por Carlos Caso-Rosendi
Es sorprendente que el autor de ese artículo (Domingo Fernández Suárez) impugne a la Iglesia como autoridad parado como está en las arenas movedizas del movimiento protestante.
Debo hacer notar que desde que comenzó a ser publicado el webzine Primera Luz en www.voxfidei.com, hemos recibido con frecuencia mensajes de gente que posan como si fueran católicos para hacernos leer algún discurso protestante. El citado sermón (texto en negritas) figura en los siguientes sitios: La Web Cristiana, en Tripod y en Central de Sermones.
Nos escriben:
Respondemos:
Muchos fundamentalistas nos escriben —a veces haciéndose pasar por católicos— y creen que por su insistencia en llamarse exclusivamente "cristianos" van a convencer a alguien de que los católicos somos otra cosa. Comencemos por el principio entonces: "apologética cristiana" debe ser la defensa de la fe de Cristo y no puede ser una cuña para dividir a un cristiano contra otro.
En este caso nos escribe un católico que realmente desea información pues ha leído una diatriba protestante escrita con mucha seguridad pero poco estudio. A la persona honesta que lo lee lo sorprenden las afirmaciones que se hacen. Sin embargo veremos como estas altisonantes declaraciones son nada más que un telón de humo.
Esta vez el tema es los libros deuterocanónicos. Nosotros somos los afortunados después de veinte siglos de cristianismo el autor del folleto nos va a iluminar finalmente con la verdad sobre el asunto ¿o no?
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Ni "en ciertas ocasiones" , ni "acusa". La Iglesia y el clero dentro de ella tienen razones sólidas para afirmar que las Biblias—así llamadas—"evangélicas", están incompletas. El propósito de esta respuesta es indicar los puntos en los que el señor Domingo Fernández Suárez se equivoca o está mal informado. Para nosotros los católicos, esto no es un enigma sino todo lo contrario, es algo cristalinamente claro. Aunque comprendemos por qué no es claro para el protestante, ya que cada protestante debe, de alguna manera, hacerse su propia fe en forma privada para luego decidir que agrupación eclesial responde a sus propias interpretaciones de la Escritura.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
La versión oficial de la Iglesia Católica es ciertamente la Biblia Vulgata. Esta versión ha sido revisada muchas veces desde que San Jerónimo tradujera al latín las colecciones de textos que le eran disponibles en esa época. San Jerónimo vivió del 340 a.D. al 420 a.D. Antes que él hiciera una traducción completa, ya existían traducciones de los Salmos y de los Evangelios al latín. El Papa (Dámaso) lo empleó como secretario. A solicitud del Pontífice y de acuerdo con los textos griegos, revisó la versión latina de los Evangelios que "había sido desfigurada con transcripciones falsas, correcciones mal hechas y añadiduras descuidadas". Al mismo tiempo, hizo la primera revisión al salterio (los Salmos) en latín. Como se puede apreciar, las Santas Escrituras tal como las conocemos hoy, no eran fácilmente accesibles al pueblo ni tampoco a todos los sacerdotes. Los Santos Escritos circulaban en griego, hebreo, arameo-siríaco, latín y otros idiomas en copias parciales de variopinta calidad. De allí que suponer que la Iglesia fuera desde el principio "basada en la Biblia" es, cuando menos, una monstruosa invención ya que la Iglesia de esos primeros siglos se nutría no de escritos santos solamente, sino principalmente por las enseñanzas de los obispos y presbíteros que guardaban celosamente lo recibido de los apóstoles "por carta y de viva voz" la Iglesia entonces y ahora era ella misma "columna y apoyo de la verdad" sin que hubiera colección de libros alguna que reclamara para sí tal autoridad.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Es un error decir que los libros de Tobías, Judith, la Sabiduría, el Eclesiástico, Baruc y los dos libros de Macabeos han sido "añadidos." Para comenzar, estaban allí y allí estuvieron por quince siglos en la vida y enseñanza de la Iglesia hasta que el reformador alemán Martín Lutero los sacó de las Biblias que él mismo sancionaría (junto con Calvino y Zwinglio) para uso protestante. Las razones de Lutero no son históricas o exegéticas sino doctrinales. Así como los Testigos de Jehová se arreglaron una Biblia para consumo interno, eliminando en su propia versión lo que no conviene a sus doctrinas, también hizo Lutero. Como es ya bien sabido y ni siquiera los historiadores luteranos niegan, Lutero manipuló su traducción al alemán agregando y quitando palabras y hasta libros enteros para evitar que la Biblia contradijera sus nuevas doctrinas: "sola fide" y "sola Scriptura."
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Nuevamente repetimos, no se puede hablar de "añadir" cuando lo que diferencia a la Biblia Católica ha estado allí por más de quince siglos. Si yo quito algo del escrito del señor Fernández Suárez hoy ¿podría acusarlo a él de haber añadido lo que yo quité hoy, cuando él mismo lo escribió y publicó con anterioridad? Ciertamente que no. Entonces, es injusto hablar de añadiduras. Dichos libros eran de uso común entre los cristianos de todo el orbe antiguo y nunca fueron impugnados por ningún cristiano hasta los días de Lutero. Es entonces erróneo y hasta deshonesto hablar de "añadiduras." Los pedazos que falta en la Biblia protestante fueron eliminados por Lutero en el siglo XVI. Eso es tan evidente y simple que hasta el mismo señor Fernández Suárez nos lo confirma en el próximo párrafo.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
La Biblia Vulgata fué terminada a principios del siglo IV. Lutero removió los libros y porciones que no convenían a sus doctrinas en el siglo XVI ¿Cómo puede hablarse entonces de "añadiduras católicas" sin hacer de algún modo correr el tiempo hacia atrás?. Tampoco puede etiquetarse de "algo que es fabuloso, no auténtico, supuesto o fingido" algo que la Iglesia siempre consideró verdadero.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Es bien sabido que la Versión de los Setenta o Septuaginta sirvió a las comunidades hebreas dispersas por el mundo antiguo y era la versión más conocida en tiempos de Jesús y los apóstoles. Los cristianos de los primeros siglos hicieron buen uso de esta versión y no hay un solo escritor cristiano primitivo que impugne alguno de sus libros o partes. Poco o nada se sabe a ciencia cierta sobre su origen.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Nuevamente el señor Fernández Suárez habla de añadiduras y nuevamente comprobaremos que tales no lo son. Los hebreos del tiempo de Jesús usaban la Septuaginta con liberalidad en sus propias comunidades. Es es Sanedrín de Jamnia, reunido en el año 100 a.D. que desautoriza, no solamente los libros mencionados arriba, sino también el capítulo 53 de Isaías. La razón es clara: los cristianos usaban esos textos como paralelos perfectos de la vida, obra y muerte de Jesús para probar que Jesús había sido el Mesías. El capítulo 53 de Isaías NO se lee en las sinagogas hasta el día de hoy. Y pasajes como el que cito a continuación causaron que libros obviamente inspirados fueran expurgados de la colección hebrea para evitar que los cristianos hicieran prosélitos usando estos textos. Es por eso que los textos y libros fueron "escondidos" y se volvieron "apócrifos", pero NO para la Iglesia cristiana que continuó haciendo uso de ellos, sino para los hebreos. Vea y juzgue usted mismo este pasaje de Sabiduría cap. 2 vv. 12-22:
