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¿Apócrifos o Deuterocanónicos?

Contestación a una publicación protestante hallada en La Web Cristiana

por Carlos Caso-Rosendi

Es sorprendente que el autor de ese artículo (Domingo Fernández Suárez) impugne a la Iglesia como autoridad parado como está en las arenas movedizas del movimiento protestante.

Biblia Antigua

Debo hacer notar que desde que comenzó a ser publicado el webzine Primera Luz en www.voxfidei.com, hemos recibido con frecuencia mensajes de gente que posan como si fueran católicos para hacernos leer algún discurso protestante. El citado sermón (texto en negritas) figura en los siguientes sitios: La Web Cristiana, en Tripod y en Central de Sermones.

Nos escriben:

Hace unos días, visitando un sitio web de apologética "cristiana" de mi país, en encontré con el siguiente artículo, cuyo contenido me llamó poderosamente la atención, y debo admitir que me confundió bastante. Por ello les pido por favor lo revisen -es bastante breve- y me indiquen si lo que ahí se afirma sobre nuestra Iglesia Católica y los libros deuterocanónicos es verdad, porque es bastante grave (favor contestarme al correo: [privado]@hotmail.com):

Respondemos:

Muchos fundamentalistas nos escriben —a veces haciéndose pasar por católicos— y creen que por su insistencia en llamarse exclusivamente "cristianos" van a convencer a alguien de que los católicos somos otra cosa. Comencemos por el principio entonces: "apologética cristiana" debe ser la defensa de la fe de Cristo y no puede ser una cuña para dividir a un cristiano contra otro.

En este caso nos escribe un católico que realmente desea información pues ha leído una diatriba protestante escrita con mucha seguridad pero poco estudio. A la persona honesta que lo lee lo sorprenden las afirmaciones que se hacen. Sin embargo veremos como estas altisonantes declaraciones son nada más que un telón de humo.

Esta vez el tema es los libros deuterocanónicos. Nosotros somos los afortunados después de veinte siglos de cristianismo el autor del folleto nos va a iluminar finalmente con la verdad sobre el asunto ¿o no?

Dice el artículo:

En ciertas ocasiones el clero romano acusa a los evangélicos de que las versiones de la Biblia de éstos están "truncadas" y que las Biblias llamadas "evangélicas" son diferentes a las católicas. Para muchos, la verdad sobre el tema, es un enigma. Es mi propósito en el presente estudio, aclarar, hasta donde me sea posible, esta cuestión.

Respuesta Católica:

Ni "en ciertas ocasiones" , ni "acusa". La Iglesia y el clero dentro de ella tienen razones sólidas para afirmar que las Biblias—así llamadas—"evangélicas", están incompletas. El propósito de esta respuesta es indicar los puntos en los que el señor Domingo Fernández Suárez se equivoca o está mal informado. Para nosotros los católicos, esto no es un enigma sino todo lo contrario, es algo cristalinamente claro. Aunque comprendemos por qué no es claro para el protestante, ya que cada protestante debe, de alguna manera, hacerse su propia fe en forma privada para luego decidir que agrupación eclesial responde a sus propias interpretaciones de la Escritura.

Dice el artículo:

La versión oficial de la iglesia Romana, es la Vulgata.

Respuesta Católica:

La versión oficial de la Iglesia Católica es ciertamente la Biblia Vulgata. Esta versión ha sido revisada muchas veces desde que San Jerónimo tradujera al latín las colecciones de textos que le eran disponibles en esa época. San Jerónimo vivió del 340 a.D. al 420 a.D. Antes que él hiciera una traducción completa, ya existían traducciones de los Salmos y de los Evangelios al latín. El Papa (Dámaso) lo empleó como secretario. A solicitud del Pontífice y de acuerdo con los textos griegos, revisó la versión latina de los Evangelios que "había sido desfigurada con transcripciones falsas, correcciones mal hechas y añadiduras descuidadas". Al mismo tiempo, hizo la primera revisión al salterio (los Salmos) en latín. Como se puede apreciar, las Santas Escrituras tal como las conocemos hoy, no eran fácilmente accesibles al pueblo ni tampoco a todos los sacerdotes. Los Santos Escritos circulaban en griego, hebreo, arameo-siríaco, latín y otros idiomas en copias parciales de variopinta calidad. De allí que suponer que la Iglesia fuera desde el principio "basada en la Biblia" es, cuando menos, una monstruosa invención ya que la Iglesia de esos primeros siglos se nutría no de escritos santos solamente, sino principalmente por las enseñanzas de los obispos y presbíteros que guardaban celosamente lo recibido de los apóstoles "por carta y de viva voz" la Iglesia entonces y ahora era ella misma "columna y apoyo de la verdad" sin que hubiera colección de libros alguna que reclamara para sí tal autoridad.

Dice el artículo:

Las versiones evangélicas constan de 66 libros, pero la Vulgata, tiene 73. En el Nuevo Testamento no hay ninguna diferencia, pero no ocurre lo mismo en el Antiguo. La Vulgata contiene los mismos 66 libros que constituyen nuestras versiones; pero además tiene añadidos los siguientes libros y capítulos:
LIBROS: Tobías, Judith, la Sabiduría, el Eclesiástico, Baruc y los dos libros de Macabeos.

Respuesta Católica:

Es un error decir que los libros de Tobías, Judith, la Sabiduría, el Eclesiástico, Baruc y los dos libros de Macabeos han sido "añadidos." Para comenzar, estaban allí y allí estuvieron por quince siglos en la vida y enseñanza de la Iglesia hasta que el reformador alemán Martín Lutero los sacó de las Biblias que él mismo sancionaría (junto con Calvino y Zwinglio) para uso protestante. Las razones de Lutero no son históricas o exegéticas sino doctrinales. Así como los Testigos de Jehová se arreglaron una Biblia para consumo interno, eliminando en su propia versión lo que no conviene a sus doctrinas, también hizo Lutero. Como es ya bien sabido y ni siquiera los historiadores luteranos niegan, Lutero manipuló su traducción al alemán agregando y quitando palabras y hasta libros enteros para evitar que la Biblia contradijera sus nuevas doctrinas: "sola fide" y "sola Scriptura."

Dice el artículo:

Capítulos y versículos: El capítulo 10 del libro de Esther, tiene añadidos 10 versículos y además 6 capítulos completos. Así que el libro de Esther, en la Vulgata tiene 16 capítulos. El capítulo 3 del profeta Daniel, tiene añadidos 66 versículos, desde el 24 al 90, y además dos capítulos completos, el 13 y el 14, que cuentan las leyendas de Susana, y Bel y el Dragón.

Respuesta Católica:

Nuevamente repetimos, no se puede hablar de "añadir" cuando lo que diferencia a la Biblia Católica ha estado allí por más de quince siglos. Si yo quito algo del escrito del señor Fernández Suárez hoy ¿podría acusarlo a él de haber añadido lo que yo quité hoy, cuando él mismo lo escribió y publicó con anterioridad? Ciertamente que no. Entonces, es injusto hablar de añadiduras. Dichos libros eran de uso común entre los cristianos de todo el orbe antiguo y nunca fueron impugnados por ningún cristiano hasta los días de Lutero. Es entonces erróneo y hasta deshonesto hablar de "añadiduras." Los pedazos que falta en la Biblia protestante fueron eliminados por Lutero en el siglo XVI. Eso es tan evidente y simple que hasta el mismo señor Fernández Suárez nos lo confirma en el próximo párrafo.

Dice el artículo:

Estos libros y porciones adicionales que se hallan en la versión "Vulgata", se les llama los "apócrifos". La palabra apócrifo significa "algo que es fabuloso, no auténtico, supuesto o fingido".

Respuesta Católica:

La Biblia Vulgata fué terminada a principios del siglo IV. Lutero removió los libros y porciones que no convenían a sus doctrinas en el siglo XVI ¿Cómo puede hablarse entonces de "añadiduras católicas" sin hacer de algún modo correr el tiempo hacia atrás?. Tampoco puede etiquetarse de "algo que es fabuloso, no auténtico, supuesto o fingido" algo que la Iglesia siempre consideró verdadero.

Dice el artículo:

I. ¿Cómo llegaron estos libros a formar parte de la Vulgata?.
De las antiguas versiones de la Biblia, la más notable es la llamada "septuaginta", o versión de los 70. Se le llamó así porque se cree que fue traducida del Hebreo al Griego, por 70 hombres, los que según H.B. Pratt, autor de la Versión Moderna, eran todos judíos Egipcios. Estos 70 realizaron su trabajo con el apoyo del rey Egipcio Tolomeo Filadelfo, que reinó de 285 a 247, antes de Cristo.

Respuesta Católica:

Es bien sabido que la Versión de los Setenta o Septuaginta sirvió a las comunidades hebreas dispersas por el mundo antiguo y era la versión más conocida en tiempos de Jesús y los apóstoles. Los cristianos de los primeros siglos hicieron buen uso de esta versión y no hay un solo escritor cristiano primitivo que impugne alguno de sus libros o partes. Poco o nada se sabe a ciencia cierta sobre su origen.

Dice el artículo:

¿Qué propósito movió a estos 70 a realizar dicho trabajo?.
Según unos, fue el deseo de los judíos que habían nacido fuera de Palestina, de tener una traducción de los libros considerados como sagrados, en su propia lengua nativa, el griego. Según otros, los 70 emprendieron por encargo directo del rey Tolomeo, gran admirador de las letras y fundador de la gran biblioteca de Alejandría, con el propósito de tener en ella una versión de los libros hebreos de la época. Esta opinión parece ser la más fuerte. Sea cual fuere el motivo que movió a los 70, lo cierto es que ellos tradujeron al griego más libros que los que eran considerados como inspirados por los judíos de Palestina; y con el tiempo esta versión griega llegó a tener añadidos 15 libros, llamados apócrifos cuyos nombres damos a continuación.
3 Libros (1, 2 y 3) Los Macabeos.
2 Libros 3 y 4 de Esdras
1 Libro Tobías
1 Libro Judith
1 Libro Baruc
1 Libro La Sabiduría
1 Libro El Eclesiástico
1 Libro La oración de Manasés
1 Libro La Epístola de Jeremías
1 Libro Enoc
1 Libro Los Jubileos
1 Libro La ascensión de Isaías
Algunos de estos libros fueron escritos muchos años después de Tolomeo Filadelfo, por ejemplo Los Macabeos y Enoc.

Respuesta Católica:

Nuevamente el señor Fernández Suárez habla de añadiduras y nuevamente comprobaremos que tales no lo son. Los hebreos del tiempo de Jesús usaban la Septuaginta con liberalidad en sus propias comunidades. Es es Sanedrín de Jamnia, reunido en el año 100 a.D. que desautoriza, no solamente los libros mencionados arriba, sino también el capítulo 53 de Isaías. La razón es clara: los cristianos usaban esos textos como paralelos perfectos de la vida, obra y muerte de Jesús para probar que Jesús había sido el Mesías. El capítulo 53 de Isaías NO se lee en las sinagogas hasta el día de hoy. Y pasajes como el que cito a continuación causaron que libros obviamente inspirados fueran expurgados de la colección hebrea para evitar que los cristianos hicieran prosélitos usando estos textos. Es por eso que los textos y libros fueron "escondidos" y se volvieron "apócrifos", pero NO para la Iglesia cristiana que continuó haciendo uso de ellos, sino para los hebreos. Vea y juzgue usted mismo este pasaje de Sabiduría cap. 2 vv. 12-22:

"Armemos, pues, lazos al justo, visto que no es de provecho para nosotros, y que es contrario a nuestras obras, y nos echa en cara los pecados contra la Ley; y nos desacredita divulgando nuestra depravada conducta. "Profesa tener la ciencia de Dios, y se llama a sí mismo Hijo de Dios. Se ha hecho el censor de nuestros pensamientos . No podernos sufrir ni aún su vista: porque no se asemeja su vida a la de los otros, y sigue una conducta muy diferente. Nos mira como a gente frívola y ridícula, se abstiene de nuestros usos como de inmundicias, prefiere lo que esperan los justos en la muerte; y se gloria de tener a Dios por padre: Veamos ahora si sus palabras son verdaderas: experimentemos lo que le acontecerá, y veremos cuál será su paradero. Que si es verdaderamente Hijo de Dios, Dios le tomará a su cargo, y le librará de las manos de sus adversarios. Examinémosle a fuerza de afrentas y de tormentos, para conocer su resignación y probar su paciencia. Condenémosle a la más infame muerte: pues que según sus palabras será él atendido. Tales cosas idearon los impíos, y tanto desatinaron, cegados de su propia malicia. Y no entendieron los misterios de Dios, ni creyeron que hubiese galardón para el justo, ni hicieron caso de la gloria reservada a las almas santas."

El sanedrín de Jamnia (un lugar en Palestina, no muy lejos de Jerusalén) continúa la tradición anticristiana de sus predecesores del año 33 a.D. que condenaron a muerte a Jesús y de los sanedrines que se describen el el libro de los Hechos de los Apóstoles. No es maravilla que descartaran estos libros ya que en todos ellos las enseñanzas cristianas encuentran base para su desarrollo entre el pueblo judío de la época. Nuevamente aquí no hay "añadiduras" sino recortes intencionados y en franca oposición al cristianismo. Los protestantes son aliados de los enemigos de Jesús en lo que toca al uso y canonicidad de estos libros.

