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Nuestra Riqueza: Nuestra Gente

por Carlos Caso-Rosendi

No te dejes robar. No asesines tu propio futuro.

José Agustín Arrieta: La familia mexicana

En las pasadas semanas la ola del movimiento abortista llegó a las playas del Rio de la Plata. La batalla por la voluntad de nuestros pueblos en Iberoamérica, recién ha comenzado con Uruguay, Argentina o Panamá. Nos esperan muchos dias de dolor y lucha para derrotar a los que nos quieren convencer de matar a nuestro pueblo en el único lugar donde no se puede defender: el vientre materno.

Conozco el caso de cierto graduado de Harvard, lo llamaremos Nick, que dejó su universidad siendo un maoísta convencido. Al cruzar el Atlántico para estudiar en la prestigiosa London School of Economics iba a encontrarse con un sorprendente adversario, el economista británico Peter Bauer. Con él descubrió que la escuela analítica marxista tenía poco o nada que hacer frente a la dura muralla de la realidad económica, presentada por Bauer. Los argumentos marxistas de Nick eran tan efectivos ante los de Bauer como un mondadientes esgrimido contra un tanque de guerra.

Nuestro Nick no es, ni nunca fue, uno de esos que se refugian en la negación para nunca tener que disculparse por haber estado equivocado. A tiempo abandonó el marxismo y se concentró en sus estudios hasta llegar a ser uno de los mejores conocedores de la ciencia demográfica.

El pasado Septiembre, Nick Eberhardt, el Doctor Nick Eberhardt fue el primer intelectual en criticar la política china de un solo niño por pareja. Lo hizo, valientemente, en frente de los representantes del politburó chino, durante el Foro Económico Mundial en China.

El análisis del Dr. Eberhardt deja ver claramente las consecuencias de la mencionada política. La primera es una inconmensurable reducción de ese capital humano que llamamos "talento". Como ejemplo, citó a Yao Ming, el astro del basketball que juega para los Rockets de Houston y cuyos padres fueron ambos estrellas del basketball ¿Cuántos hermanos pudo tener Yao que fueran tan buenos o hasta mejores que él? Nunca lo sabremos, porque el estado chino les impidió nacer.

Otra consecuencia difícil de medir es la pérdida de la felicidad que para muchos representa el tener o crecer en una familia numerosa. Yo soy el mayor de cuatro y puedo dar fe que los años en que vi crecer a mis hermanos menores fueron quizás los mejores y más bellos de este medio siglo que vengo viviendo. Tener más juguetes o un auto más nuevo hubiera sido un pobre sustituto por la felicidad que me dieron mis hermanitos y las incontables horas de juegos, de enseñar y aprender. No hay cachivache por caro que sea, que pueda suplantar al amor de un hermano o al abrazo amoroso de muchos hijos alrededor de un padre que los ama.

Pero hasta las frías cifras se rebelan a afianzar las expectativas del gobierno chino. Los quince años de bajo crecimiento de la población están haciendo de China una nación de ancianos que no podrá sostener el crecimiento dinámico que ha experimentado su economía en las dos décadas pasadas. Para la década del 2030 China será más canosa que los mismos Estados Unidos. Ya mismo, China está experimentando una escasez alarmante de esposas. Muchos varones chinos que alcanzaron la pubertad después del 2000 nunca tendrán una esposa porque la que les estaba destinada, fue abortada. [1]

En Latinoamérica no tenemos todavía ese problema, pero podemos aprender de esta lección. Estamos viendo la amarga cosecha que los Estados Unidos experimentan hoy, luego de más 50 millones de abortos legales. La economía americana está en crisis, sus ejércitos que otrora pudieran hacer sacrificios heroicos en Iwo Jima y Normadía, cabalgan apenas sobre una frágil ventaja tecnológica, al tiempo que en la retaguardia los ingenieros americanos, los brillantes creadores del mundo de la segunda mitad del siglo XX, son cada vez menos y no se están poniendo mejores. Los Estados Unidos tienen ante sí la inconcebible tarea de tener que importar talento a sus playas en momento en que casi no pueden detener el crecimiento de su deuda externa, con el consiguiente deterioro de su nivel de vida.

Qué hubiera pasado si esos 50 millones de niños hubieran nacido. Para saber la respuesta solo hay que mirar a los años de la posguerra. El "baby boom", la mayor explosión demográfica de la historia, coincidió casi minuto por minuto con la mayor explosión económica y tecnológica de la historia. Mientras los Estados Unidos crecían imparablemente y gatillaban el crecimiento de Latinoamérica y el Caribe en los '50 y los '60—La Unión Soviética en donde el aborto era legal y la exterminación de los ciudadanos era una práctica del estado... se derrumbó entre escaseces y hambrunas hasta que finalmente, agobiados, adoptaron el sistema occidental de mercados. En las palabras de un político del tiempo de la perestroika: "No podíamos seguir viviendo así."

Uno se imagina que la gente de nuestros países no ha olvidado el viejo proverbio español: "Si en barba de tu vecino ves los piojos, pon las tuyas en remojo".

Se pueden escribir resmas sobre el daño que la práctica del aborto causa en la mujer, en la sociedad, en la economía. Pero nada enseña como la experiencia viva de estos países que nos han precedido en esta práctica bárbara y despiadada.

Nos hemos pasado años escuchando la cháchara "anti-imperialista" y toda la chorrada de ignorancia que nos llegaba disfrazada de intelectualismo desde la Habana y Moscú. Bonitos maestros, uno más muerto de hambre que el otro ¿Es que queda alguien que quiera hacerles caso? Aparte de Maradona y el nuevo presi de los Estados Unidos, claro está.

¿Hay alguien en Latinoamérica que esté despierto y que quiera un mañana próspero y gentil en vez de la cosecha de maldad que todos estos años nos han dejado?

¿Hay alguien que me pueda explicar la razón por la que tenemos que imitar y adoptar las prácticas que están destrozando a otras naciones? ¿Es que realmente somos tan mentecatos que nos vamos a dejar asesinar antes de nacer?

Si eres uno de esos que piensan y pueden sumar actos y consecuencias... no te dejes engañar como yo una vez me dejé engañar: sé fértil y lucha por las cosas que hacen grandes a las naciones y prósperos a sus ciudadanos. Sé honesto, amable, gentil, fuerte, justo, amante y generoso. Encuentra las raíces de tu ser y de tu fe.

No te dejes robar.

No asesines tu propio futuro.

Referencias

[1] George Weigel China's One-Child Self-Destruction, publ. Catholic Education Resource Center.

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