El sanedrín de Jamnia (un lugar en Palestina, no muy lejos de Jerusalén) continúa la tradición anticristiana de sus predecesores del año 33 a.D. que condenaron a muerte a Jesús y de los sanedrines que se describen el el libro de los Hechos de los Apóstoles. No es maravilla que descartaran estos libros ya que en todos ellos las enseñanzas cristianas encuentran base para su desarrollo entre el pueblo judío de la época. Nuevamente aquí no hay "añadiduras" sino recortes intencionados y en franca oposición al cristianismo. Los protestantes son aliados de los enemigos de Jesús en lo que toca al uso y canonicidad de estos libros.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Este párrafo sería respetable si produjera alguna comparación que lo confirmara (como por ejemplo comparaciones entre manuscritos sobrevivientes de diferentes épocas.) Así como está expresado es la mera opinión del autor que de hecho nos pide que le creamos que la Septuaginta no es totalmente confiable por simplemente haberlo declarado así.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Nuevamente nos gustaría ver las incongruencias que aquí se mencionan (sobre las genealogías) para no pensar que esto se trata de simplemente una maniobra que, denigrando la Septuaginta, ayuda al señor Fernández Suárez a "llevar agua para su molino" protestante.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Esta cita está sacada fuera de contexto. En la obra original el autor católico se hace eco del mismo razonamiento que citáramos: los libros de los hebreos en ese entonces eran 46, los 39 que los protestantes conservan y los siete que Lutero quitó usando como excusa el juicio del Sanedrín anticristiano del año 100. Es de muy mala fe, el citar obras sin contexto para presentarlas como favorables al propio argumento. Sin embargo no podemos culpar demasiado al señor Fernández Suárez ya que aprendió el truco del mismo Lutero: tomemos un libro católico (la Biblia o cualquier otro) y recortemos lo que no nos conviene para avanzar y fortalecer nuestras teorías. Al presentar una cita cercenada, el señor Fernández Suárez no hace sino proseguir en la tradición protestante muchas veces probada y denunciada en estas mismas páginas.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Otra vez encontramos afirmaciones sin base. De oídas nos citan a Nathaniel Tobias Ohler y Mitchell A. Frankel (creemos, pues ambos son reconocidos eruditos del griego clásico) NO sabemos en qué obra afirman eso o tan siquiera si es cierto que así lo afirman. No se nos informan las razones, solo se dan dos nombres. Es como si yo dijera que San Martín y Bolívar afirman que los soldados españoles odian tomar sopa. ¿Quién me va a probar a mí que ellos nunca lo han dicho? Mejor es afirmar algo, echarle un par de nombres ilustres y ¡listo! Ya tenemos un hecho histórico.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Es bien sabido que Cristo mismo cita a Eurípides (Las Suplicantes) según San Pablo en ("¿no te cansas de dar coces contra el aguijón?") No por eso consideramos inspirados los escritos de Eurípides, aunque son muy buenos y educativos. Tampoco citaron los apóstoles del Cantar de los Cantares y sin embargo ambos judíos y cristianos lo tienen en sus cánones. El argumento no sirve pues no era obligación de los cristianos el citar cuanta cosa estuviera escrita. Por otro lado, el hecho de que un escritor cristiano tan temprano como Ireneo los cite —y él es uno de los más antiguos escritores no apostólicos cuyas obras sobreviven—prueba que dichos libros eran usados y respetados catorce siglos antes de que Lutero los serruchara del cánon protestante.
Pero ¿es cierto que no se encuentran citas de los deuterocanónicos en el Nuevo Testamento? Veamos…
Estos son solamente unos pocos que he encontrado, y sin mucho esfuerzo. Muchos de ellos se encuentran al leer las referencias en la Biblia. Hay muchos más.
Sigamos…
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Volvemos a repetir, a riesgo de cansar al lector, que los dictámenes judíos anticristianos no le hacen mella al cánon. Por supuesto que los rivales del cristianismo van a negar libros y partes de la Biblia que convienen a la causa cristiana. Y en cuanto a las traducciones cristianas que contienen o no contienen ciertos libros, se trata de colecciones NO canónicas, nunca aceptadas o sancionadas por la Iglesia en pleno. Recordemos que el mundo antiguo no estaba tan bien comunicado como el moderno y que las Iglesias de lugares apartados siempre tuvieron razón para avanzar algún trabajo para suplir la necesidades locales y lo que hicieran con medios locales no prueba nada en lo que toca a esta diferencia. Las colecciones que SI incluyen a los deuterocanónicos (y a otros libros adicionales) son muchas y muy variadas, superando en número y en uso comunitario a aquellas que no los incluyen o los incluyen parcialmente.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Finalmente llegamos a la mentira descarada. ¿Sería tan amable el Señor Fernández Suárez de decirnos que "padres de la Iglesia" llegaron a la conclusión de que los libros que listamos antes no son inspirados? Me considero un ávido lector patrístico y aún no he encontrado un solo padre que haya dejado escrita tal cosa. Pero ya antes vemos como Ireneo —y si hay alguien que merezca ser llamado padre de la Iglesia, él lo es— los citaba como autoridad. Entonces ¿en qué quedamos?
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Este sínodo que obviamente fue un sínodo oriental, incluyó a Baruc en la lista aceptada pero excluyó el Apocalipsis de San Juan… En todo caso, un sínodo local carece de autoridad general sobre toda la Iglesia y en éste caso, ya para mediados del cuarto siglo bien se puede entender que la opinión hebrea en la región pudo influir en la información recibida por este concilio. La prueba de eso la tenemos en la retractación de San Jerónimo que—habiéndose informado entre los hebreos de Belén—también rechazó los deuterocanónicos en un principio, pero los aceptó más luego al recibir información más completa de parte de la Iglesia siria. Lo cierto de todo esto es que nunca la Iglesia entera ha rechazado a los deuterocanónicos y que hasta la comunidad judía de aquellos tiempos no estaba de acuerdo sobre la canonicidad de dichos libros. Poco puede ofrecer para aclarar las ideas del cristiano moderno sobre este tema, el estado de la Iglesia de esos tiempos, que emergía entonces de casi tres siglos de duras persecuciones y no contaba con una nítida colección como la que hoy tenemos.