Dice el artículo:

La Septuaginta, aunque en general buena, tenía sin embargo, grandes defectos. Los 70, parece que tradujeron los libros de la ley con bastante fidelidad, pero en el resto del Antiguo Testamento, se permitieron variar un poco el texto original según su criterio.

Respuesta Católica:

Este párrafo sería respetable si produjera alguna comparación que lo confirmara (como por ejemplo comparaciones entre manuscritos sobrevivientes de diferentes épocas.) Así como está expresado es la mera opinión del autor que de hecho nos pide que le creamos que la Septuaginta no es totalmente confiable por simplemente haberlo declarado así.

Dice el artículo:

Las Cronologías especialmente no concuerdan con el texto original hebreo. Esta versión griega del Antiguo Testamento, compuesta por 53 o 54 libros llegó a tener gran circulación entre los judíos dispersos por todas las colonias fuera de Palestina y en cuyas provincias se hablaba el griego.

Respuesta Católica:

Nuevamente nos gustaría ver las incongruencias que aquí se mencionan (sobre las genealogías) para no pensar que esto se trata de simplemente una maniobra que, denigrando la Septuaginta, ayuda al señor Fernández Suárez a "llevar agua para su molino" protestante.

Dice el artículo:

En un librito titulado "¿QUE ES LA BIBLIA?", escrito por M. Charles, y publicado con licencias eclesiásticas por la editorial católica Difusión, Avenida de Mayo 1035, Buenos Aires, dice así en la página 26: "En la época de Jesucristo y de los Apóstoles, Jerusalén tenía su Biblia Hebrea (texto original :39 libros, mas 7 igual a 46." Este lenguaje en un libro católico y con licencias, no debemos pasarlo por alto. Es un católico romano, quien afirma que en tiempos de Jesús, el texto original de la Biblia de los judíos que permanecían más o menos fieles a la doctrina ortodoxa estaba compuesta oír 39 libros, ni uno más , ni uno menos.

Respuesta Católica:

Esta cita está sacada fuera de contexto. En la obra original el autor católico se hace eco del mismo razonamiento que citáramos: los libros de los hebreos en ese entonces eran 46, los 39 que los protestantes conservan y los siete que Lutero quitó usando como excusa el juicio del Sanedrín anticristiano del año 100. Es de muy mala fe, el citar obras sin contexto para presentarlas como favorables al propio argumento. Sin embargo no podemos culpar demasiado al señor Fernández Suárez ya que aprendió el truco del mismo Lutero: tomemos un libro católico (la Biblia o cualquier otro) y recortemos lo que no nos conviene para avanzar y fortalecer nuestras teorías. Al presentar una cita cercenada, el señor Fernández Suárez no hace sino proseguir en la tradición protestante muchas veces probada y denunciada en estas mismas páginas.

Dice el artículo:

II. ¿Cómo fueron considerados?.
Según las investigaciones de algunos eruditos, entre ellos Ohler y Frankel, los judíos de Alejandría usaban la Septuaginta, porque era la que tenían directamente a su alcance, pero dicen, que ellos no admitían los apócrifos, como parte del cánon de los libros inspirados. Por otra parte es un hecho que en Alejandría había judíos que habían dejado de ser ortodoxos, para caer en un liberalismo extremado.

Respuesta Católica:

Otra vez encontramos afirmaciones sin base. De oídas nos citan a Nathaniel Tobias Ohler y Mitchell A. Frankel (creemos, pues ambos son reconocidos eruditos del griego clásico) NO sabemos en qué obra afirman eso o tan siquiera si es cierto que así lo afirman. No se nos informan las razones, solo se dan dos nombres. Es como si yo dijera que San Martín y Bolívar afirman que los soldados españoles odian tomar sopa. ¿Quién me va a probar a mí que ellos nunca lo han dicho? Mejor es afirmar algo, echarle un par de nombres ilustres y ¡listo! Ya tenemos un hecho histórico.

Dice el artículo:

Hay fundadas razones para creer que los apóstoles usaron la versión de los 70. De las 280 citas o referencias, que del Antiguo Testamento, se hallan en el Nuevo, 265 concuerdan mejor con el texto griego de la Septuaginta que con el texto original hebreo. Pero es un hecho sintomático notable que si los apóstoles usaron dicha versión no han citado ni una palabra de un libro Apócrifo. El primer escritor que citó un libro apócrifo fue Ireneo, el año de 180 de nuestra Era.

Respuesta Católica:

Es bien sabido que Cristo mismo cita a Eurípides (Las Suplicantes) según San Pablo en ("¿no te cansas de dar coces contra el aguijón?") No por eso consideramos inspirados los escritos de Eurípides, aunque son muy buenos y educativos. Tampoco citaron los apóstoles del Cantar de los Cantares y sin embargo ambos judíos y cristianos lo tienen en sus cánones. El argumento no sirve pues no era obligación de los cristianos el citar cuanta cosa estuviera escrita. Por otro lado, el hecho de que un escritor cristiano tan temprano como Ireneo los cite —y él es uno de los más antiguos escritores no apostólicos cuyas obras sobreviven—prueba que dichos libros eran usados y respetados catorce siglos antes de que Lutero los serruchara del cánon protestante.

Pero ¿es cierto que no se encuentran citas de los deuterocanónicos en el Nuevo Testamento? Veamos…

1. Judas 1, 9—"El arcángel Miguel, cuando altercaba con el diablo contendiendo sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir un juicio de blasfemia, sino que dijo: 'Que el Señor te reprenda.'" Esto está solamente en el libro apócrifo, 'La Asunción de Moisés'.
2. Judas 1, 14—"De ellos también profetizó el septimo desde Adan, Henoc, cuando dijo: 'He aquí que viene el Señor con sus santas miriadas...'" Esta profecía es del libro apócrifo El Ascenso de Enoc, 1, 19.
3. 2 Timoteo 3, 8—"Del mismo modo que Jannés y Jambrés se enfrentaron a Moisés, así también estos se oponen a la verdad; son hombres de mente corrompida, descalificados en la fe." Aunque esto es una referencia a Exodo 7, 11, los 'magos' del Faraón. no son nombrados en Exodo. Son encontrados en el libro apócrifo "Evangelio de Nicodemo" 5, 1. También son encontrados en 'Relato de Eneas' acerca del sufrimiento de Nuestro Señor Jesucristo', 5, 4.
1. Hebreos 11, 35—"...Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor." El único lugar en el Antiguo testamento en que encuentras referencia a ésto es en 2 Macabeos 7, 1-29. Si no tienes 2 Macabeos, como puedes explicar ésto? La primera mitad de Hebreos 11, 35 está afirmada en 1 Reyes 17, 23 y 2 Reyes 4, 36.
2. Hebreos 11, 38—"...errantes por desiertos y montañas, ..." Esto es ver 1 Macabeos 2, 28-30 y 2 Macabeos 5, 27.
3. Juan 10, 22—"Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación..." ver 1 Macabeos 4, 52-59.
4. Juan 14:23—"...Si alguno me ama, guardará mi Palabra..." Esto está en Eclesiástico 2, 18.
5. Romanos 9, 21—" el alfarero no es dueño de hacer de una misma masa..." ver Sabiduría 15, 7
6. 1 Pedro 1, 6-7—"...el oro que es probado por el fuego..." Ver Sabiduría 3, 5-6
7. Hebreos 1, 3— "...resplandor de Su gloria..." Similar a Sab 7:26-27
8. 1 Corintios 10, 9-10—"...perecieron victimas de serpientes y perecieron bajo el Exterminador." ver Judit 8, 24-25.
9. 1 Corintios 6, 13—"...comida para el vientre y el vientre para la comida..." Similar a Eclesiástico 36, 20
10. Romanos 1, 18-32—DIOS es conocido por las cosas que El ha creado...Similar a Sabiduría 13:1-9
11. Mateo 7, 12, Lucas 6, 31—"... todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos..." Similar a Tobías 4:16
12. Lucas 14, 13—"...Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos..." Similar a Tobías 4:17.
13. Apocalipsis 21, 18—"El material de esta muralla es jaspe y la ciudad es de oro puro semejante al vidrio puro." Similar a Tobías 13:21.
14. Mateo 13, 43—"Entonces los justos brillarán..." ver Sabiduría 3:7.
15. Mateo 18, 15—"Si tu hermano llega a pecar contra ti..." Similar a Eclesiástico 19:13
16. Mateo 25, 36—"...enfermo y me visitaste..." Similar a Eclesiástico 7:39.
17. Mateo 27, 42—"...Si Rey de Israel es: que bajeahora de la cruz...." Similar a Sabiduría 2:18-20.
18. Marcos 14, 61-62—"...¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?.Y dijo Jesús: "Sí, yo soy..." ver Sabiduría 2:13.
19. Lucas 2, 37—"... como viuda...no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones." ver Judit 8, 4-6.
20. Lucas 24, 4—"... se presentaron dos hombres con vestidos resplandecientes." Ver 2 Macabeos 3:26.
21. Juan 16, 15—"Todo lo que tiene el Padre es mío." ver Sabiduría 2, 13.
22. Romanos 10, 6—"...¿quién subirá al cielo?..." ver Baruc 3:29.
23. Romanos 11, 33—"...¡Cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos! ." ver Judit 8:14.
24. 1 Corintios 10, 20—"...lo inmolan a los demonios y no a Dios..." ver Bar 4:7.
25. 1 Juan 3, 17—"Si alguno que posee bienes de la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios? " Ver Tobías 4, 7.

Estos son solamente unos pocos que he encontrado, y sin mucho esfuerzo. Muchos de ellos se encuentran al leer las referencias en la Biblia. Hay muchos más.

Sigamos…

Dice el artículo:

El hecho de que los cristianos primitivos se guiaban por la Septuaginta, suscitó los prejuicios de los judíos de aquellos tiempos quienes acusaron a los cristianos, de utilizar una versión adulterada del Antiguo Testamento.
Hacia el año 150 , un judío del Ponto (Asia Menor), llamado Aquila, hizo una traducción, servilmente literal del texto hebreo; para oponerse a la septuaginta. Esta versión de Aquila, se usaba el año 177, y fue la versión oficial de los judíos que hablaban el griego, en todas las colonias. Los cristianos respondieron, primero , con la revisión de la septuaginta, por Teodosio, un cristiano Ebionita, allá por el año 185 y más tarde con una excelente traducción del hebreo, llevada a cabo por Símaco, mas o menos el año 200 y cuyo trabajo se conoce como la "versión de Simaco".
La más antigua de las versiones latinas (en latin) de que se tiene conocimientos es la versión "Itala", una traducción de la septuaginta al latín. Pero aquí hay un hecho que debemos considerar: De los 15 libros apócrifos, que figuraban agregados en la versión de los 70, pasaron a "La Itala" 10 y fueron excluidos cinco que son:
La Ascensión de Isaías
Los Jubileos
La Epístola de Jeremías
El 3 de Macabeos y Enoc.

Respuesta Católica:

Volvemos a repetir, a riesgo de cansar al lector, que los dictámenes judíos anticristianos no le hacen mella al cánon. Por supuesto que los rivales del cristianismo van a negar libros y partes de la Biblia que convienen a la causa cristiana. Y en cuanto a las traducciones cristianas que contienen o no contienen ciertos libros, se trata de colecciones NO canónicas, nunca aceptadas o sancionadas por la Iglesia en pleno. Recordemos que el mundo antiguo no estaba tan bien comunicado como el moderno y que las Iglesias de lugares apartados siempre tuvieron razón para avanzar algún trabajo para suplir la necesidades locales y lo que hicieran con medios locales no prueba nada en lo que toca a esta diferencia. Las colecciones que SI incluyen a los deuterocanónicos (y a otros libros adicionales) son muchas y muy variadas, superando en número y en uso comunitario a aquellas que no los incluyen o los incluyen parcialmente.

Dice el artículo:

Los persistentes ataques de los judíos a los libros apócrifos que seguían figurando en la mayoría de las Biblias utilizadas por los cristianos, hizo que varios de los llamados padres de la Iglesia, estudiasen a fondo la cuestión de los "apócrifos", llegando a la conclusión de que efectivamente no eran inspirados y que se les podía dar más crédito que el que debía recibir un libro devocional o histórico cualquiera.

Respuesta Católica:

Finalmente llegamos a la mentira descarada. ¿Sería tan amable el Señor Fernández Suárez de decirnos que "padres de la Iglesia" llegaron a la conclusión de que los libros que listamos antes no son inspirados? Me considero un ávido lector patrístico y aún no he encontrado un solo padre que haya dejado escrita tal cosa. Pero ya antes vemos como Ireneo —y si hay alguien que merezca ser llamado padre de la Iglesia, él lo es— los citaba como autoridad. Entonces ¿en qué quedamos?

Dice el artículo:

Un Sínodo reunido en Laidocea en el año 363, prohibió la lectura de los Apócrifos en las iglesias y dio una lista de los libros considerados como inspirados en la que se aceptaban solamente los 39 que vienen figurando en nuestras versiones y de cuya autenticidad nadie duda.

