la Biblia han durado—sin cambiar— mucho más tiempo que las doctrinas de Lutero y de sus tristes imitadores, que son legión.

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