Si algo muestran estos elementos históricos es la imposibilidad de aplicar la doctrina protestante de "Sola Scriptura" a la iglesia primitiva ¿Cómo pudieran haber sido una "iglesia basada en la Biblia" si no sabían aún cuáles de los muchos textos sagrados iban a ser sancionados como canónicos por la Iglesia en el futuro. El argumento protestante se viene abajo y derriba a su paso la idea de la iglesia "neotestamentaria" que es uno de los más dañinos inventos de Lutero.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Volvemos a lo mismo. La proliferación de opiniones prueba que la Iglesia no se había pronunciado sobre el tema. El Sínodo de Cartago fue uno de los primeros movimientos en tal sentido y tomaría unos cuantos siglos más consolidar el canon. Mientras tanto los fieles eran libres de leer, estudiar y dar opiniones sobre el asunto. Una vez validado el cánon esas opiniones quedan sin valor alguno. Son solamente opiniones de individuos y no de la Iglesia entera.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
No está claro en esta parte si el tomo y la página son del "manual bíblico Católico" (sic. con minúsculas) o de alguna otra obra. El Canon Alejandrino sin embargo es adyacente y hasta anterior al canon hebreo de Jamnia. Ya el mismo autor nos ha dicho que la Septuaginta (Alejandrina) data de dos siglos antes de Cristo, mientras que el canon de Jamnia (Palestino) data del año 100 a.D. o sea unos dos o tres siglos DESPUES. Como hicieron los alejandrinos para "añadir" a algo que no se definiría hasta trescientos años después, es un misterio tan profundo como las "añadiduras" católicas que preceden al cánon protestante "por apenas" dieciséis siglos.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Van surgiendo inquietantes descubrimientos protestantes (si me permite el lector un ligero sarcasmo) Así que "Jerónimo lo que hizo, con una o dos posibles excepciones, fue copiarlos de la Antigua Vulgata" San jerónimo es el traductor de la "Antigua Vulgata" (La Nueva Vulgata data de 1979 a.D. o sea de hace menos de tres décadas) ¿Cómo pudo San Jerónimo copiar de su propia obra? Debe haber tenido una "máquina del tiempo" …
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Esto es un verdadero mamarracho, perdonando la expresión. Comencemos por el hecho de que San Jerónimo no puede "copiar" de la misma obra que está escribiendo. No hay ninguna "Vulgata" de la que San Jerónimo pueda copiar pues él mismo es el traductor de la original. El autor protestante no ha entendido bien. Lo que es obvio para alguien que lea las notas de San Jerónimo es que la sección es en realidad un nota en tres partes
Primeramente se encuentra una conclusión a la traducción del hebreo. "Aquellas cosas que se encuentran en el hebreo las he expresado con total exactitud." La segunda parte es una introducción a las interpolaciones griegas al texto hebraico que dice: "Y esto que sigue lo he encontrado escrito en la edición común donde están contenidas en el lenguaje y escritura de los griegos." Por último viene la introducción al próximo capítulo, que es la conclusión del libro en la Septuaginta: "y a veces después del fin del libro se encuentra este capítulo que de acuerdo a nuestra costumbre anotamos con una oblea o sea una marca." San Jerónimo no está juzgando el texto griego como menor sino que, siendo un hombre ordenado, procedió a anotar las diferencias entre el texto hebreo del que disponía (muy posiblemente censurado por el Sanedrín Palestino) y las líneas que figuran en el texto griego pero que están ausentes en el texto hebreo. Esto no es sorpresa alguna ni prueba nada en contra de los deuteroncanónicos. Solamente nos prueba que San Jerónimo muy prudentemente incluyó lo que no aparecía en el texto hebreo porque lo consideraba importante y no todo lo contrario como nos quiere hacer creer el señor Fernández Suárez.
San Jerónimo reconstruye así, lo mejor que puede, el texto original.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
No, señor Fernádez Suárez: la opinión es "tuvo por dudosos" no "tuvo por inválidos". No le ponga palabras en la boca al Obispo Torres-Amat. Que, dicho sea de paso, incluye los deuterocanónicos en su traducción y nos aclara (usted mismo lo ha citado) que hasta el Papa Sixto V se tuvo esa opinión o sospecha. Sin embargo la sospecha se evapora cuando la bibliología moderna compara la versión de San Jerónimo con otras versiones siríacas, armenias y otras. Ninguna de estas comparaciones da lugar a la idea protestante de que debiéramos estar de acuerdo en el cánon con los integrantes del Sanedrín anticristiano del año 100 a.D.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
La fábula, la parábola, el relato con fines de enseñanza es bien común entre los pueblos orientales. Podríamos impugnar el relato en cuestión si nos enseñara algo inmoral o malo o si simplemente estuviera vacío de utilidad didáctica o moral. Sin embargo no es así. San Jerónimo se refiere al Génesis como una "composición al estilo de los rapsodas". Eso es un comentario sobre la forma y no sobre su validez. Si descartáramos el episodio de Daniel y el Dragón por ser fabuloso, entonces debiéramos descartar al Génesis por ser rapsódico o quizás debiéramos descartar la "fábula" de Lázaro y el hombre rico ya que tiene un carácter similar. Cristo mismo se valió de la parábola y de la invención para enseñar buenas cosas. No podemos culpar al autor de Daniel por no escribir algo tan elegante y hermoso como las parábolas de Cristo—tampoco podemos culparlo de enseñar algo malo—el porte de la historia del dragón es útil y positivo.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Nuevamente, la lectura protestante de los comentarios de Jerónimo es sesgada y pretende hacer pasar los comentarios del santo como hostiles a los deuterocanónicos cuando son solamente comentarios sobre el carácter. Sobre la opinión de "Noche con los Romanistas" ¿Qué se puede decir? Las afirmaciones de un libro— anticatólico desde el título—lo descalifican como fuente de comentarios imparciales y honrados.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Si yo digo (católico como soy) que los protestantes no aceptan el catecismo ¿invalida eso al catecismo católico? Del mismo modo la expresión del abate nos ilustra sobre la opinión judía y no sobre la validez de los libros en cuestión. Los judíos no aceptan los Evangelios ¿debiéramos desestimarlos nosotros también por eso? El resto de este párrafo es repetición de errores anteriores.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Una buena porción de la Biblia es historia. La vida de David es historia y sin embargo todos estamos de acuerdo en considerar esos relatos como inspirados (hebreos, protestantes y católicos.) Los saltos que da el señor Fernández Suárez para probar su punto terminan trabajando en su contra. La historia no está reñida con la inspiración. Esto es más bien una lectura sesgada de estos comentarios por personas desesperadas por encontrar argumentos que justifiquen lo injustificable. Lo más cómico de todo es que cuando quieren dar autoridad a sus hallazgos ¡Buscan a un abate o a un Papa! Es que entre el enjambre de iglesias protestantes la autoridad brilla por su ausencia y la única unidad que se conoce es la del fiel " de a pie" con su propia opinión. Poco puede lograrse buscando sustento entre los millones que se han erigido a sí mismos como su propio Papa y su propio Magisterio. Es por eso que el señor Fernández Suárez debe pasar el "peine fino" por los documentos católicos para ver si encuentra algo que sea lo suficientemente ambiguo para torcerlo a su favor.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
No fueron "agregados" no se puede agregar lo que siempre estuvo allí. Fueron cortados por Lutero en el siglo XVI tal como antes los cortaron los judíos del siglo II. Aquí no hay ningún agregado sino simplemente una amputación. Mis piernas no han sido "agregadas" a mi cuerpo pues ¡siempre las tuve!