Respuesta Católica:

Este sínodo que obviamente fue un sínodo oriental, incluyó a Baruc en la lista aceptada pero excluyó el Apocalipsis de San Juan… En todo caso, un sínodo local carece de autoridad general sobre toda la Iglesia y en éste caso, ya para mediados del cuarto siglo bien se puede entender que la opinión hebrea en la región pudo influir en la información recibida por este concilio. La prueba de eso la tenemos en la retractación de San Jerónimo que—habiéndose informado entre los hebreos de Belén—también rechazó los deuterocanónicos en un principio, pero los aceptó más luego al recibir información más completa de parte de la Iglesia siria. Lo cierto de todo esto es que nunca la Iglesia entera ha rechazado a los deuterocanónicos y que hasta la comunidad judía de aquellos tiempos no estaba de acuerdo sobre la canonicidad de dichos libros. Poco puede ofrecer para aclarar las ideas del cristiano moderno sobre este tema, el estado de la Iglesia de esos tiempos, que emergía entonces de casi tres siglos de duras persecuciones y no contaba con una nítida colección como la que hoy tenemos.

Si algo muestran estos elementos históricos es la imposibilidad de aplicar la doctrina protestante de "Sola Scriptura" a la iglesia primitiva ¿Cómo pudieran haber sido una "iglesia basada en la Biblia" si no sabían aún cuáles de los muchos textos sagrados iban a ser sancionados como canónicos por la Iglesia en el futuro. El argumento protestante se viene abajo y derriba a su paso la idea de la iglesia "neotestamentaria" que es uno de los más dañinos inventos de Lutero.

Dice el artículo:

En el año 397, se reunió un Sínodo en Cartago (Africa), bajo la influencia de Agustín y este sínodo parece que dio su aprobación a los 10 libros, considerados apócrifos, aunque atribuyéndoles un grado inferior de inspiración, que a los 39 de nuestras Biblias. Pero, téngase en cuenta que tal decisión era contraria a la de otro sínodo celebrado 37 años antes, en Laodicea. Además no reconocieron los Apócrifos como inspirados:
San Hilario de Poictiers
Cirilo de Jerusalén.
Epifanio.
Gregorio Nacianceno.
El papa Gregorio I.
Beda, llamado el venerable.
Hugo de San Victor.
El Cardenal Hugo.
Nicolás Lira y los cardenales Jiménez y Cayetano.
Antes del año 400, se habían dado a los menos 10 catálogos, o listas de los libros considerados inspirados, y en ninguno se encuentran los libros apócrifos. Las listas son de:
Melitón de Sardis año 177.
Orígenes año 230
Atanasio año 326
Cirilo año 348
Hilario de Poictiers año 358
El sínodo de Laoidicea año 363
Gregorio Nacianceno año 370
Anfiloquío año 395
Jerónimo año 395

Respuesta Católica:

Volvemos a lo mismo. La proliferación de opiniones prueba que la Iglesia no se había pronunciado sobre el tema. El Sínodo de Cartago fue uno de los primeros movimientos en tal sentido y tomaría unos cuantos siglos más consolidar el canon. Mientras tanto los fieles eran libres de leer, estudiar y dar opiniones sobre el asunto. Una vez validado el cánon esas opiniones quedan sin valor alguno. Son solamente opiniones de individuos y no de la Iglesia entera.

Dice el artículo:

El manual bíblico Católico, citado por el profesor Samuel Palome que en el Tomo I página 81, dice que el cánon Alejandrino contenía los libros apócrifos, que siempre fueron rechazados por los judíos de Palestina, y que fueron añadidos después de formado el canón hebraico.

Respuesta Católica:

No está claro en esta parte si el tomo y la página son del "manual bíblico Católico" (sic. con minúsculas) o de alguna otra obra. El Canon Alejandrino sin embargo es adyacente y hasta anterior al canon hebreo de Jamnia. Ya el mismo autor nos ha dicho que la Septuaginta (Alejandrina) data de dos siglos antes de Cristo, mientras que el canon de Jamnia (Palestino) data del año 100 a.D. o sea unos dos o tres siglos DESPUES. Como hicieron los alejandrinos para "añadir" a algo que no se definiría hasta trescientos años después, es un misterio tan profundo como las "añadiduras" católicas que preceden al cánon protestante "por apenas" dieciséis siglos.

Dice el artículo:

Este cánon se atribuye comúnmente a Esdras, Malaquías y algunos otros.
El papa Dámaso encargó a Jerónimo la revisión de la versión Vulgata, porque se dio cuenta que ésta tenía errores; pero San Jerónimo, después de emprendido el trabajo de revisión, comprendió que era más fácil hacer una traducción directa del hebreo, y al efecto se fue a Palestina y trabajó en la traducción del Antiguo Testamento durante 14 años, en el pueblo de Belén, cuna del rey David.
En cuanto a los apócrifos San Jerónimo no los pudo traducir del hebreo, porque no se conocían sus originales y la mayoría ni siquiera fueron escritos en hebreo. Jerónimo lo que hizo, con una o dos posibles excepciones, fue copiarlos de la Antigua Vulgata, aunque él no creía que eran inspirados, como veremos.

Respuesta Católica:

Van surgiendo inquietantes descubrimientos protestantes (si me permite el lector un ligero sarcasmo) Así que "Jerónimo lo que hizo, con una o dos posibles excepciones, fue copiarlos de la Antigua Vulgata" San jerónimo es el traductor de la "Antigua Vulgata" (La Nueva Vulgata data de 1979 a.D. o sea de hace menos de tres décadas) ¿Cómo pudo San Jerónimo copiar de su propia obra? Debe haber tenido una "máquina del tiempo" …

Dice el artículo:

El Capítulo 10 de Esther, en nuestras versiones tiene solamente tres versículos; en la Vulgata tiene 13 versículos; pero entre los versículos 3 y 4 hay una cita de San Jerónimo, que dice: "He traducido con toda fidelidad lo que se halla en el hebreo. Lo que sigue lo he hallado escrito en la edición Vulgata". Al empezar el capítulo 11 de Esther, que es el primero de los seis capítulos añadidos al libro, hay otra nota de San Jerónimo que dice: "Este era el principio del libro de Esther, en la edición Vulgata; pero no se halla ni en el hebreo, ni en ninguno de los otros traductores".
En el capítulo 13 de Esther, hay otra nota de San Jerónimo que dice: "Esto no se halla en el texto hebreo, ni en ninguno de los traductores". Al comienzo del capítulo 15, dice otra nota: "también hallé estas adiciones en la Vulgata". En el libro del profeta Daniel, en el capítulo 3, entre los versículos 23 y 24 hay una nota de San Jerónimo que dice : " lo que sigue no lo hallé en los códices hebreos". Al final del capítulo 12 y principios del 13 hay otra nota que dice: "Lo que sigue se halla trasladado de la edición Teodoción".

Respuesta Católica:

Esto es un verdadero mamarracho, perdonando la expresión. Comencemos por el hecho de que San Jerónimo no puede "copiar" de la misma obra que está escribiendo. No hay ninguna "Vulgata" de la que San Jerónimo pueda copiar pues él mismo es el traductor de la original. El autor protestante no ha entendido bien. Lo que es obvio para alguien que lea las notas de San Jerónimo es que la sección es en realidad un nota en tres partes

Primeramente se encuentra una conclusión a la traducción del hebreo. "Aquellas cosas que se encuentran en el hebreo las he expresado con total exactitud." La segunda parte es una introducción a las interpolaciones griegas al texto hebraico que dice: "Y esto que sigue lo he encontrado escrito en la edición común donde están contenidas en el lenguaje y escritura de los griegos." Por último viene la introducción al próximo capítulo, que es la conclusión del libro en la Septuaginta: "y a veces después del fin del libro se encuentra este capítulo que de acuerdo a nuestra costumbre anotamos con una oblea o sea una marca." San Jerónimo no está juzgando el texto griego como menor sino que, siendo un hombre ordenado, procedió a anotar las diferencias entre el texto hebreo del que disponía (muy posiblemente censurado por el Sanedrín Palestino) y las líneas que figuran en el texto griego pero que están ausentes en el texto hebreo. Esto no es sorpresa alguna ni prueba nada en contra de los deuteroncanónicos. Solamente nos prueba que San Jerónimo muy prudentemente incluyó lo que no aparecía en el texto hebreo porque lo consideraba importante y no todo lo contrario como nos quiere hacer creer el señor Fernández Suárez.

San Jerónimo reconstruye así, lo mejor que puede, el texto original.

Dice el artículo:

En la introducción del libro apócrifo de Tobías, dice la nota, que hoy tiene la Vulgata, versión castellana de Torres Amat: "como en el antiguo cánon de los libros sagrados, que tenían los judíos, no se comprendían sino los libros santos escritos en hebreo y esta historia fue escrita en lengua caldea; por eso no estaba este libro en el antiguo catálogo que de las Santas Escrituras tenían los judíos".
En la nota general introductoria del libro de Esther, dice así: "San Jerónimo tuvo por dudosos los últimos seis capítulos, por no haberlos hallado en el texto hebreo; y hasta el papa Sixto V siguieron muchos católicos esta opinión".
¿Qué opinión?, la de no aceptar como inspirados los apócrifos. En la nota introductoria a Daniel, dice la edición vulgata actual (versión castellana de Torres Amat): "Algunos escritores manifestaron dudar de la autenticidad de tres partes de este libro...porque estas tres partes no se hallan en el texto hebreo".

Respuesta Católica:

No, señor Fernádez Suárez: la opinión es "tuvo por dudosos" no "tuvo por inválidos". No le ponga palabras en la boca al Obispo Torres-Amat. Que, dicho sea de paso, incluye los deuterocanónicos en su traducción y nos aclara (usted mismo lo ha citado) que hasta el Papa Sixto V se tuvo esa opinión o sospecha. Sin embargo la sospecha se evapora cuando la bibliología moderna compara la versión de San Jerónimo con otras versiones siríacas, armenias y otras. Ninguna de estas comparaciones da lugar a la idea protestante de que debiéramos estar de acuerdo en el cánon con los integrantes del Sanedrín anticristiano del año 100 a.D.

Dice el artículo:

El Abate Du-Clot, en su gran obra titulada "Vindicias de la Biblia" dice en la página 561, en relación con los capítulos añadidos a Daniel lo siguiente: "San Jerónimo, en su Apología contra Rufino, libro segundo, refiere que los judíos, tenían el contenido de estos capítulos como fábula rabínica". Y el mismo Du-Clot, añade: "San Jerónimo y algunos otros han dudado sobre estos dos capítulos (13 y 14) de Daniel".
San Jerónimo en su "Prologus Galetaus", después de nombrar los 39 libros que todos reconocemos, añade: "Por tanto la Sabiduría, el libro de Jesús, hijo de Sirac (el Eclesiático), Judith y Tobías, no están en el canon".

Respuesta Católica:

La fábula, la parábola, el relato con fines de enseñanza es bien común entre los pueblos orientales. Podríamos impugnar el relato en cuestión si nos enseñara algo inmoral o malo o si simplemente estuviera vacío de utilidad didáctica o moral. Sin embargo no es así. San Jerónimo se refiere al Génesis como una "composición al estilo de los rapsodas". Eso es un comentario sobre la forma y no sobre su validez. Si descartáramos el episodio de Daniel y el Dragón por ser fabuloso, entonces debiéramos descartar al Génesis por ser rapsódico o quizás debiéramos descartar la "fábula" de Lázaro y el hombre rico ya que tiene un carácter similar. Cristo mismo se valió de la parábola y de la invención para enseñar buenas cosas. No podemos culpar al autor de Daniel por no escribir algo tan elegante y hermoso como las parábolas de Cristo—tampoco podemos culparlo de enseñar algo malo—el porte de la historia del dragón es útil y positivo.

Dice el artículo:

Según H.M. Seymour, en su libro, "Noche con los Romanistas" (año 1855) página 364, dice que el prefacio que San Jerónimo escribió a los libros de las Crónicas, dice: "La iglesia desconoce los libros Apócrifos; por tanto debemos acoger a los hebreos, de los cuales el Señor habla y sus discípulos tomaron ejemplos. Todo cuanto no esté en aquellos libros hebreos debemos desecharlo". El mismo autor, Seymour, afirma que en el prefacio de Jerónimo a los libros de Salomón, entre otras cosas dice: "Tobías, Judith y los libros de los Macabeos, la Iglesia los lee en verdad, pero no los recibe entre los escritos canónicos".

Respuesta Católica:

Nuevamente, la lectura protestante de los comentarios de Jerónimo es sesgada y pretende hacer pasar los comentarios del santo como hostiles a los deuterocanónicos cuando son solamente comentarios sobre el carácter. Sobre la opinión de "Noche con los Romanistas" ¿Qué se puede decir? Las afirmaciones de un libro— anticatólico desde el título—lo descalifican como fuente de comentarios imparciales y honrados.