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
El discursante protestante no se da cuenta de la diferencia entre un sínodo y un concilio plenario de la Iglesia. Simplificando un poco el tema, y esto simplemente para aclarar: una conferencia episcopal o un sínodo pueden expresarse sobre cualquier tema que la Iglesia en general no haya tratado aún. Las opiniones de un sínodo local no son finales. Solamente las decisiones de un concilio universal, en lo que toca a la fe y la moral, son finales. El autor desconoce la diferencia de atribuciones entre uno y otro cuerpo.
El Concilio de Trento fue llamado en 1545 en respuesta a la reforma protestante. Una de las cosas tratadas en Trento fue la "reafirmación de que los 7 libros disputados estaban verdaderamente inspirados y continuarían siendo incluídos en el canon del Antiguo Testamento". Ellos no los agregaron. Ellos solamente reafirmaron que deberían estar ahí. Todas las Biblias Cristianas por los primeros 1500 años de la Cristiandad tenían 46 libros en el Antiguo Testamento, y todas las Biblias Católicas hoy día continúan teniéndolos. Las Biblias anglicanas protestantes los han llevado por siglos y ahora hay varias versiones protestantes que los incluyen. ¿Por qué?
La historia de los cánones del Antiguo Testamento puede ser confirmada revisando los archivos de Hipona, Cartago y Trento. Ellos estan disponibles, como está la Vulgata Latina de San Jerónimo y la Septuaginta.
La ya existía por más 65 años antes de que el Concilio Judío de Jamnia fuera llamado. Como tal, el Concilio Judío no tenía absolutamente ninguna autoridad sobre la Iglesia Cristiana. Supongamos que el próximo mes de este año, los Judíos deciden llamar a un concilio para remover Isaías o Jeremías del Antiguo Testamento y votaran para que así fuera. ¿Removerían también los Protestantes esos libros de la Biblia de Valera? Parece que ellos han establecido un precedente. ¿Porqué los Protestantes aceptan las reglas del Concilio Judío de Jamnia, y al mismo tiempo rechazan las reglas del Concilio Cristiano de Cartago relacionado con el cánon del Antiguo Testamento? ¿Porque ellos aceptan el canon del Nuevo Testamento si fue decidido en el mismo Concilio Cristiano? Esa forma de pensar y de actuar revela simplemente un conveniencismo anticatólico pero no tiene sentido alguno.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Lo que diga este historiador es su propia opinión y no la opinión de la Iglesia por más "romano" que sea. Y eso lo digo en caso de que la cita sea correcta y no "adaptada" como las citas anteriores del abate. Antes, durante y después del Concilio de Trento la Biblia Católica tuvo siempre la misma cantidad de libros—algo que la Biblia "protestante" no puede reclamar ni siquiera hoy—ya que hay iglesias protestantes que los han vuelto a incluir en sus Biblias (ejemplo, la Revised Standard Version los incluye en un apéndice desde hace unos veinte años ya). El Concilio de Trento simplemente los afirma "de nuevo" porque Lutero los había desautorizado. Me repito sin necesidad ya que esto lo tratamos en extensión anteriormente.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Por razones de espacio no vamos a volver a repetir la respuesta a lo ya expresado antes. Solamente refrescaremos lo básico de la respuesta anterior.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
San Jerónimo no murió pensando así. Cuando un patriarca sirio le explicó que los judíos habían alterado ciertos textos y eliminado otros (dos siglos antes) San Jerónimo hizo un esfuerzo para recomponer el texto original, usando lo que tenía a mano: los textos griegos de amplia circulación. Honestamente—como corresponde—hizo una anotación describiendo su método de inserción para que nada se perdiera.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
No hay nada de malo en que Sixto V nos informara que San Jerónimo tuvo por dudosos esos libros al tiempo que estaba en Belén y bajo influencia de fuentes hebreas derivadas del Sanedrín de Jamnia. Sixto V nunca desautorizó esos libros y como ya hemos comentado, en Trento se confirmaron los libros como católicos y canónicos porque Lutero los había atacado. Si alguien es acusado de un crimen y se ve obligado a afirmar su inocencia, es deshonesto decir que si fuera inocente no tendría que afirmar serlo. Lo deshonesto es todo lo contrario.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
No los "aprobó" porque ya estaban aprobados. Simplemente afirmó la práctica de quince siglos porque Lutero la había puesto en duda.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
La cita del Cardenal Polo la quisiera ver. No se dice de dónde salió y—a juzgar por las inexactitudes ya descubiertas en el escrito del señor Fernández Suárez—creo que tenemos derecho a dudar de la integridad de este "dice el cardenal Polo" y de la lista de teólogos católicos que le sigue (Belarmino, Dupin y Hefele) de cuyas opiniones, supuestamente protestantes, no se nos da ningún ejemplo concreto. San Agustín no sustentaba los dos grados de inspiración bíblica sino más bien supuso, al examinar ciertos textos platónicos y otros, que el Espíritu Santo ha actuado en la historia inspirando ideas para encauzar el rumbo de la humanidad. Este es otro tema que merece un tratamiento extenso pero que puede verse en cualquier tratado agustiniano de fuste. La cita de M. Charles (?) no confirma para nada ninguna de las ideas protestantes, todo lo contrario, afirma la posición católica. El señor Fernández Suárez evita citar más allá de ese punto pues en los párrafos siguientes el autor explica bien en detalle como se compusieron las traducciones desde la Vulgata en adelante. Eso evita citarlo porque no conviene a las ideas protestantes que el señor Fernández Suárez desea promover.
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Respuesta Católica:
Como esperaba esto es simplemente una repetición de argumentos completamente inválidos que ya hemos refutado ampliamente antes. No tenemos una Biblia adulterada desde 1545, la tenemos válida e inspirada desde los tiempos apostólicos (primeramente dispersa en manuscritos varios como ya hemos explicado) y fue sancionada en varios concilios entre los siglos IV y XII. Esos mismos concilios son los que sancionaron el Nuevo Testamento y si los deuterocanónicos son falsos por venir de tales concilios, también debieran serlo los Evangelios y las Cartas Apostólicas. ¡El señor Fernández Suárez serrucha la rama en la que está parado!
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
La parte del cánon la hemos contestado ya. El libro es católicamente canónico y lo ha sido por más de veinte siglos. Lo de las "doctrinas paganas" es un eco fundamentalista que hasta hoy no se extingue. La realidad es que Dios obra en el mundo con lo que hay en el mundo y no se preocupa por ser original (aparentemente) lo cual se prueba fácilmente al considerar que la circunsición y el bautismo aparecen en culturas paganas muy anteriores a la Biblia. No por eso vamos a impugnar lo que Dios nos ha ordenado hacer reclamando una originalidad que no tiene razón de ser. Sigo creyendo en el bautismo para perdón de pecados aunque los egipcios y los nubios lo hayan hecho primero. Sigo creyendo que Abraham hizo bien en obedecer a Dios y circuncidarse, aunque la circuncisión fuera practicada por muchos pueblos paganos con los que tenía que convivir. Dios es todopoderoso y no tiene que rendirle cuentas de derechos de autor a los paganos.
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Respuesta Católica:
Cristo elogió las limosnas de la viuda pobre y condenó al hombre rico por su falta de generosidad. Santiago elogia en su carta a la generosidad. Si condenamos esta enseñanza condenamos a Cristo que nos ha dado el "nuevo mandamiento" de amarnos los unos a los otros en caridad.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Esto es un avance profético del sacrificio de Jesús y de la Santa Misa. Si lo juntamos con el sacrificio de pan y vino que hizo Melquisedec y las alusiones al vino en la historia de la redención de José en las cárceles de Egipto, el resultado es sugestivo y valida las prácticas de la iglesia cristiana primitiva. Por eso los judíos lo arrancaron del cánon.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
El pez es un símbolo temprano de Cristo, el verso en cuestión sugiere que el sacrificio de Cristo (simbolizado por el pez) termina el dominio de Satanás sobre el género humano. De nuevo, la imagen es sugestiva para la imaginación hebraica y no es sorprendente que los judíos de la época—celosos del proselitismo cristiano—lo eliminaran de su cánon.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Esto está perfectamente de acuerdo con la idea bíblica de "tendré misericordia, de quien tenga misericordia" o con las palabras de Jesús: "cuando hagas dones de misericordia, hazlo en secreto, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha y tu Padre que está en los cielos te recompensará." La Biblia completa no está de acuerdo con las fobias de Lutero por las obras de caridad. De ahí que decidiera no considerar inspirado este libro. Un hombre, Lutero, descarta como inválidos los concilios que hemos citado antes. Por quince siglos la Iglesia ha tenido estos libros por inspirados, pero Lutero, de una leída, ¡se da cuenta que todos—por quince siglos— han estado equivocados!
Esto es prueba de una perspicacia genial o de una arrogancia igualmente gigantesca. Decida usted.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
La doctrina luterana de la "depravación total" exime al cristiano de hacer nada para avanzar o perfeccionar su propia salvación en Cristo. La salvación es un regalo de Dios que se hace posible por el sacrificio de Cristo Jesús. No se gana por nuestras propias obras o méritos. Negar la verdad de la salvación por Cristo es negar el catolicismo y afirmar la antigua herejía del pelagianismo. Sin embargo, de esto no se puede deducir que es posible eludir las consecuencias de nuestros actos o eludir la responsabilidad que proviene de nuestro compromiso de vivir la fe tal como se afirma en la tradición protestante. Cada uno debe decidir si desea aceptar o rechazar la salvación ganada para nosotros por Cristo—por ejemplo, si participaremos en el plan creativo de Dios o si obstinadamente insistiremos en el nuestro propio—"Pero habéis de ponerla en práctica, y no solo escucharla, engañándoos lastimosamente a vosotros mismos. Porque quien se contenta con oír la palabra de Dios, y no la practica, este tal será parecido a un hombre que contempla al espejo su rostro nativo ensuciado con algunas manchas, y que no hace más que mirarse, y se va sin quitarlas, y luego se olvida de como está. Mas quien contemplare atentamente la ley perfecta del Evangelio, que es la de la libertad, y perseverare en ella, no haciéndose oyente olvidadizo, sino ejecutor de la obra, éste será por sus obras bienaventurado."— Santiago 1, 22-25
Santiago es claro. Nuestra participación activa en el plan de Dios—nuestra respuesta afirmativa al llamado de Dios de vivir la fe es requisito indispensable. Ver también Santiago 2, 14-16
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
También lo es el enterrar a los muertos con honores y ceremonias y el poner flores sobre las tumbas ¿Debiéramos los cristianos dejar nuestros muertos insepultos y nunca decorar sus tumbas? ¿Está limitado Dios en sus acciones por la "originalidad" de una práctica pagana? Este verso, como ya lo hemos explicado, predice proféticamente la Misa Cristiana. Por eso el Sanedrín lo arrancó de su cánon.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Deuteronomio 18:10-14 dice en parte: "No haya en medio de ti quien se de a la adivinación, ni a la magia, ni a la astrología, ni a la hechicería, ni a espíritus, ni a adivinos, ni pregunte a los muertos. Es abominación a Yavé cualquiera que esto hace." Agrega algo más acerca de pasar los hijos por el fuego y otras prácticas por el estilo. El autor protestante ve este acto como hechicería, sin embargo la quema de sacrificios animales es parte de la Ley Mosaica y no la consideramos hechicería. Podría volver a explicar esto en detalle pero ya lo he hecho anteriormente.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Primeramente el utilizar un seudónimo para ocultar la condición sobrenatural del ángel no es una mentira. El ángel tenía una misión y debía para ello ocultar su verdadera identidad, para tal fín adoptó un nombre humano. Los obreros de Dios no están atados al juicio del señor Fernández Suárez sobre lo que debieran decir o hacer. Cristo se aparece a los apóstoles en el camino a Emaús pero oculta su identidad también, hasta la hora de la cena. ¿Es Cristo un mentiroso o engañador por eso? José se presenta a sus hermanos con su nombre y rango egipcios y no les revela su identidad hasta que llega el momento conveniente ¿es el justo José, siervo de Dios, un mentiroso? El señor Fernández Suárez no comprende que la enseñanza puede tomar varias formas: fábula, cuento, parábola, etc. No juzgamos a Jesús un fantasioso porque nos cuenta algo que seguramente nunca ocurrió al contarnos la historia de la mujer que encontró la dracma perdida o el relato del hombre que encontró un tesoro en un campo. No hay dogma alguno que diga que la Biblia debe ser "literalmente cierta" en todo detalle, incluso en las parábolas o fábulas didácticas. Especialmente cuando dichas formas eran y son muy comunes en las culturas del Oriente. Este pasaje es un buen ejemplo de esa forma literaria.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Si bien es cierto que no sabemos cuál fue el origen de esta inexactitud en el texto (hay muchos más errores irrelevantes por el estilo en la Biblia y éste es solo uno de ellos) podemos equipararla a nuestra costumbre en español de llamar a los estadounidenses "norteamericanos" cuando en un sentido estricto tanto los mexicanos como los canadienses son también "norteamericanos." Esto podría causar la confusión de algún futuro historiador que al leer la palabra literalmente podría juzgar que su aplicación es inexacta.