Dice el artículo:

El antes citado Abate Du-Clot, en la página 486 de su ya citada obra, refiriéndose al libro de Tobías dice: "Orígenes, en su carta a Africano, dice que el libro de Tobías, lo mismo que el de Judith, estaban colocados por los judíos en la clase de los apócrifos". El hecho de que una autoridad en el seno de la Iglesia Romana, como el Abate Du-Clot se vea obligado en conciencia a decir que el más erudito de todos los doctores de la Iglesia y algunos más han dudado de la inspiración de ciertas partes de la actual Vulgata, es tanto como decir que no admitieron partes de la Biblia, que hoy acepta la Iglesia de Roma, Biblia sancionada por obra y gracia de un concilio celebrado mil años después de San Jerónimo.
Téngase en cuenta también la nota antes citada, tomada de la introducción al libro de Esther, en la actual Vulgata, versión castellana de Torres Amat, donde dice: "Hasta el papa Sixto V, siguieron muchos católicos esta opinión", de San Jerónimo contra los apócrifos.

Respuesta Católica:

Si yo digo (católico como soy) que los protestantes no aceptan el catecismo ¿invalida eso al catecismo católico? Del mismo modo la expresión del abate nos ilustra sobre la opinión judía y no sobre la validez de los libros en cuestión. Los judíos no aceptan los Evangelios ¿debiéramos desestimarlos nosotros también por eso? El resto de este párrafo es repetición de errores anteriores.

Dice el artículo:

El ya citado Abate Du-Clot, en su libro página 468, hablando del libro de Tobías dice: "Este libro no se halla en el cánon de los judíos..., mas no por eso dejan ellos de respetarlo como historia".
Notadlo bien; es un católico el que dijo esto. Para los Cristianos sigue siendo una historia nada más. ¿Cómo entonces fueron admintidos por la Iglesia Romana?.

Respuesta Católica:

Una buena porción de la Biblia es historia. La vida de David es historia y sin embargo todos estamos de acuerdo en considerar esos relatos como inspirados (hebreos, protestantes y católicos.) Los saltos que da el señor Fernández Suárez para probar su punto terminan trabajando en su contra. La historia no está reñida con la inspiración. Esto es más bien una lectura sesgada de estos comentarios por personas desesperadas por encontrar argumentos que justifiquen lo injustificable. Lo más cómico de todo es que cuando quieren dar autoridad a sus hallazgos ¡Buscan a un abate o a un Papa! Es que entre el enjambre de iglesias protestantes la autoridad brilla por su ausencia y la única unidad que se conoce es la del fiel " de a pie" con su propia opinión. Poco puede lograrse buscando sustento entre los millones que se han erigido a sí mismos como su propio Papa y su propio Magisterio. Es por eso que el señor Fernández Suárez debe pasar el "peine fino" por los documentos católicos para ver si encuentra algo que sea lo suficientemente ambiguo para torcerlo a su favor.

Dice el artículo:

III. ¿Cómo fueron admitidos por la iglesia Romana?.
Desde San Jerónimo hasta 1545, permanecieron agregados a la Vulgata 10 libros apócrifos. Eran considerados libros útiles como devocionales, pero nada más. Eran en aquel tiempo para los cristianos en general, lo que hoy es para nosotros "El Peregrino".

Respuesta Católica:

No fueron "agregados" no se puede agregar lo que siempre estuvo allí. Fueron cortados por Lutero en el siglo XVI tal como antes los cortaron los judíos del siglo II. Aquí no hay ningún agregado sino simplemente una amputación. Mis piernas no han sido "agregadas" a mi cuerpo pues ¡siempre las tuve!

Dice el artículo:

Pero al reunirse el concilio de Trento en 1545, se planteó el problema de los libros apócrifos, nuevamente y después de muchas discusiones habidas sobre el asunto, el concilio aceptó 7 y rechazó tres, de los 10 que venían figurando en la Vulgata; pero estuvo muy lejos de haber sido por unanimidad.
Esto prueba de una vez para siempre que hasta aquella fecha no eran considerados como inspirados, porque si lo fuesen, ¿a qué discutir de nuevo el asunto? ¿Porqué el concilio no dio su aprobación a los 39, por todos aceptados como inspirados?. Sencillamente no era necesario aprobar en 1545, lo que ya estaba aprobado desde muchos siglos antes. Ahora bien, si los católicos dicen que el mero hecho de figurar en la "Vulgata" era que los reconocían como inspirados, antes del concilio de Trento; entonces yo pregunto: ¿Porqué el concilio rechazó tres de los 10 libros?. Porque efectivamente el concilio rechazó el 3 y 4 de Esdras y la oración de Manasés.
Si el mero hecho de haber figurado añadidos a una versión determinado número de años, les concedía algún derecho, los tres rechazados lo tenían igual que los otros siete. Y si los católicos romanos afirman que los libros en cuestión fueron reconocidos por el sínodo de Cartago en 397, queremos recordarles que hay serio conflicto entre Cartago y Trento.
Si Cartago aprobó el 3 y 4 de Esdras y la oración de Manasés, y si esta aprobación vale algo para la iglesia Romana, ¿Cómo el concilio de Trento desaprobó los libros en cuestión?.
De todas maneras; o el sínodo de Cartago se equivocó, o se equivocó el concilio de Trento; por consiguiente, uno de ellos se equivocó, porque lo aprobado por uno fue desaprobado por otro. Si uno de dichos concilios se equivocó, bien pudieron haberse equivocado los dos; porque "es de humanos errar". Está pues demostrado que la iglesia Romana, no admitió los apócrifos en el cánon de los libros inspirados hasta el concilio de Trento en 1545.

Respuesta Católica:

El discursante protestante no se da cuenta de la diferencia entre un sínodo y un concilio plenario de la Iglesia. Simplificando un poco el tema, y esto simplemente para aclarar: una conferencia episcopal o un sínodo pueden expresarse sobre cualquier tema que la Iglesia en general no haya tratado aún. Las opiniones de un sínodo local no son finales. Solamente las decisiones de un concilio universal, en lo que toca a la fe y la moral, son finales. El autor desconoce la diferencia de atribuciones entre uno y otro cuerpo.

El Concilio de Trento fue llamado en 1545 en respuesta a la reforma protestante. Una de las cosas tratadas en Trento fue la "reafirmación de que los 7 libros disputados estaban verdaderamente inspirados y continuarían siendo incluídos en el canon del Antiguo Testamento". Ellos no los agregaron. Ellos solamente reafirmaron que deberían estar ahí. Todas las Biblias Cristianas por los primeros 1500 años de la Cristiandad tenían 46 libros en el Antiguo Testamento, y todas las Biblias Católicas hoy día continúan teniéndolos. Las Biblias anglicanas protestantes los han llevado por siglos y ahora hay varias versiones protestantes que los incluyen. ¿Por qué?

La historia de los cánones del Antiguo Testamento puede ser confirmada revisando los archivos de Hipona, Cartago y Trento. Ellos estan disponibles, como está la Vulgata Latina de San Jerónimo y la Septuaginta.

La ya existía por más 65 años antes de que el Concilio Judío de Jamnia fuera llamado. Como tal, el Concilio Judío no tenía absolutamente ninguna autoridad sobre la Iglesia Cristiana. Supongamos que el próximo mes de este año, los Judíos deciden llamar a un concilio para remover Isaías o Jeremías del Antiguo Testamento y votaran para que así fuera. ¿Removerían también los Protestantes esos libros de la Biblia de Valera? Parece que ellos han establecido un precedente. ¿Porqué los Protestantes aceptan las reglas del Concilio Judío de Jamnia, y al mismo tiempo rechazan las reglas del Concilio Cristiano de Cartago relacionado con el cánon del Antiguo Testamento? ¿Porque ellos aceptan el canon del Nuevo Testamento si fue decidido en el mismo Concilio Cristiano? Esa forma de pensar y de actuar revela simplemente un conveniencismo anticatólico pero no tiene sentido alguno.

Dice el artículo:

El historiados católico romano, F, Díaz Carmona, en su historia de la iglesia romana, página 272, hablando del concilio de Trento, dice: "Este gran concilio empezó fijando de nuevo el cánon de la Biblia." Al decir "de nuevo", el historiador reconoce que no aceptó el canón que regía hasta aquella fecha y que por consiguiente hubo una alteración en la lista de los libros reconocidos como inspirados durante más de 1500 años, y pasando por encima del testimonio de San Jerónimo y otros muchos "Padres" de la iglesia, el concilio dijo que eran libros inspirados los que no pasaban de ser meras historias: creando el grave conflicto entre la historia pasada, de dichos libros, y el acto consumado de la admisión.

Respuesta Católica:

Lo que diga este historiador es su propia opinión y no la opinión de la Iglesia por más "romano" que sea. Y eso lo digo en caso de que la cita sea correcta y no "adaptada" como las citas anteriores del abate. Antes, durante y después del Concilio de Trento la Biblia Católica tuvo siempre la misma cantidad de libros—algo que la Biblia "protestante" no puede reclamar ni siquiera hoy—ya que hay iglesias protestantes que los han vuelto a incluir en sus Biblias (ejemplo, la Revised Standard Version los incluye en un apéndice desde hace unos veinte años ya). El Concilio de Trento simplemente los afirma "de nuevo" porque Lutero los había desautorizado. Me repito sin necesidad ya que esto lo tratamos en extensión anteriormente.

Dice el artículo:

Llamo aquí la atención a una cita anteriormente hecha y que vamos a repetir.

Respuesta Católica:

Por razones de espacio no vamos a volver a repetir la respuesta a lo ya expresado antes. Solamente refrescaremos lo básico de la respuesta anterior.

Dice el artículo:

En la introducción, que la versión de Torres Amat, tiene al libro de Esther, dice: "San Jerónimo tuvo por dudosos los seis últimos capítulos por no haberlos hallado en el texto hebreo; y hasta Sisto V, siguieron muchos católicos esta opinión".

Respuesta Católica:

San Jerónimo no murió pensando así. Cuando un patriarca sirio le explicó que los judíos habían alterado ciertos textos y eliminado otros (dos siglos antes) San Jerónimo hizo un esfuerzo para recomponer el texto original, usando lo que tenía a mano: los textos griegos de amplia circulación. Honestamente—como corresponde—hizo una anotación describiendo su método de inserción para que nada se perdiera.

Dice el artículo:

Ahora bien, Sixto V, fue papa después del concilio de Trento, o sea, de 1585 a 1590. Así este papa y con él la mayoría de los católicos se colocaron bajo los anatemas del concilio, al dudar de sus decisiones. Además, ¿Era Sixto V infalible? Si lo era, el concilio de Trento se equivocó, al sancionar las partes apócrifas del Antiguo Testamento, partes que el papa no aceptaba.

Respuesta Católica:

No hay nada de malo en que Sixto V nos informara que San Jerónimo tuvo por dudosos esos libros al tiempo que estaba en Belén y bajo influencia de fuentes hebreas derivadas del Sanedrín de Jamnia. Sixto V nunca desautorizó esos libros y como ya hemos comentado, en Trento se confirmaron los libros como católicos y canónicos porque Lutero los había atacado. Si alguien es acusado de un crimen y se ve obligado a afirmar su inocencia, es deshonesto decir que si fuera inocente no tendría que afirmar serlo. Lo deshonesto es todo lo contrario.

Dice el artículo:

¿Porqué aprobó el concilio de Trento los apócrifos?

Respuesta Católica:

No los "aprobó" porque ya estaban aprobados. Simplemente afirmó la práctica de quince siglos porque Lutero la había puesto en duda.

Dice el artículo:

Dice el cardenal Polo, que esto lo hizo el concilio para dar mayor énfasis a las diferencias entre católicos y evangélicos, Tammer, afirma que el motivo fue que la iglesia romana encontró en estos su propio espíritu. Ahora algunos teólogos católicos, como Belarmino, Dupin y Hefele, para salvar las dificultades han sostenido que hay dos grados de inspiración, teoría que se cree sustentaba San Agustín.
Con esto está de acuerdo la siguiente cita que tomamos de la página 25, del librito católico antes citado, titulado "¿Qué es la Biblia?", Por M. Charles que dice: "La diferencia entre las versiones católicas y las protestantes, proviene de siete libros del Antiguo Testamento, cuyos originales no conocemos en hebreo, sino solamente de acuerdo con la Biblia de Alejandría. A fin de aclarar el puesto que ocupan los libros que los católicos llaman deuterocanónicos y los protestante apócrifos, relataremos la historia de esta traducción".

Respuesta Católica:

La cita del Cardenal Polo la quisiera ver. No se dice de dónde salió y—a juzgar por las inexactitudes ya descubiertas en el escrito del señor Fernández Suárez—creo que tenemos derecho a dudar de la integridad de este "dice el cardenal Polo" y de la lista de teólogos católicos que le sigue (Belarmino, Dupin y Hefele) de cuyas opiniones, supuestamente protestantes, no se nos da ningún ejemplo concreto. San Agustín no sustentaba los dos grados de inspiración bíblica sino más bien supuso, al examinar ciertos textos platónicos y otros, que el Espíritu Santo ha actuado en la historia inspirando ideas para encauzar el rumbo de la humanidad. Este es otro tema que merece un tratamiento extenso pero que puede verse en cualquier tratado agustiniano de fuste. La cita de M. Charles (?) no confirma para nada ninguna de las ideas protestantes, todo lo contrario, afirma la posición católica. El señor Fernández Suárez evita citar más allá de ese punto pues en los párrafos siguientes el autor explica bien en detalle como se compusieron las traducciones desde la Vulgata en adelante. Eso evita citarlo porque no conviene a las ideas protestantes que el señor Fernández Suárez desea promover.

Dice el artículo:

Según el párrafo anterior, copiado al pie de la letra, los mismos católicos instruidos establecen una diferencia entre los 73 libros de sus Biblias. Los católicos les llaman a los 66 libros, sobre los que no hay dudas, "canónicos", y a los siete restantes "deuterocanónicos".
Esto es muy importante. Pero yo digo: o son inspirados, o no lo son. Si son inspirados, ¿Porqué los mismos católicos romanos los consideran inferiores a los 66 restantes? Y si no son inspirados, los católicos romanos tienen desde 1545, una Biblia adulterada, con el agravante de que han sancionado oficialmente tal adulterio.

Respuesta Católica:

Como esperaba esto es simplemente una repetición de argumentos completamente inválidos que ya hemos refutado ampliamente antes. No tenemos una Biblia adulterada desde 1545, la tenemos válida e inspirada desde los tiempos apostólicos (primeramente dispersa en manuscritos varios como ya hemos explicado) y fue sancionada en varios concilios entre los siglos IV y XII. Esos mismos concilios son los que sancionaron el Nuevo Testamento y si los deuterocanónicos son falsos por venir de tales concilios, también debieran serlo los Evangelios y las Cartas Apostólicas. ¡El señor Fernández Suárez serrucha la rama en la que está parado!

Dice el artículo:

IV. "Las pruebas internas son contrarias a la inspiración"
El contenido de los libros prueba que no fueron inspirados sus autores.
Tobías
Ya hemos dicho que el libro de Tobías, no figuró nunca en el cánon de los libros inspirados. Este libro contiene doctrinas puramente paganas.

Respuesta Católica:

La parte del cánon la hemos contestado ya. El libro es católicamente canónico y lo ha sido por más de veinte siglos. Lo de las "doctrinas paganas" es un eco fundamentalista que hasta hoy no se extingue. La realidad es que Dios obra en el mundo con lo que hay en el mundo y no se preocupa por ser original (aparentemente) lo cual se prueba fácilmente al considerar que la circunsición y el bautismo aparecen en culturas paganas muy anteriores a la Biblia. No por eso vamos a impugnar lo que Dios nos ha ordenado hacer reclamando una originalidad que no tiene razón de ser. Sigo creyendo en el bautismo para perdón de pecados aunque los egipcios y los nubios lo hayan hecho primero. Sigo creyendo que Abraham hizo bien en obedecer a Dios y circuncidarse, aunque la circuncisión fuera practicada por muchos pueblos paganos con los que tenía que convivir. Dios es todopoderoso y no tiene que rendirle cuentas de derechos de autor a los paganos.

Dice el artículo:

En el capítulo 4: verso 11, dice así: "Por cuanto la limosna libra de todo pecado y de la muerte".

Respuesta Católica:

Cristo elogió las limosnas de la viuda pobre y condenó al hombre rico por su falta de generosidad. Santiago elogia en su carta a la generosidad. Si condenamos esta enseñanza condenamos a Cristo que nos ha dado el "nuevo mandamiento" de amarnos los unos a los otros en caridad.

Dice el artículo:

En el versículo 18, del mismo capítulo dice: "pon tu pan y tu vino sobre la sepultura del justo".

Respuesta Católica:

Esto es un avance profético del sacrificio de Jesús y de la Santa Misa. Si lo juntamos con el sacrificio de pan y vino que hizo Melquisedec y las alusiones al vino en la historia de la redención de José en las cárceles de Egipto, el resultado es sugestivo y valida las prácticas de la iglesia cristiana primitiva. Por eso los judíos lo arrancaron del cánon.

Dice el artículo:

En el capítulo 6 y verso 8, dice: "Respondió el Angel (a Tobías), y le dijo: Si pusieres sobre las brasas un pedacito del corazón del pez, su humo ahuyenta a todo género de demonios".

Respuesta Católica:

El pez es un símbolo temprano de Cristo, el verso en cuestión sugiere que el sacrificio de Cristo (simbolizado por el pez) termina el dominio de Satanás sobre el género humano. De nuevo, la imagen es sugestiva para la imaginación hebraica y no es sorprendente que los judíos de la época—celosos del proselitismo cristiano—lo eliminaran de su cánon.

Dice el artículo:

En el capítulo 12 verso 9, dice así: "Porque la limosna libra de la muerte y es la que purga los pecados y alcanza la misericordia y la vida eterna".

Respuesta Católica:

Esto está perfectamente de acuerdo con la idea bíblica de "tendré misericordia, de quien tenga misericordia" o con las palabras de Jesús: "cuando hagas dones de misericordia, hazlo en secreto, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha y tu Padre que está en los cielos te recompensará." La Biblia completa no está de acuerdo con las fobias de Lutero por las obras de caridad. De ahí que decidiera no considerar inspirado este libro. Un hombre, Lutero, descarta como inválidos los concilios que hemos citado antes. Por quince siglos la Iglesia ha tenido estos libros por inspirados, pero Lutero, de una leída, ¡se da cuenta que todos—por quince siglos— han estado equivocados!

Esto es prueba de una perspicacia genial o de una arrogancia igualmente gigantesca. Decida usted.

Dice el artículo:

En los cuatro versículos que hemos copiado tenemos tres doctrinas a cuál más pagana:
Primera: La idea de la salvación, por medio de obras de caridad; practicada por todos los pueblos paganos y rechazada completamente por la palabra de Dios. Véase Hebreos 9:22 y Juan 3:14-19.

Respuesta Católica:

La doctrina luterana de la "depravación total" exime al cristiano de hacer nada para avanzar o perfeccionar su propia salvación en Cristo. La salvación es un regalo de Dios que se hace posible por el sacrificio de Cristo Jesús. No se gana por nuestras propias obras o méritos. Negar la verdad de la salvación por Cristo es negar el catolicismo y afirmar la antigua herejía del pelagianismo. Sin embargo, de esto no se puede deducir que es posible eludir las consecuencias de nuestros actos o eludir la responsabilidad que proviene de nuestro compromiso de vivir la fe tal como se afirma en la tradición protestante. Cada uno debe decidir si desea aceptar o rechazar la salvación ganada para nosotros por Cristo—por ejemplo, si participaremos en el plan creativo de Dios o si obstinadamente insistiremos en el nuestro propio—"Pero habéis de ponerla en práctica, y no solo escucharla, engañándoos lastimosamente a vosotros mismos. Porque quien se contenta con oír la palabra de Dios, y no la practica, este tal será parecido a un hombre que contempla al espejo su rostro nativo ensuciado con algunas manchas, y que no hace más que mirarse, y se va sin quitarlas, y luego se olvida de como está. Mas quien contemplare atentamente la ley perfecta del Evangelio, que es la de la libertad, y perseverare en ella, no haciéndose oyente olvidadizo, sino ejecutor de la obra, éste será por sus obras bienaventurado."— Santiago 1, 22-25

Santiago es claro. Nuestra participación activa en el plan de Dios—nuestra respuesta afirmativa al llamado de Dios de vivir la fe es requisito indispensable. Ver también Santiago 2, 14-16

Dice el artículo:

Segunda: La costumbre de poner comida a los muertos y a ciertos ídolos, era práctica corriente entre los Egipcios y los Caldeos y otros pueblos; pero es contraria a la palabra de Dios.

Respuesta Católica:

También lo es el enterrar a los muertos con honores y ceremonias y el poner flores sobre las tumbas ¿Debiéramos los cristianos dejar nuestros muertos insepultos y nunca decorar sus tumbas? ¿Está limitado Dios en sus acciones por la "originalidad" de una práctica pagana? Este verso, como ya lo hemos explicado, predice proféticamente la Misa Cristiana. Por eso el Sanedrín lo arrancó de su cánon.

Dice el artículo:

Tercera: Creer que el corazón de un pez ahuyenta a los demonios es una de las tantas hechicerías y supersticiones, que todos los paganos practicaban. Pero la Biblia condena y prohíbe estas cosas, véase Deuteronomio 18:10-14.

Respuesta Católica:

Deuteronomio 18:10-14 dice en parte: "No haya en medio de ti quien se de a la adivinación, ni a la magia, ni a la astrología, ni a la hechicería, ni a espíritus, ni a adivinos, ni pregunte a los muertos. Es abominación a Yavé cualquiera que esto hace." Agrega algo más acerca de pasar los hijos por el fuego y otras prácticas por el estilo. El autor protestante ve este acto como hechicería, sin embargo la quema de sacrificios animales es parte de la Ley Mosaica y no la consideramos hechicería. Podría volver a explicar esto en detalle pero ya lo he hecho anteriormente.

Dice el artículo:

En el Capítulo 12:15, Tobías le pregunta a un joven que se le presenta: "¿Quién eres tú?". A lo que el joven responde: "Yo soy Azaría, hijo de Ananías el grande." Sin embargo, dice Tobías que era el "Angel Rafael". Según lo cual, el ángel dijo una mentira. ¿Es posible aceptar la inspiración de un tal libro?.

Respuesta Católica:

Primeramente el utilizar un seudónimo para ocultar la condición sobrenatural del ángel no es una mentira. El ángel tenía una misión y debía para ello ocultar su verdadera identidad, para tal fín adoptó un nombre humano. Los obreros de Dios no están atados al juicio del señor Fernández Suárez sobre lo que debieran decir o hacer. Cristo se aparece a los apóstoles en el camino a Emaús pero oculta su identidad también, hasta la hora de la cena. ¿Es Cristo un mentiroso o engañador por eso? José se presenta a sus hermanos con su nombre y rango egipcios y no les revela su identidad hasta que llega el momento conveniente ¿es el justo José, siervo de Dios, un mentiroso? El señor Fernández Suárez no comprende que la enseñanza puede tomar varias formas: fábula, cuento, parábola, etc. No juzgamos a Jesús un fantasioso porque nos cuenta algo que seguramente nunca ocurrió al contarnos la historia de la mujer que encontró la dracma perdida o el relato del hombre que encontró un tesoro en un campo. No hay dogma alguno que diga que la Biblia debe ser "literalmente cierta" en todo detalle, incluso en las parábolas o fábulas didácticas. Especialmente cuando dichas formas eran y son muy comunes en las culturas del Oriente. Este pasaje es un buen ejemplo de esa forma literaria.

Dice el artículo:

Judith—El propio Abate Du-Clot, reconoce que el libro presenta contradicciones imposibles de explicar y que él atribuye a errores de los copiantes. En el capítulo 1, verso cinco dice: "Nabucodonosor rey de los Asirios reinaba en la gran ciudad de Nínive". Todo el mundo sabe que que Nabucodonosor no fue rey de los Asirios, sino de los Caldeos. No reinó en Nínive sino en Babilonia (Daniel 4.30), y según la historia, Nabopalasar, su padre, aliado con Ciaxares rey de los Medos, "atacó y destruyó a Nínive Capital de Asiria", y esto antes de ser rey Nabucodonosor.

Respuesta Católica:

Si bien es cierto que no sabemos cuál fue el origen de esta inexactitud en el texto (hay muchos más errores irrelevantes por el estilo en la Biblia y éste es solo uno de ellos) podemos equipararla a nuestra costumbre en español de llamar a los estadounidenses "norteamericanos" cuando en un sentido estricto tanto los mexicanos como los canadienses son también "norteamericanos." Esto podría causar la confusión de algún futuro historiador que al leer la palabra literalmente podría juzgar que su aplicación es inexacta.

La idea protestante de que la Biblia debe ser inerrante hasta en los más nimios detalles (y no solamente en lo que concierne a la fe) los lleva a estos extremos en los que descartan un libro obviamente profético.

Es fácil ver por qué los religiosos judíos eliminaron este libro del cánon. Las figuras proféticas que proyectan Sísara y Judith son coincidentes con la prédica cristiana del primer siglo y les resultaron incómodos como les resultó también incómodo Isaías 53, que hasta el día de hoy no se lee públicamente en las sinagogas.

Dice el artículo:

En el capítulo 9, verso 2 dice: "Señor Dios de mi padre Simeón a quien pusiste la espada en las manos para castigar aquellos extranjeros". Aquí dice que Dios puso la espada en las manos de Simeón y parece alabarse la acción de éste. Pero eso está en abierta oposición a la palabra de Dios que maldice la acción de Simeón. Véase Génesis 49:5. "Simeón y Leví; armas de iniquidades sus armas".