La idea protestante de que la Biblia debe ser inerrante hasta en los más nimios detalles (y no solamente en lo que concierne a la fe) los lleva a estos extremos en los que descartan un libro obviamente profético.
Es fácil ver por qué los religiosos judíos eliminaron este libro del cánon. Las figuras proféticas que proyectan Sísara y Judith son coincidentes con la prédica cristiana del primer siglo y les resultaron incómodos como les resultó también incómodo Isaías 53, que hasta el día de hoy no se lee públicamente en las sinagogas.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Recordemos al señor Fernández Suárez que en Génesis 49:5 es Jacob el que habla en su lecho de muerte y hace referencia a la venganza de Simeón y Leví por la violación de su hermana Dinah (Génesis 34) Jacob también predice que los levitas no tendrán territorio en Israel, lo cual se cumple porque fueron los levitas los que fueron encargados con el sacerdocio de Israel y por tanto, exentos del honor de la batalla y de las armas debido al mal uso que el patriarca Leví hiciera de ellas. Lo que le "parece" al lector protestante es irrelevante aquí. Simeón tomó las armas y vengó a Dinah ejecutando a los siquemitas. No veo la razón por la cual se deba impugnar este libro. Pedro cortó la oreja de Malco en la noche de la Pasión y no por eso impugnamos los Evangelios o las Cartas de Pedro. David cometió errores aún más gruesos y no por eso impugnamos las Crónicas. Los israelitas alaban a David por matar muchos filisteos pero Dios le dice luego que no construirá el Templo, pues las manos de David están manchadas con mucha sangre. No por eso dejamos de ver en David un buen ejemplo para muchas otras cosas. Uno no deja de preguntarse quién puede quedar parado si aplicamos la rasa de la santidad y la pureza protestante a toda la hisotria bíblica.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Este pasaje (citado aquí fuera de contexto) indica que los israelitas estaban en una situación tan extrema de sed y de penurias que hasta consideraban hacer estas cosas repugnantes. El libro no exhorta a beber sangre de animales, simplemente reporta un hecho. No hay ninguna razón para eliminar el libro porque reporte un caso de conducta mala o dudosa por parte de Israel. Si tal fuera la regla deberíamos eliminar todos los libros históricos de la Biblia.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Otra vez, muchos siervos de Dios son mostrados en la Biblia cometiendo diversas fechorías. David es adúltero y asesino, Salomón es vengativo, los apóstoles abandonan a Jesús en su hora de prueba… etc. etc. No por eso impugnamos la Biblia.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
¿Cómo puede hallar San Jerónimo "adiciones" en la Vulgata si es él mismo el recopilador y traductor de la Vulgata original y primera? ¿A qué clase de ignorantes cree que predica el señor Fernández Suárez?
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
La idea de la inspiración que tiene el protestantismo no necesariamente es la idea que Dios tiene. El Espíritu Santo inspiró a hombres de diversa educación y formación y ellos retuvieron su estilo y sus costumbres literarias. La inspiración no es dictado, es inspiración, "aliento" de Dios, si lo entendemos literalmente. De nuevo el autor protestante nos indica que los autores de la Biblia deben ser absolutamente originales, so pena de que no se les crea si imitan el estilo de alguien. Poco sabe este redactor de sermones que ciertos libros de la Biblia imitan el estilo y hasta citan de obras de origen pagano. Las cartas de San Pablo muestran a las claras la clase de educación que recibió y su estilo no carece de influencias clásicas. Eso, según nuestro "originalista" protestante, es una falla indigna de la inspiración divina.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Esta frase no presupone ni sugiere la reencarnación, como cualquiera que la lea puede verlo lisa y llamamente.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
El pecado de Caín es obviamente la violencia y el homicidio y es la causa por la cual Dios trajo el Diluvio según se declara en Génesis 6:11—que el señor Fernández Suárez deja fuera de su cita— El "plagiador de Salomón" tiene razón y el señor Fernández Suárez está errado. Recordemos al paso que imitar un estilo no es "plagiar." Para los buenos conocedores del griego bíblico no es un secreto que el estilo literario de San Pablo se parece mucho, de hecho es sorprendentemente parecido, al del autor de la Sabiduría. Pablo no es un plagiario, es un estudioso que imita lo excelente que otros nos han dejado, algo que el señor Fernández Suárez haría bien en hacer por su parte.
¿Será de "inspiración humana" este pasaje del mismo libro de la Sabiduría que el autor de este dislate quiere impugnar? Juzgue el lector (1) Si el pasaje es profético o no y, (2) si por lo tanto, es inspirado:
Este hermoso e INSPIRADO pasaje profético está en Sabiduría cap. 2 vv. 12-22. Con este pasaje los cristianos primitivos convirtieron miles de judíos a Cristo y se ganaron la enemistad de los Sanedrines que —frustrados por ver expuesta la mesianidad de Cristo—decidieron negar la inspiración de los escritos griegos alejandrinos, a pesar de su obvia precisión profética.
Los protestantes de hoy se hacen cómplices del Sanedrín palestino del año 100 a.D. en ocultar de la vista de sus fieles la verdad de las Escrituras Inspiradas.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
No estamos muy impresionados por lo ya leído, pero qué remedio nos queda. Veremos que clase de "errores" nos descubre el iluminado protestante de turno.
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Respuesta Católica:
La frase del abate parece que ser lo único que tiene este hombre para "probarnos" sus teorías. Y eso que la frase solo dice que los judíos no tienen estos libros en su cánon. Tampoco los judíos incluyen en el canon a los Evangelios ¡y sin embargo son inspirados!
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
La frase "vino a mi la palabra de Jehová" NO APARECE en el Cantar de los Cantares, en los Proverbios, en el Eclesiastés o en el Génesis... o muchos otros libros de la Biblia, incluídas las cartas apostólicas y los Evangelios... ¿Debiéramos olvidarnos de estos libros obviamente inspirados porque este maestro ciruela inventa semejante "regla" que ni tan siquiera está en la misma Biblia? Seguramente que NO.