Respuesta Católica:

Recordemos al señor Fernández Suárez que en Génesis 49:5 es Jacob el que habla en su lecho de muerte y hace referencia a la venganza de Simeón y Leví por la violación de su hermana Dinah (Génesis 34) Jacob también predice que los levitas no tendrán territorio en Israel, lo cual se cumple porque fueron los levitas los que fueron encargados con el sacerdocio de Israel y por tanto, exentos del honor de la batalla y de las armas debido al mal uso que el patriarca Leví hiciera de ellas. Lo que le "parece" al lector protestante es irrelevante aquí. Simeón tomó las armas y vengó a Dinah ejecutando a los siquemitas. No veo la razón por la cual se deba impugnar este libro. Pedro cortó la oreja de Malco en la noche de la Pasión y no por eso impugnamos los Evangelios o las Cartas de Pedro. David cometió errores aún más gruesos y no por eso impugnamos las Crónicas. Los israelitas alaban a David por matar muchos filisteos pero Dios le dice luego que no construirá el Templo, pues las manos de David están manchadas con mucha sangre. No por eso dejamos de ver en David un buen ejemplo para muchas otras cosas. Uno no deja de preguntarse quién puede quedar parado si aplicamos la rasa de la santidad y la pureza protestante a toda la hisotria bíblica.

Dice el artículo:

En el capítulo 11, verso 11 dice: "Por lo cual han resuelto matar a sus bestias para beberles la sangre".

Respuesta Católica:

Este pasaje (citado aquí fuera de contexto) indica que los israelitas estaban en una situación tan extrema de sed y de penurias que hasta consideraban hacer estas cosas repugnantes. El libro no exhorta a beber sangre de animales, simplemente reporta un hecho. No hay ninguna razón para eliminar el libro porque reporte un caso de conducta mala o dudosa por parte de Israel. Si tal fuera la regla deberíamos eliminar todos los libros históricos de la Biblia.

Dice el artículo:

La Vulgata, versión de Torres Amat, tiene una nota en este versículo que dice así: "Todo lo que sigue tomado a la letra parece no dejar lugar para excusar a Judith, de ficción o mentira". Cuando las propias autoridades de la iglesia católica romana reconocen que Judith, parece ser una mentirosa, nosotros no tenemos nada más que añadir. En el capítulo 13, verso 30, Judith recibe adoración y no la rechaza, como hizo Pedro, en Hechos 10:25. La prueba interna es desastrosa para la inspiración del libro.

Respuesta Católica:

Otra vez, muchos siervos de Dios son mostrados en la Biblia cometiendo diversas fechorías. David es adúltero y asesino, Salomón es vengativo, los apóstoles abandonan a Jesús en su hora de prueba… etc. etc. No por eso impugnamos la Biblia.

Dice el artículo:

Esther
Al empezar el capítulo 15, tiene una nota de San Jerónimo que dice "también hallé estas adiciones en la Vulgata". Exactamente, adiciones, eran, son y serán.

Respuesta Católica:

¿Cómo puede hallar San Jerónimo "adiciones" en la Vulgata si es él mismo el recopilador y traductor de la Vulgata original y primera? ¿A qué clase de ignorantes cree que predica el señor Fernández Suárez?

Dice el artículo:

La Sabiduría:
El Abate Du-Clot, en la página 505 de "vindicias", dice, "los griegos llamaban a este libro la Sabiduría de Salomón, reconociendo que el autor ha tomado sus conocimientos e ideas de las obras de Salomón. Y que ha procurado imitarlo. Los judíos no tienen este libro en su canón, aunque lo tienen en gran estima". Según el párrafo anterior los judíos no reconocían el libro como inspirado y el verdadero autor fue uno que pretendió imitar a Salomón. Los que hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo no pretendieron imitar a nadie ni tuvieron necesidad de suplantar nombres.

Respuesta Católica:

La idea de la inspiración que tiene el protestantismo no necesariamente es la idea que Dios tiene. El Espíritu Santo inspiró a hombres de diversa educación y formación y ellos retuvieron su estilo y sus costumbres literarias. La inspiración no es dictado, es inspiración, "aliento" de Dios, si lo entendemos literalmente. De nuevo el autor protestante nos indica que los autores de la Biblia deben ser absolutamente originales, so pena de que no se les crea si imitan el estilo de alguien. Poco sabe este redactor de sermones que ciertos libros de la Biblia imitan el estilo y hasta citan de obras de origen pagano. Las cartas de San Pablo muestran a las claras la clase de educación que recibió y su estilo no carece de influencias clásicas. Eso, según nuestro "originalista" protestante, es una falla indigna de la inspiración divina.

Dice el artículo:

El que escribió el libro, parece que creía en la reencarnación de las almas, dice en capítulo 8 versículo 19: "Ya que de niño era yo de buen ingenio, y me cupo en suerte una buena alma".

Respuesta Católica:

Esta frase no presupone ni sugiere la reencarnación, como cualquiera que la lea puede verlo lisa y llamamente.

Dice el artículo:

En el capítulo 10, versos 1-4, dice que el diluvio fue por causa del pecado de Caín, comparándolo con Génesis 6:5-7, se ve que no es así, como lo dice el plagiador de Salomón.

Respuesta Católica:

El pecado de Caín es obviamente la violencia y el homicidio y es la causa por la cual Dios trajo el Diluvio según se declara en Génesis 6:11—que el señor Fernández Suárez deja fuera de su cita— El "plagiador de Salomón" tiene razón y el señor Fernández Suárez está errado. Recordemos al paso que imitar un estilo no es "plagiar." Para los buenos conocedores del griego bíblico no es un secreto que el estilo literario de San Pablo se parece mucho, de hecho es sorprendentemente parecido, al del autor de la Sabiduría. Pablo no es un plagiario, es un estudioso que imita lo excelente que otros nos han dejado, algo que el señor Fernández Suárez haría bien en hacer por su parte.

¿Será de "inspiración humana" este pasaje del mismo libro de la Sabiduría que el autor de este dislate quiere impugnar? Juzgue el lector (1) Si el pasaje es profético o no y, (2) si por lo tanto, es inspirado:

"Armemos, pues, lazos al justo, visto que no es de provecho para nosotros, y que es contrario a nuestras obras, y nos echa en cara los pecados contra la Ley; y nos desacredita divulgando nuestra depravada conducta. "Profesa tener la ciencia de Dios, y se llama a sí mismo Hijo de Dios. Se ha hecho el censor de nuestros pensamientos . No podernos sufrir ni aún su vista: porque no se asemeja su vida a la de los otros, y sigue una conducta muy diferente. Nos mira como a gente frívola y ridícula, se abstiene de nuestros usos como de inmundicias, prefiere lo que esperan los justos en la muerte; y se gloria de tener a Dios por padre: Veamos ahora si sus palabras son verdaderas: experimentemos lo que le acontecerá, y veremos cuál será su paradero. Que si es verdaderamente Hijo de Dios, Dios le tomará a su cargo, y le librará de las manos de sus adversarios. Examinémosle a fuerza de afrentas y de tormentos, para conocer su resignación y probar su paciencia. Condenémosle a la más infame muerte: pues que según sus palabras será él atendido. Tales cosas idearon los impíos, y tanto desatinaron, cegados de su propia malicia. Y no entendieron los misterios de Dios, ni creyeron que hubiese galardón para el justo, ni hicieron caso de la gloria reservada a las almas santas."

Este hermoso e INSPIRADO pasaje profético está en Sabiduría cap. 2 vv. 12-22. Con este pasaje los cristianos primitivos convirtieron miles de judíos a Cristo y se ganaron la enemistad de los Sanedrines que —frustrados por ver expuesta la mesianidad de Cristo—decidieron negar la inspiración de los escritos griegos alejandrinos, a pesar de su obvia precisión profética.

Los protestantes de hoy se hacen cómplices del Sanedrín palestino del año 100 a.D. en ocultar de la vista de sus fieles la verdad de las Escrituras Inspiradas.

Dice el artículo:

En la tercera y última parte veremos acerca de errores del Eclesiástico, La profecía de Baruc, Las partes añadidas a Daniel, los dos libros de Macabeos y una conclusión acerca de este estudio, sobre los Apócrifos.

Respuesta Católica:

No estamos muy impresionados por lo ya leído, pero qué remedio nos queda. Veremos que clase de "errores" nos descubre el iluminado protestante de turno.

Dice el artículo:

El Eclesiástico
Dice Du-Clot, en "Vindicias", página 508: "Algunos antiguos han dudado de su autenticidad, por no hallarse en el cánon de los judíos".

Respuesta Católica:

La frase del abate parece que ser lo único que tiene este hombre para "probarnos" sus teorías. Y eso que la frase solo dice que los judíos no tienen estos libros en su cánon. Tampoco los judíos incluyen en el canon a los Evangelios ¡y sin embargo son inspirados!

Dice el artículo:

El libro tiene un prólogo que se atribuye a un tal Jesús, nieto del autor de dicha obra. Del prólogo son las siguientes palabras: "Mi abuelo Jesús, después de haberse aplicado con el mayor empeño a la lectura de la ley y los profetas, y de otros libros… quiso él también escribir algo sobre estas cosas".
De este párrafo aprendemos que el tal Jesús escribió porque él quiso. Que los Judíos tenían los libros inspirados, denominados "la Ley y los Profetas" (Mateo 5:17), y además otros que no lo eran. El mismo autor del prólogo dice, más abajo, hablando de que los libros pierden al ser traducidos y añade: "No solo este libro, sino la ley y los profetas".
El autor de este libro jamás pretendió escribir bajo la inspiración del Espíritu Santo. El libro en general es el mejor de los Apócrifos. No obstante su lectura es un buen argumento contra la propia inspiración.

Respuesta Católica:

La frase "vino a mi la palabra de Jehová" NO APARECE en el Cantar de los Cantares, en los Proverbios, en el Eclesiastés o en el Génesis... o muchos otros libros de la Biblia, incluídas las cartas apostólicas y los Evangelios... ¿Debiéramos olvidarnos de estos libros obviamente inspirados porque este maestro ciruela inventa semejante "regla" que ni tan siquiera está en la misma Biblia? Seguramente que NO.

La segunda afirmación "En ninguno de los 66 libros inspirados por Dios vemos semejantes expresiones" es tambien FALSA y lo prueba el Evangelio de Lucas que comienza con la declaración:

"Ya que muchos han emprendido ordenar la narración de los sucesos que se han cumplido entre nosotros, conforme nos los tienen referidos aquellos mismos que desde su principio han sido testigos de vista y ministros de la palabra evangélica, me pareció también a mí, después de haberme informado de todo exactamente desde su origen, escribírtelos por su orden, oh dignísimo Teófilo, a fin de que conozcas la verdad de lo que se te ha enseñado.. "

No hay motivo para descartar el Evangelio de Lucas porque Lucas dice que escribió lo que le pareció mejor. La Biblia es INSPIRADA y no DICTADA por Dios. Continuemos analizando esta perla de la ignorancia bíblica ...

Dice el artículo:

Da consejos como estos:
"Si te has visto forzado a comer mucho retírate de la concurrencia y vomita; y te hallarás aliviado".

Respuesta Católica:

Esto nos choca y nos parece de mal gusto, sin embargo era una práctica común en el mundo antiguo (que no conocía el Alka-Seltzer.) Siguiendo esa norma del sermonista protestante, tendríamos que rechazar los libros de Moisés porque fomentan el degüello de corderos.

Dice el artículo:

Capítulo 31 versículo 25. En el versículo 37, hablando del vino, dice: "El beberlo con templanza es salud para el alma".

Respuesta Católica:

San Pablo en 1 Timoteo 5:23 dice así: "Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades." ¿Debiéramos condenar los escritos de San Pablo por la misma razón que este "experto" condena un libro de la antigüedad?

Dice el artículo:

En el capítulo 33, verso 16, dice así: "Yo ciertamente, me he levantado a escribir el último y soy como el que recoge rebuscas tras los vendimiadores". Este testimonio del autor demuestra que él no creía que estaba escribiendo un libro que era la Palabra de Dios. El mismo confiesa que era el resultado de sus estudios y conocimientos. El que escribe por inspiración no habla así. Además los judíos creían que para escribir bajo inspiración de Dios había que ser profeta, y el cánon auténtico del Antiguo Testamento, parece estar de acuerdo con este criterio.

Respuesta Católica:

Ninguno de los escritores de la Biblia sospechó que escribía para la posteridad ni mucho menos que Dios secretamente estaba inspirando sus escritos para formar la colección de libros divinos. Me temo que el señor Fernández Suárez sufre de un severo error de concepto en lo que toca a la inspiración divina. Nos habla de un "cánon auténtico"—suponemos que habla del cánon protestante—cuya "autenticidad" se basa en la opinión personal de Lutero.

Dice el artículo:

La profecía de Baruc
Dice el Abate Du-Clot, en su libro "Vindicias de la Biblia", página 548; "Los judíos no admiten este libro por no hallarse en el hebreo".

Respuesta Católica:

Se repite el abate ¿verdad?

Dice el artículo:

El libro se atribuye a Baruc, contemporáneo de Jeremías. En el capítulo primero, versículo uno al tres dice: "Estas son las palabras del libro que escribió Baruc, el año quinto, a siete del mes, después que los Caldeos se apoderaron de Jerusalén y la incendiaron. Y leyó Baruc (en Babilonia, junto al río Sodi), las palabras de este libro en presencia del hijo del rey Joakín y de todo el pueblo que acudió a oírlo". El lector tendrá bondad de fijarse bien en lo que acabamos de copiar.
Ahora bien; Jerusalén fue destruida en 588 a.de C., según el "diccionario Bíblico". En esta fecha, los Babilonios, dejaron en Judea a los más pobres y pusieron por gobernador a Gedalías; con este "residuo" quedaron Jeremías y Baruc. Pero algún tiempo después ciertos judíos mataron a Gedalías y se llevaron el residuo a Egipto. Véanse II Reyes, Capítulo 25, versículos 22 a 26, y Jeremías, capítulo 43, versículos 1 al 7. Baruc fue para Egipto con Jeremías y no para Babilonia.
El libro de Baruc afirma que fue escrito en Babilonia, cinco años después de destruida Jerusalén, esto colocaría al libro como escrito en 583, antes de Cristo. Pero resulta que el verso 8 del capítulo primero dice: "Después que Baruc hubo recibido los vasos del templo del Señor, que habían sido robados del templo, para volverlos otra vez a tierra de Judá". Estos vasos que fueron llevados de Jerusalén a Babilonia, no regresaron hasta el año primero del reinado de Ciro, rey de Persia. Véase Esdras, capítulo uno. Los vasos regresaron el año 536, antes de Cristo. ¿Cómo pudo haber sido escrito el libro de Baruc, por éste, en Babilonia, siendo que Baruc, no fue llevado a dicha ciudad, sino que se marchó con Jeremías a Egipto?. ¿Cómo se puede armonizar el hecho de que fue escrito en 583, y el libro fue leído en Babilonia y sin embargo, los vasos no fueron devueltos a los judíos sino 47 años mas tarde?. Además según Esdras, los vasos no fueron entregados a Baruc, sino a Sesbassar, gobernador de Judea y a Esdras. Sacerdote. Véase Esdras 5:14 y 7:19.
En la lista que tenemos en Esdras, capítulo dos, donde se mencionan todos los hombres notables que regresaron a Jerusalén con Esdras, ni siquiera se menciona a Baruc.

Respuesta Católica:

Es obvio que Baruc conservó algunos de los vasos del Templo (¡que eran más de dos!) y que los vasos a los que se refieren tanto Baruc como Esdras son vasos distintos. El templo de Jerusalem era un enorme complejo comparable a las más grandes catedrales de nuestros días. Yo asisto con frecuencia al Santuario de la Inmaculada Concepción en Washington D.C. y he visto como se celebran misas en la cripta y tambien en el santuario principal. No se usan los mismos cálices para una y otra Misa… por lo tanto consideremos, usando el sentido común, que Baruc y Esdras tuvieron ambos, vasos dedicados al servicio del templo. Ninguno de los dos miente. Por otro lado la tradición judía sostiene que Jeremías, ayudado por algunos levitas, escondió el Arca del Pacto y algunos otros elementos sacramentales considerados muy valiosos. De ser cierta esa tradición, podemos imaginar que el saqueo de los babilonios no fue completo. Tampoco esta es razón para impugnar los deuterocanónicos.

Dice el artículo:

En el Capítulo 3, verso 4 dice: "Dios de Israel, escucha ahora la oración de los muertos de Israel". ¿Qué quiere decir esto?.
Las partes añadidas a Daniel
Dice la versión Torres Amat, en la introducción de Daniel: "Algunos escritores manifestaron dudar de la autenticidad de tres partes de este libro… porque no se hallan en el hebreo". "Los rabinos no reconocen por canónicas dichas tres partes".
En el capítulo 3 verso 38 (Este capítulo tiene 66 versículos añadidos), dice: "No tenemos en este tiempo ni caudillo ni profeta". Daniel profetizó desde 597 a 538, mientras que los profetas Haggeo, Zacarías y Malaquías, son posteriores. Malaquías es colocado por los entendidos en la materia, a partir del año 450, antes de Cristo. ¿Cómo es posible que estas partes añadidas al libro del profeta Daniel fuesen escritas por el propio Daniel y afirmara que en aquel tiempo no había profeta?. El pueblo de Israel estuvo sin profetas 400 años, desde Malaquías hasta Cristo.
Seguramente esta parte añadida a Daniel, sería escrita durante estos años.
Con esto concuerda otro pasaje del libro Apócrifo, I de Macabeos, capítulo 9, verso 27, que dice: "Fue pues grande la tribulación de Israel desde el tiempo que dejó de haber profeta". Macabeos relata la historia del pueblo hebreo, de unos 140 años antes de Cristo.

Respuesta Católica:

Los "entendidos en la materia" saben que hay mas de un "Daniel" en este caso. Los relatos ejemplares que están junto con la profecía de Daniel (el profeta) fueron agrupados con el libro de Daniel por ser sus autores tambien llamados Daniel. Esto lo dicen las fuentes judías. Así que tenemos a Daniel el profeta y a otro (u otros) del mismo nombre que tambien escribieron breves fábulas didácticas. Uno era profeta y los otros no. Vivieron en diferentes épocas. Tampoco esta es razón para impugnar los deuterocanónicos.

En cuanto a la aseveración de que "no hubo profeta" entre los últimos profetas menores y Juan el Bautista... es FALSA Y ANTIBIBLICA En el Evangelio de Lucas aparece Simeón que predice la muerte de Jesús y de quien sabemos era ciertamente profeta y nacido muchos años antes que Juan el Bautista (leer Lucas 2:25-38.) Allí también aparece la profetisa Ana. Pareciera que Dios no solo tiene que producir profetas para Israel sino que estos tienen que escribir algo para que los fundamentalistas reconozcan que existieron ¿Dónde están los libros de Elías, Eliseo o Melquisedec? No hay ninguno, pero bien sabemos que esos santos varones fueron profetas de Dios.

Los Macabeos 2 Libros
Dice el Abate Du-Clot, en "Vindicias". Página 574, lo que sigue: "El primero de Macabeos contiene la historia de 40 años desde el principio del reinado de Antíoco Epifanes, hasta la muerte de Simón".

Respuesta Católica:

El abate no dice nada en esta cita que pueda ser usado para fomentar el argumento protestante.

Dice el artículo:

El segundo libro, es un compendio de la historia de las persecuciones que sufrieron los judíos de parte de Epifanes y de su hijo, Eupator, la cual historia había sido escrita por un tal Jasón. "Ni uno ni otro se hallan en el Cánon de los judíos, y los Cristianos siguieron a los judíos en cuanto a los libros que formaban el cánon del Antiguo Testamento, por esta causa los Macabeos no fueron comprendidos entre los libros sagrados generalmente adoptados por las iglesias cristianas".
Estos Párrafos que acabamos de copiar, escritos por una alta autoridad de la iglesia romana, colocan al concilio de Trento en el plano del error, y a los evangélicos en el campo de la verdad en cuanto al cánon de la Biblia. Como Cristianos, estamos siguiendo la norma de conducta, en relación a los Macabeos, que para sí mismas se trazaron las iglesias cristianas primitivas; según la confesión del Abate Du-Clot.

Respuesta Católica:

El abate no "confiesa" nada en contra de fe ni de los deuterocanónicos. Lo que queda en evidencia aquí es que los protestantes están errados al considerar que las iglesias de los primeros siglos tenían una Biblia completa y sancionada. Como eso no ocurrió hasta bien entrado el siglo V vemos que las iglesias usaban los diferentes escritos dispersos que luego se codificaron y unificaron para formar la Biblia católica de hoy. Si algunas iglesias aceptaban un libro y otras no lo aceptaban o hasta lo desconocían, eso no es obstáculo para que luego se completara debidamente el cánon, una vez pasadas las persecuciones y pudiendo los obispos y otras autoridades reunirse y comunicarse libremente. Las agrupaciones protestantes (todas ellas las miles y miles de divisiones del protestantismo) están unidas en una sola equivocación al negar libros que tanto los apóstoles como el mismo Jesús consideraron parte del legado divino.

Dice el artículo:

Queremos hacer otra observación en relación a los párrafos de Du-Clot y es esta: ¿Qué Judío se atrevería a compendiar cinco libros de la palabra de Dios? Si el mencionado Jasón escribió sus libros por inspiración divina, ellos eran en verdad la palabra de Dios. En tal caso el compendiador quitó algo de la palabra de Dios; porque compendiar es reducir, y a la palabra de Dios no se le puede quitar ni añadir.
Si Jasón no fue inspirado al escribir sus cinco libros y el autor de Segundo de Macabeos no hizo sino compendiarlos en un solo volumen, en tal caso el libro es de origen humano desde la raíz hasta las ramas.

Respuesta Católica:

Sobre la palabra compendio la Real Academia de la Lengua Española dice: "(Del lat. compendĭum). 1. m. Breve y sumaria exposición, oral o escrita, de lo más sustancial de una materia ya expuesta latamente. […] 1. loc. adv. Con precisión y brevedad."

Teniendo esto en cuenta veamos si vale el razonamiento que nos avanza el señor Fernández Suárez. Por ejemplo, el Evangelio de Marcos es evidentemente un resumen de lo expuesto en otros manuscritos. ¿Es por eso menos inspirado? No.

Si los libros originales eran crónicas demasiado largas o detalladas su compendiación no necesariamente las hace menos inspiradas. Recordemos de compendiar es "reducir a los sustancial con precisión y brevedad." Por otro lado ninguno de los autores de la Biblia escribió siendo consciente de la inspiración divina en todas y cada una de las líneas escritas. Recordemos que ninguno de ellos decidió por sí mismo la canonicidad de su propio escrito, eso vino más tarde, tanto en el orden hebreo como en el cristiano. El argumento del señor Fernández Suárez en contra de Macabeos es falaz.

Dice el artículo:

Entre los varios errores que contienen los libros voy a citar uno; se halla en segundo de Macabeos, capítulo 12, versos 43 a 45, y dice: "Habiendo recogido en una colecta que mandó hacer, doce mil dracmas de plata: las envió a Jerusalén, a din de que ofreciesen un sacrificio por los pecados de los difuntos".
De aquí sacan el apoyo para el purgatorio, Y no cabe duda que este pasaje influyó en el ánimo de los señores del concilio de Trento. El purgatorio fue, quizá el error más atacado por los valientes reformadores del siglo XVI. El concilio debía reconocer que la doctrina del purgatorio era anti-bíblica, o buscar apoyo para ella.
Roma encontró el anhelado apoyo en los libros Apócrifos, y entonces para sostener un error echó mano de otro error.

Respuesta Católica:

Sabemos por el texto de Apocalipsis 21:27 que nada impuro puede entrar en los cielos. Como pocos de nosotros vamos a enfrentar la muerte en total pureza debe haber alguna manera en el plan divino para purificar aquellos que van a ascender al cielo. 1 Corintios 3:15 lo indica, también se nos dice en Hebreos 12:22-23 que habremos de ser "tornados a la perfección" o "hechos perfectos". Ciertamente la parábola de Jesús en Mateo 5:18-30 nos da una idea del proceso de purgación que las almas deben pasar antes de ser aceptadas en los cielos. Esta doctrina del purgatorio se afirma desde los primeros años de la Iglesia, y es mencionada incluso antes de que se afirmaran otras doctrinas como la Trinidad o hasta el mismo cánon del Nuevo Testamento. El único problema en esto es que los protestantes quieren entrar al cielo con "solamente la fe" y creen sinceramente que Cristo los limpiará de sus pecados aunque no se preocupan en pensar cómo ocurrirá eso. Pues, el proceso por el cual somos limpiados de nuestros pecados es justamente lo que—a falta de mejor nombre—llamamos purgatorio. Roma no estaba "desesperada" por afirmar esta doctrina, todo lo contrario, eran los protestantes los que deseperadamente deseaban negarla y para eso—en su desesperación—¡no dudaron en mutilar la Biblia aceptada por todos los cristianos entonces por más de quince siglos!

Dice el artículo:

El autor de segundo de Macabeos termina su libro con estas palabras: "Acabaré yo también esta mi narración. Si ella ha salido bien y cual conviene a una historia, es ciertamente lo que yo deseaba; pero si por el contrario es menos digna del asunto de lo que debiera, se me debe disimular la falta". ¿Han visto ustedes algo semejante a este lenguaje en los 66 libros inspirados?. ¿Pretendía este compendiador de Jasón, escribir bajo inspiración divina?. De haberlo él creído así, no nos recomendaría que le disimulásemos sus faltas como historiador. Los autores inspirados no piden excusas, porque no admiten la posibilidad de errores. Ellos dicen: "Así ha dicho Jehová". O "Así dijo el Señor". Y Dios no tiene que pedir excusas a los hombres.

Respuesta Católica:

El autor que el señor Fernández Suárez critica no es menos humano que Lucas a quien citamos antes escribiendo algo similar. Confundir la inspiración con el dictado y la inerrancia bíblica con la inerrancia literal es un problema protestante y no un defecto católico. Nosotros sabemos lo que poseemos porque tanto la historia como la fe y la recta doctrina así lo atestiguan. No necesitamos negar algo para ser algo. Es el protestante el que entra en la historia quince siglos después de Cristo, declara una serie de doctrinas nuevas y antibíblicas y ante la imposibilidad de conciliar la Biblia existente con sus nuevas doctrinas decide mutilar la Biblia. Hasta el día de hoy el protestantismo falla en asegurar su propia unidad y la validez de sus doctrinas cuyas variantes se cuentan por miles. ¡Lo único que predican con unidad es que NO son católicos! Gracias a Dios la Iglesia católica tiene unidad, universalidad y no debe depender de una negación para afirmar su identidad.