La segunda afirmación "En ninguno de los 66 libros inspirados por Dios vemos semejantes expresiones" es tambien FALSA y lo prueba el Evangelio de Lucas que comienza con la declaración:
No hay motivo para descartar el Evangelio de Lucas porque Lucas dice que escribió lo que le pareció mejor. La Biblia es INSPIRADA y no DICTADA por Dios. Continuemos analizando esta perla de la ignorancia bíblica ...
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Respuesta Católica:
Esto nos choca y nos parece de mal gusto, sin embargo era una práctica común en el mundo antiguo (que no conocía el Alka-Seltzer.) Siguiendo esa norma del sermonista protestante, tendríamos que rechazar los libros de Moisés porque fomentan el degüello de corderos.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
San Pablo en 1 Timoteo 5:23 dice así: "Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades." ¿Debiéramos condenar los escritos de San Pablo por la misma razón que este "experto" condena un libro de la antigüedad?
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Ninguno de los escritores de la Biblia sospechó que escribía para la posteridad ni mucho menos que Dios secretamente estaba inspirando sus escritos para formar la colección de libros divinos. Me temo que el señor Fernández Suárez sufre de un severo error de concepto en lo que toca a la inspiración divina. Nos habla de un "cánon auténtico"—suponemos que habla del cánon protestante—cuya "autenticidad" se basa en la opinión personal de Lutero.
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Respuesta Católica:
Se repite el abate ¿verdad?
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Respuesta Católica:
Es obvio que Baruc conservó algunos de los vasos del Templo (¡que eran más de dos!) y que los vasos a los que se refieren tanto Baruc como Esdras son vasos distintos. El templo de Jerusalem era un enorme complejo comparable a las más grandes catedrales de nuestros días. Yo asisto con frecuencia al Santuario de la Inmaculada Concepción en Washington D.C. y he visto como se celebran misas en la cripta y tambien en el santuario principal. No se usan los mismos cálices para una y otra Misa… por lo tanto consideremos, usando el sentido común, que Baruc y Esdras tuvieron ambos, vasos dedicados al servicio del templo. Ninguno de los dos miente. Por otro lado la tradición judía sostiene que Jeremías, ayudado por algunos levitas, escondió el Arca del Pacto y algunos otros elementos sacramentales considerados muy valiosos. De ser cierta esa tradición, podemos imaginar que el saqueo de los babilonios no fue completo. Tampoco esta es razón para impugnar los deuterocanónicos.
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Respuesta Católica:
Los "entendidos en la materia" saben que hay mas de un "Daniel" en este caso. Los relatos ejemplares que están junto con la profecía de Daniel (el profeta) fueron agrupados con el libro de Daniel por ser sus autores tambien llamados Daniel. Esto lo dicen las fuentes judías. Así que tenemos a Daniel el profeta y a otro (u otros) del mismo nombre que tambien escribieron breves fábulas didácticas. Uno era profeta y los otros no. Vivieron en diferentes épocas. Tampoco esta es razón para impugnar los deuterocanónicos.
En cuanto a la aseveración de que "no hubo profeta" entre los últimos profetas menores y Juan el Bautista... es FALSA Y ANTIBIBLICA En el Evangelio de Lucas aparece Simeón que predice la muerte de Jesús y de quien sabemos era ciertamente profeta y nacido muchos años antes que Juan el Bautista (leer Lucas 2:25-38.) Allí también aparece la profetisa Ana. Pareciera que Dios no solo tiene que producir profetas para Israel sino que estos tienen que escribir algo para que los fundamentalistas reconozcan que existieron ¿Dónde están los libros de Elías, Eliseo o Melquisedec? No hay ninguno, pero bien sabemos que esos santos varones fueron profetas de Dios.
Respuesta Católica:
El abate no dice nada en esta cita que pueda ser usado para fomentar el argumento protestante.
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Respuesta Católica:
El abate no "confiesa" nada en contra de fe ni de los deuterocanónicos. Lo que queda en evidencia aquí es que los protestantes están errados al considerar que las iglesias de los primeros siglos tenían una Biblia completa y sancionada. Como eso no ocurrió hasta bien entrado el siglo V vemos que las iglesias usaban los diferentes escritos dispersos que luego se codificaron y unificaron para formar la Biblia católica de hoy. Si algunas iglesias aceptaban un libro y otras no lo aceptaban o hasta lo desconocían, eso no es obstáculo para que luego se completara debidamente el cánon, una vez pasadas las persecuciones y pudiendo los obispos y otras autoridades reunirse y comunicarse libremente. Las agrupaciones protestantes (todas ellas las miles y miles de divisiones del protestantismo) están unidas en una sola equivocación al negar libros que tanto los apóstoles como el mismo Jesús consideraron parte del legado divino.
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Respuesta Católica:
Sobre la palabra compendio la Real Academia de la Lengua Española dice: "(Del lat. compendĭum). 1. m. Breve y sumaria exposición, oral o escrita, de lo más sustancial de una materia ya expuesta latamente. […] 1. loc. adv. Con precisión y brevedad."
Teniendo esto en cuenta veamos si vale el razonamiento que nos avanza el señor Fernández Suárez. Por ejemplo, el Evangelio de Marcos es evidentemente un resumen de lo expuesto en otros manuscritos. ¿Es por eso menos inspirado? No.
Si los libros originales eran crónicas demasiado largas o detalladas su compendiación no necesariamente las hace menos inspiradas. Recordemos de compendiar es "reducir a los sustancial con precisión y brevedad." Por otro lado ninguno de los autores de la Biblia escribió siendo consciente de la inspiración divina en todas y cada una de las líneas escritas. Recordemos que ninguno de ellos decidió por sí mismo la canonicidad de su propio escrito, eso vino más tarde, tanto en el orden hebreo como en el cristiano. El argumento del señor Fernández Suárez en contra de Macabeos es falaz.
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Respuesta Católica:
Sabemos por el texto de Apocalipsis 21:27 que nada impuro puede entrar en los cielos. Como pocos de nosotros vamos a enfrentar la muerte en total pureza debe haber alguna manera en el plan divino para purificar aquellos que van a ascender al cielo. 1 Corintios 3:15 lo indica, también se nos dice en Hebreos 12:22-23 que habremos de ser "tornados a la perfección" o "hechos perfectos". Ciertamente la parábola de Jesús en Mateo 5:18-30 nos da una idea del proceso de purgación que las almas deben pasar antes de ser aceptadas en los cielos. Esta doctrina del purgatorio se afirma desde los primeros años de la Iglesia, y es mencionada incluso antes de que se afirmaran otras doctrinas como la Trinidad o hasta el mismo cánon del Nuevo Testamento. El único problema en esto es que los protestantes quieren entrar al cielo con "solamente la fe" y creen sinceramente que Cristo los limpiará de sus pecados aunque no se preocupan en pensar cómo ocurrirá eso. Pues, el proceso por el cual somos limpiados de nuestros pecados es justamente lo que—a falta de mejor nombre—llamamos purgatorio. Roma no estaba "desesperada" por afirmar esta doctrina, todo lo contrario, eran los protestantes los que deseperadamente deseaban negarla y para eso—en su desesperación—¡no dudaron en mutilar la Biblia aceptada por todos los cristianos entonces por más de quince siglos!