Dice el artículo:

El primero que reconoce y afirma la no-inspiración de segundo Macabeos, es el propio autor del Libro. Este es un hecho que pesa mas en la balanza de la verdad y la justicia que los decretos de todos los concilios de la iglesia romana. Cuando el mismo autor admite que el libro es fruto de sus propios conocimientos y que no es la palabra de Dios, ¿qué valor puede tener el decreto del concilio de Trento?. Pero el concilio ha dicho: el libro es inspirado y "maldito el que diga lo contrario".
Si esta maldición tuviera alguna virtud, ella habría alcanzado, al autor del libro; a muchos de los escritores de la Iglesia primitiva, a la mayoría de los cristianos y a algunos papas; porque precisamente ellos han dicho lo contrario.

Respuesta Católica:

Puedo dar fe que no hay Papa alguno que haya atestiguado contra la inspiración de este libro. El autor del libro no se declara "no-inspirado" sino simplemente humano. Si el Concilio de Trento—en la unidad de toda la Iglesia—lo volvió a afirmar inspirado; eso simplemente nos pone de acuerdo con los anteriores quince siglos de historia cristiana. En desacuerdo están: los protestantes (que no están de acuerdo entre ellos en mucho) y los hebreos del primer siglo a quienes la Iglesia les caía muy mal. En suma: ni Trento, ni los Papas, ni los teólogos fieles han negado este libro. Lo que hemos analizado hasta ahora son falacias del método protestante, y lamentablemente, bastante evidencia de mala voluntad, de querer probar algo que ni las Escrituras ni el sentido común avalan.

Dice el artículo:

Conclusión.
En el libro (publicado con licencias eclesiásticas), titulado "¿Qué es la Biblia?" y escrito por M. Charles, en la página 29 dice así: "Para el pueblo judío fue escrito primeramente el Antiguo Testamento. Ese pueblo lo recibió en depósito. Las Escrituras nos han sido transmitidas por ellos con ese espíritu escrupuloso que ha asegurado la conservación".
Note bien el lector la fuerza del párrafo anterior. Dice que los judíos recibieron en depósito el Antiguo Testamento y lo transmitieron a los cristianos, y nosotros podemos estar seguros de que tales escrituras son inspiradas, porque los judíos, dice, que eran muy escrupulosos en ese sentido. Y ahora preguntemos:
¿Cuántos libros inspirados admitieron los depositarios en todos los tiempos?.
Los mismos católicos romanos lo dicen: "Los judíos nunca han admitido sino 39 libros, del Antiguo Testamento, como inspirados; rechazando todos los demás, y considerándolos como no inspirados.

Respuesta Católica:

No se de dónde saca este hombre que los judíos son los autorizados a sancionar los libros de la Biblia cristiana. Y ciertamente el "nunca han admitido mas de 39 libros en el Antiguo Testamento" no incluye a los judíos de Alejandría. Esta clase de manoteo deseperado por cualquier cosa que desacredite el cánon católico es justamente lo que prueba que la posición protestante es endeble y caprichosa.

Quiero hacer notar la abundancia frases como "los mismos católicos dicen", "un católico dice", "un docto católico afirma" usadas por los apologistas del protestantismo. Y lo cierto es que con esas frases evidencian su carencia de unidad y de sabios formados que puedan unificar sus doctrinas. Normalmente cuando uno va a los libros católicos citados por los apologistas protestantes, uno encuentra que las citas han sido seleccionadas arteramente para parezcan decir lo que no dicen. Docenas de veces hemos respondido a una supuesta "pisada de cola" católica con el texto completo del párrafo o la página en cuentión y nunca fallamos en comprobar que las citas han sido fraguadas o sacadas de contexto—cuando no inventadas del todo—Deja mucho que desear la bibliografía y las referencias de este artículo, ambas inexistentes. Decir "un católico dice" o "los mismos católicos dicen" sin sustanciar lo que se afirma es cuando mejor, desprolijo y cuando peor, deshonesto.

Dice el artículo:

El famoso conferencista jesuita, José Antonio de Laburo, en su libro titulado "¿Jesucristo es Dios?" Dice hablando del Antiguo Testamento en las páginas 31 a 33 que "estaba custodiado por los enemigos del Cristianismo". Y añade citando a San Agustín: "No nosotros, sino los judíos, son los que conservaron esos libros".
Preguntemos:
¿Cuántos libros conservaron los judíos? Los propios católicos responden, que los judíos no reconocieron sino 39 libros que constan en nuestras Biblias en el Antiguo Testamento.

Respuesta Católica:

Es obvio que los judíos que escribieron la Septuaginta conservaron todos los libros que había que conservar. Los que vinieron luego, eliminaron lo que convenía al cristianismo y con ellos quiere el señor Fernández Suárez que estemos de acuerdo.

Dice el artículo:

Recordemos que M. Charles, dice en la página 26 de su citado librito: "En la época de Jesucristo, Jerusalén tenía su Biblia hebrea, texto origina 39 libros." Y si le preguntamos hoy a un judío cuantos libros tiene su Biblia nos dirá que 39, ni uno más ni uno menos.
Otro jesuita, Daniel Juárez (del colegio de Belén de la Habana), en su obra titulada "la religión", página 25, dice así: "Los libros del Antiguo Testamento, fueron recibidos por el pueblo judío, de manos de los mismos autores y ese pueblo los conservó siempre, y así los transmitió íntegros a los cristianos. Eran conocidísimos del pueblo que los leía siempre y los tenía como dados por Dios. La inspiración de estos libros consta de la constante creencia del pueblo judío."
Los judíos recibieron efectivamente, de manos de los mismos autores, los libros del Antiguo Testamento. Ellos los conservaron. De las manos de ellos llegaron a nosotros los cristianos. Eran conocidísimos del pueblo, los tenían como dados por Dios. La inspiración de tales libros consta del testimonio y fe de aquellos a quienes fueron entregados para su conservación y transmisión. Ahora bien. ¿Cuántos recibieron, conocieron, transmitieron y creyeron como inspirados?.
Pues, 39 libros. Ni uno mas ni uno menos.

Respuesta Católica:

No creo en la veracidad de esta cita de "M. Charles" (¿Quién es?), que realmente quisiera ver por mí mismo. Primeramente la Biblia Hebrea de la que se habla aquí, en tiempos de Jesucristo contenía todos los libros de la Septuaginta. Lo prueba el Evangelio de Juan en Juan 10:22 dice "Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno." La fiesta de la Dedicación o Hannukkah se establece en el libro de Macabeos (ver 1 Macabeos 4, 2 Macabeos 10) Sabemos por el mismo apóstol que Jesús asistió al templo a celebrar esta fiesta. Sería muy extraño que tanto Jesús, como el Apóstol Juan y los Sacerdotes del Templo de Jerusalem estuvieran todos equivocados y siguiendo las instrucciones de un libro "apócrifo" y que nuestro apreciado señor Fernández Suárez estuviera en lo correcto ¿no les parece? Así que es mejor conceder que los sabios alejandrinos hicieron un buen trabajo, que ese trabajo fue respetado y considerado canónico hasta el año 100 a.d. (67 años después de la muerte de Cristo.) El cambio fue impulsado por el sentimiento anticristiano del Sanedrín—de tal sentimiento tenemos buena prueba en los Evangelios y en los Hechos de los Apóstoles—No hay manera de revertir la autoridad de la Iglesia Cristiana al Sanedrín en este asunto de la canonicidad de los libros, ni en ningún otro asunto.

Dice el artículo:

Esto constituye un argumento irrefutable. Esto demuestra que todos los libros que el concilio de Trento, en 1545, añadió a los 39, no son inspirados; porque los mismos católicos romanos confiesan que los judíos los rechazaron como no inspirados.

Respuesta Católica:

Esto no es verdad y creo que ya sobra decir que el señor Fernández Suárez no ha demostrado nada más que su propia ignorancia del tema y sus prejuicios anticatólicos. El importe total del párrafo que comentamos aquí es falso como ya lo hemos demostrado ampliamente.

Dice el artículo:

Cuando los católicos romanos quieren probar la autenticidad del Antiguo Testamento, apelan al testimonio del pueblo judío, pero parece que no se dan cuenta que su razonamiento se vuelve en contra de sus libros apócrifos y los echa por el suelo.
Nosotros, los cristianos sabemos, porque la Biblia lo dice, que los libros del Antiguo Testamento fueron dados al pueblo judío. Véase Romanos 3:2 y 9:4, y ahora el testimonio unánime de judíos y cristianos. Ya hemos dicho distintas veces que los judíos sólo recibieron, como escrituras inspiradas, 39 libros; los mismos que constan en nuestras versiones, en el Antiguo Testamento.
La conclusión entonces es que el concilio de Trento, adulteró el cánon de los libros inspirados de la Santa Biblia, añadiendo siete libros completos y algunas partes más a algunos de los libros inspirados, y esto contra el propio testimonio de los libros y de la historia relacionada con ellos.

Respuesta Católica:

La conclusión del señor Fernández Suárez es errada as per ibidem.

Dice el artículo:

Si las cosas fueran al revés de lo que son, es decir, si nuestras versiones tuviesen una sola línea más que las versiones católicas romanas; ¡cualquiera hubiera oído los gritos que estremecerían la tierra, dadas por el clero romano, acusándonos sin piedad de falsificar y adulterar la palabra de Dios!.

Respuesta Católica:

No quepa la menor duda. Cuando Lutero agregó la palabra "solamente" [1] la Iglesia puso el grito en el cielo. Para eso es Iglesia y la Biblia es su propiedad y herencia legítima. Nosotros los católicos defendemos la integridad y exactitud de la Escritura y no la cercenamos o enmendamos para que "pegue" con doctrinas inventadas. Todo el catolicismo está de acuerdo y da testimonio de Jesús: Biblia, Sagrada Tradición y Catecismo. Ya quisieran las miles de iglesias protestantes tener algo así . Pero solo tienen sus enfrentamientos doctrinales y divisiones sempiternas.

Dice el artículo:

Siendo como es, aun suelen hablar de Biblias "truncadas". Pero ellos no pueden hablar, porque lo mismo que tienen nuestras Biblias, lo tienen las de ellos, con la ventaja de que nuestras versiones están mejor traducidas que las de los romanistas. Así que si las Biblias de los católicos romanos son buenas, las nuestras son mejores, porque tienen lo que es y de lo que nadie duda ni ha dudado jamás, pero rechazamos la falsedad y no admitimos los apócrifos como parte del cánon sagrado.

Respuesta Católica:

Sin duda existen muy buenas traducciones protestantes. Eso no desmerece las buenas y completas traducciones católicas y dudo que este hombre—habiendo ya buen registro de sus errores en este escrito—esté calificado para emitir un juicio de calidad tan severo. Sin embargo, en los largos párrafos que siguen a continuación, el autor protestante se deshace en acusaciones de tipo histórico intentando así probar su tesis...

Dice el artículo:

¿Pero qué valor puede tener para un católico, ni para nadie la decisión de un concilio?. Absolutamente ninguno. La historia de los concilios es la historia de sus errores y contradicciones. Vamos a demostrarlo:
En 1409, había en Europa dos papas, que eran, Benedicto XIII que fue sumo pontífice de 1394 a 1417, elegido por los Españoles, Franceses y Escoceses. Este papa era natural de Aragón España, y en 1408 la sede papal estaba en España.
Al mismo tiempo era papa Gregorio XII (1406 a 1415), éste reconocido por los Italianos y parte de los Alemanes.
Para resolver esta anormalidad, se reunió el concilio de Pisa, en 1409, y el día 5 de Junio, en su décima quinta sesión acordó destituir a los dos papas Benedicto y Gregorio y nombró en su lugar a Alejandro V. Los historiadores católico romanos, reconocen a este último como el anti-papa, con lo que demuestran no aceptar las decisiones del concilio de Pisa.
Después de dicho concilio, tuvo la iglesia romana tres papas, al mismo tiempo. Para arreglar tan enredado asunto, se reunió el concilio de Constanza, famoso por haber mandado a la hoguera a los señores Juan Wicklife y Juan Hus. Este concilio compuesto por delegados de todos los países católicos, los que ya estaban cansados de tantos escándalos; empezó por dejar sentado que cuando los delegados de los dominios católicos romanos, se reúnen en concilio, en tal caso el concilio son superiores al papa.
Una vez aprobado y sentado este principio, como ley para la iglesia romana, se acordó seguidamente destituir a los tres papas, que eran Benedicto XIII de España, Gregorio XII, en Aviñon, Francia, y Juan XXIII, sucesor de Alejandro V, en Roma.
El concilio nombró entonces a Martín V, para suceder a los tres que había, que al no aceptar las disposiciones del concilio de Constanza, hubo cuatro papas a un mismo tiempo y cada uno fulminando maldiciones contra sus rivales. Los historiadores romanistas reconocen como papa legal a Martín V.
El sucesor de Martín V, Eugenio IV convocó al concilio de Basilea en 1431, concilio este que en sus primeras sesiones, ratificó todas las disposiciones de Constanza, celebrado en 1414, inclusive aquella que decía que el conc