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El autor que el señor Fernández Suárez critica no es menos humano que Lucas a quien citamos antes escribiendo algo similar. Confundir la inspiración con el dictado y la inerrancia bíblica con la inerrancia literal es un problema protestante y no un defecto católico. Nosotros sabemos lo que poseemos porque tanto la historia como la fe y la recta doctrina así lo atestiguan. No necesitamos negar algo para ser algo. Es el protestante el que entra en la historia quince siglos después de Cristo, declara una serie de doctrinas nuevas y antibíblicas y ante la imposibilidad de conciliar la Biblia existente con sus nuevas doctrinas decide mutilar la Biblia. Hasta el día de hoy el protestantismo falla en asegurar su propia unidad y la validez de sus doctrinas cuyas variantes se cuentan por miles. ¡Lo único que predican con unidad es que NO son católicos! Gracias a Dios la Iglesia católica tiene unidad, universalidad y no debe depender de una negación para afirmar su identidad.
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Respuesta Católica:
Puedo dar fe que no hay Papa alguno que haya atestiguado contra la inspiración de este libro. El autor del libro no se declara "no-inspirado" sino simplemente humano. Si el Concilio de Trento—en la unidad de toda la Iglesia—lo volvió a afirmar inspirado; eso simplemente nos pone de acuerdo con los anteriores quince siglos de historia cristiana. En desacuerdo están: los protestantes (que no están de acuerdo entre ellos en mucho) y los hebreos del primer siglo a quienes la Iglesia les caía muy mal. En suma: ni Trento, ni los Papas, ni los teólogos fieles han negado este libro. Lo que hemos analizado hasta ahora son falacias del método protestante, y lamentablemente, bastante evidencia de mala voluntad, de querer probar algo que ni las Escrituras ni el sentido común avalan.
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Respuesta Católica:
No se de dónde saca este hombre que los judíos son los autorizados a sancionar los libros de la Biblia cristiana. Y ciertamente el "nunca han admitido mas de 39 libros en el Antiguo Testamento" no incluye a los judíos de Alejandría. Esta clase de manoteo deseperado por cualquier cosa que desacredite el cánon católico es justamente lo que prueba que la posición protestante es endeble y caprichosa.
Quiero hacer notar la abundancia frases como "los mismos católicos dicen", "un católico dice", "un docto católico afirma" usadas por los apologistas del protestantismo. Y lo cierto es que con esas frases evidencian su carencia de unidad y de sabios formados que puedan unificar sus doctrinas. Normalmente cuando uno va a los libros católicos citados por los apologistas protestantes, uno encuentra que las citas han sido seleccionadas arteramente para parezcan decir lo que no dicen. Docenas de veces hemos respondido a una supuesta "pisada de cola" católica con el texto completo del párrafo o la página en cuentión y nunca fallamos en comprobar que las citas han sido fraguadas o sacadas de contexto—cuando no inventadas del todo—Deja mucho que desear la bibliografía y las referencias de este artículo, ambas inexistentes. Decir "un católico dice" o "los mismos católicos dicen" sin sustanciar lo que se afirma es cuando mejor, desprolijo y cuando peor, deshonesto.
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Es obvio que los judíos que escribieron la Septuaginta conservaron todos los libros que había que conservar. Los que vinieron luego, eliminaron lo que convenía al cristianismo y con ellos quiere el señor Fernández Suárez que estemos de acuerdo.
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No creo en la veracidad de esta cita de "M. Charles" (¿Quién es?), que realmente quisiera ver por mí mismo. Primeramente la Biblia Hebrea de la que se habla aquí, en tiempos de Jesucristo contenía todos los libros de la Septuaginta. Lo prueba el Evangelio de Juan en Juan 10:22 dice "Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno." La fiesta de la Dedicación o Hannukkah se establece en el libro de Macabeos (ver 1 Macabeos 4, 2 Macabeos 10) Sabemos por el mismo apóstol que Jesús asistió al templo a celebrar esta fiesta. Sería muy extraño que tanto Jesús, como el Apóstol Juan y los Sacerdotes del Templo de Jerusalem estuvieran todos equivocados y siguiendo las instrucciones de un libro "apócrifo" y que nuestro apreciado señor Fernández Suárez estuviera en lo correcto ¿no les parece? Así que es mejor conceder que los sabios alejandrinos hicieron un buen trabajo, que ese trabajo fue respetado y considerado canónico hasta el año 100 a.d. (67 años después de la muerte de Cristo.) El cambio fue impulsado por el sentimiento anticristiano del Sanedrín—de tal sentimiento tenemos buena prueba en los Evangelios y en los Hechos de los Apóstoles—No hay manera de revertir la autoridad de la Iglesia Cristiana al Sanedrín en este asunto de la canonicidad de los libros, ni en ningún otro asunto.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
Esto no es verdad y creo que ya sobra decir que el señor Fernández Suárez no ha demostrado nada más que su propia ignorancia del tema y sus prejuicios anticatólicos. El importe total del párrafo que comentamos aquí es falso como ya lo hemos demostrado ampliamente.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
La conclusión del señor Fernández Suárez es errada as per ibidem.
Dice el artículo:
Respuesta Católica:
No quepa la menor duda. Cuando Lutero agregó la palabra "solamente" [1] la Iglesia puso el grito en el cielo. Para eso es Iglesia y la Biblia es su propiedad y herencia legítima. Nosotros los católicos defendemos la integridad y exactitud de la Escritura y no la cercenamos o enmendamos para que "pegue" con doctrinas inventadas. Todo el catolicismo está de acuerdo y da testimonio de Jesús: Biblia, Sagrada Tradición y Catecismo. Ya quisieran las miles de iglesias protestantes tener algo así . Pero solo tienen sus enfrentamientos doctrinales y divisiones sempiternas.
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Respuesta Católica:
Sin duda existen muy buenas traducciones protestantes. Eso no desmerece las buenas y completas traducciones católicas y dudo que este hombre—habiendo ya buen registro de sus errores en este escrito—esté calificado para emitir un juicio de calidad tan severo. Sin embargo, en los largos párrafos que siguen a continuación, el autor protestante se deshace en acusaciones de tipo histórico intentando así probar su tesis...
Dice el artículo: