INICIO ARTICULOS OPINION PRODIGOS HEMEROTECA LECTURAS BLOGS

¿Debió ser restaurada la Iglesia?

por Bruce Sullivan

Al convertirme al Catolicismo Romano tuve que enfrentar dos asuntos: eclesiología y autoridad. En este ensayo, trataremos el primero, específicamente en lo que se refiere a los problemas de la eclesiología de la así llamada "restauración".Cuando hablo de la "eclesiología de la restauración" me estoy refiriendo a una visión de la historia de la Iglesia que sostienen, con pequeñas variaciones, la mayoría de los fundamentalistas y evangélicos.

La presentación más usual es como sigue: "En la ciudad de Jerusalén, en el primer Pentecostés luego de su ascención al cielo, Jesucristo estableció un reino divino o iglesia y podemos ver su registro en el segundo capítulo del libro de los Hechos" [1]. "Por algunos años a partir de ese principio... la iglesia continuó como un cuerpo unido, manteniendo la pureza de la fe tal cual se expresa en las Escrituras; pero con el pasar de los años cayó gradualmente bajo la influencia de falsos apóstoles y sus doctrinas erróneas, lo cual resultó en una apostasía general o alejamiento de la instrucción divina" [2].

Es en este punto que uno comienza a encontrar variaciones en la presentación. Algunos sostienen que Cristo siempre tuvo un resto fiel de seguidores en alguna parte del planeta. Otros insisten que la iglesia entera cayó completamente en la apostasía, para luego ser "restaurada" posteriormente. A pesar de las variaciones, sin embargo, todos los que se suscriben a las teorías restauracionistas están en acuerdo en una cosa: que, la iglesia que Cristo estableció, experimentó una caída universal en la apostasía y que tal caída duró más de un milenio.

Mi inconveniente con tal presentación de la historia de la Iglesia es simplemente que es decididamente antibíblica. Por favor, reflexionemos unos minutos sobre lo que la Biblia dice de la Iglesia de Jesucristo. Mas de cinco siglos antes de Cristo, una profecía dispuso el escenario para el establecimiento del Reino de Dios. "Y en los días de aquellos reyes, el Dios de los Cielos establecerá un reino que nunca será destruido, y tal reino no será pasado a ningún otro pueblo; triturará y pondrá fin a todos estos reinos y durará para siempre" (Daniel 2:44) Anteriormente, en el contexto de la misma profecía, el Reino de los Cielos es comparado con una piedra que "se tornó en una gran montaña y llenó la tierra entera" (Daniel 2:35).

Estas palabras son universalmente reconocidas como proféticas en lo que concierne a la Iglesia ¡Crean la expectativa de un reino que conquistará, se expandirá y durará para siempre! El Nuevo Testamento nos ofrece una imagen de la Iglesia que está en completa armonía con la profecía de Daniel. Consideremos eso. Jesús dijo que Su Reino era como una semilla de mostaza que, cuando se la planta, crece hasta llegar a ser un gran árbol (Mateo 13:31-32). La influencia inextinguible de este Reino en la historia es comparada a la levadura (Mateo 13:33). Nuestro Señor declaró a Sus apóstoles que El mismo construirá la Iglesia y que "las puertas del infierno no prevalecerán contra ella" (Mateo 16:18). El Apóstol Pablo se refiere a la misma Iglesia como "columna y apoyo de la verdad" (1 Timoteo 3:15) y también como el instrumento por el que Dios ha escogido el hacer conocida Su Sabiduría (Efesios 3:10) y el lugar en donde El será glorificado por generaciones sin fin (Efesios 3:21)

Nuestro Bendito Salvador consideró la unidad de la Iglesia, Su Iglesia, como un testimonio vital y necesario de la autenticidad de Su misión (Juan 17:20-21). Este hecho es realzado aún más por las palabras finales de Jesús "Seréis mis testigos... hasta las partes más remotas de la tierra" (Hechos 1:8) En el relato de Mateo, Jesús asegura a sus discípulos con las conocidas palabras "Ved, estoy con vosotros siempre, hasta el fin de la era" (Mateo 28:20). ¿Le parece a usted que estas palabras del Maestro suenan como la descripción de un Reino que está destinado a caer? ¿Habremos de creer que Cristo realizó tantas grandes obras con su Iglesia en el primer siglo, solo para dejarla desaparecer de la vista del mundo por mas de un milenio? ¡Jamás! Y sin embargo eso es lo que los restauracionistas requieren que creamos. Reconozco que no todos los restauracionistas expresarían sus ideas en estos términos pero tal es lo que está implicado en sus ideas.

De todos modos, como ya hemos visto, las Escrituras no nos permiten arribar a la misma conclusión a la que ellos han llegado. A estas alturas, el lector debe estar pensando sobre los graves avisos que se dan en el Nuevo Testamento sobre los falsos maestros y sobre la apostasía. En general, esas advertencias no significan que el barco se vaya a ir al fondo por completo. Las advertencias no concluyen en esa interpretación y los textos citados ni siquiera permiten tal conclusión. El propósito de Cristo para su Iglesia no puede ser desviado por sus enemigos de adentro o de afuera. Por favor vuelva a leer dichas advertencias. Casi invariablemente se refieren a una preocupación específica que puede encontrase en el contexto.

Por ejemplo, la advertencia de Jesús sobre "falsos profetas que vienen a vosotros en ropas de oveja, pero por dentro son lobos voraces" (Mateo 7:15) está bien definida contextualmente: ésos son los que van en contra de las enseñanzas del Sermón del Monte. El aviso de Pedro que, "habrá falsos maestros entre vosotros, que secretamente introducirán herejías" (2 Pedro 2:1) se refiere específicamente en su contexto a aquellos que promueven la inmoralidad y que llegan hasta a "negar al Amo que los compró" Juan nos advirtió severamente que "muchos falsos profetas han salido al mundo" (1 Juan 4:1) De igual manera, el contexto revela que Juan tenía en mente a aquellos que negaban el advenimiento de Jesús en la carne.

Históricamente esas advertencias encontraron su cumplimiento en las herejías gnósticas. Finalmente, las advertencias paulinas sobre el "hombre del desafuero" (2 Tesalonicences 2:3) y "la apostasía" se ajustan a la descripción de los emperadores romanos idólatras, que se hacían a si mismos dioses y la caída en la que incurrieron algunos creyentes al enfrentar la persecución romana. Ocurre que ninguna de estas advertencias ni siquiera se acerca a ser una advertencia de que la entera Iglesia de Cristo sería desvastada y destruída por falsos maestros. Seguro que los falsos maestros vinieron, y sí, muchos creyentes cayeron en la apostasía[3] A pesar de eso, la Iglesia de Cristo triunfó por sobre todo y siguió marchando siempre fiel a Aquel que la equipó sobrenaturalmente para su divina misión. Tal es la promesa de Nuestro Señor y así es el testimonio de la historia. A esta altura, pretender que la Iglesia de Cristo se desplomó completamente (o quedó tan débil que esencialmente desapareció de la escena mundial) es creer implícitamente que Dios dejó este planeta sin ninguna esperanza real de salvación por mas de mil años[4].

Recuerde las palabras de Pablo a los atenienses: "Por lo tanto, habiendo olvidado los tiempos de la ignorancia, Dios está declarando ahora a los hombres que todos, en todas partes, deben arrepentirse, porque el ha dispuesto un dia en el que El juzgará el mundo en rectitud por medio del Hombre que El ha designado, habiendo provisto la prueba a todos los hombres por medio de levantarlo de entre los muertos." (Hechos 17:30-31)p> Lo que Pablo dice, en efecto, es: ¡no más excusas! Y ¿por qué este cambio de política? ¿Por qué es que la ignorancia no va a ser excusada ya más? ¡Porque la luz ha venido al mundo! ¡El Reino de Dios y de su Cristo ha llegado y ha tomado para sí mismo el lema de "arrepentimiento para perdón de pecados" al mundo entero! (Luke 24:47)

Este mensaje debe ser llevado por mensajeros. Por lo tanto, sin una Iglesia viva, creciente, fiel... el mensaje no puede ser proclamado y toda alma en el planeta entero, por un período de más de mil años, perecerá sin siquiera haber tenido la oportunidad de escuchar el Evangelio. Tal pensamiento no sólo es increíble sino escandaloso y está completamente divorciado del Evangelio. El Hijo Unigénito de Dios no sufrió para salvar al mundo solo para que su propósito fuera descarrilado por las falencias y debilidades humanas. ¿Por qué entonces se han considerado esta clase de teorías sobre la historia de la Iglesia, estas ideas de la "completa apostasía"? La respuesta a esta pregunta puede ser hallada en la utilización arbitraria y extendida de la falacia de Sola Scriptura[5] Usando este dogma infundado como punto de partida, muchas personas se han formado en sus mentes una idea de lo que la Iglesia debería ser (según su propia interpretación privada de las Escrituras).

Como no pueden encontrar esa iglesia imaginaria en los anales de la historia, se ven "forzados" a concluir que la Iglesia de Cristo colapsó bajo un ataque masivo de apostasía. Seguidamente y para agregar credibilidad a su posición, se refieren a las predicciones de apostasía. Como hemos analizado antes, las Escrituras enseñan claramente que la Iglesia de Cristo sería un reino creciente, dinámico y duradero, mientras que las predicciones de apostasía no se refieren a un derrumbe completo de la Iglesia del Señor. ¿Por qué entonces aquellos que proponen la teoría de la "gran apostasía" no consideran la posibilidad de que su propia imagen mental de la Iglesia es lo que está fallando?

El hecho innegable es que la única Iglesia que se encuentra continuamente a través de la historia es la Iglesia Católica. Igualmente irrefutable es el hecho de que las iglesias protestantes de nuestros días pueden ser halladas antes del siglo XVI únicamente por la imaginación de aquellos que "descubren" tales iglesias en las Escrituras. Los escritos cristianos del primero, segundo y tercer siglo revelan una Iglesia que es católica en fe y práctica. Una Iglesia que cree en la regeneración del bautismo, en el bautismo de infantes, la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía, la primacía del Obispo de Roma, la comunión de los Santos, y el Purgatorio[6]. Mencione estas doctrinas solo para remarcar un punto: la Iglesia no cambió a través de los siglos y se transformó en la Iglesia Católica. De hecho, si fuera verdad la idea de "Gran Apostasía" la Iglesia debiera haber experimentado una convulsión cataclísmica aun antes de que se secara la tinta de las últimas epístolas del Nuevo Testamento. Nuevamente, creo que la insidiosa influencia de los "falsos maestros" es una cosa, pero creer que sedujeron a la Iglesia entera a una apostasía total tan rápidamente... es otra cosa completamente diferente.

Las Escrituras no enseñan eso y de hecho no permiten que tal cosa se enseñe en consonancia. Resumiendo, una de la mayores razones por las que no pude permanecer en el protestantismo se debe a los problemas inherentes a su eclesiología, problemas que comparten todas las iglesias protestantes. Si bien es cierto que las Escrituras nos advierten sobre falsos profetas y apostasía, también enseñan claramente que la Iglesia de Cristo nunca -jamás- será destruida. Estas mismas Escrituras nos presentan una Iglesia que es visible, identificable como institución con una jerarquía igualmente visible e identificable.

Además, todos los escritos tempranos del cristianismo dan testimonio de que la Iglesia es Católica en fe y prácticas; mientras que el suscribir a la idea de la "gran apostasía" es negar la naturaleza esencial, la misión, la gloria dadas por Dios a Su Iglesia según se la revela en las Escrituras. Por lo tanto, me veo obligado a concluir que la eclesiología restauracionista protestante es contraria a la verdad de las Escrituras, a los hechos registrados en la historia y a la razón.

En la Iglesia Católica, la Escritura, la historia y la razón convergen. En ella encontramos la plenitud del Cuerpo Místico de Cristo según lo describen las Escrituras. A través de la Iglesia Dios continúa trayendo al mundo los frutos de la labor redentora de Cristo. Por sus Sacramentos recibimos la gracia de Cristo.

Por medio del Santo Sacrificio de la Misa, los méritos del sacrificio que Cristo hizo una vez para siempre en el Calvario, se hacen presentes en nuestros días y nos benefician. Concluyendo; es por su enseñanza y autoridad -salvaguardada por el Espíritu Santo- que continuamos escuchando la voz de Cristo en nuestros días. Por estas razones, y por muchas otras, la Iglesia ha sido prudentemente descripta como una extensión de la Encarnación en el tiempo y el espacio. No es maravilla que San Pablo la llamara en 1 Timoteo 3:15 "columna y apoyo de la verdad."

Referencias

[1] Tolle, James M., "The Church, Apostasy, Reformation, and Restoration", p.3, Haun Publishing Co., Pasadena, Texas.
[2]Ibidem, p. 6.
[3] La existencia de falsos maestros en Iglesia temprana no es el centro de esta cuestión. Los escritos de los Padres de los primeros siglos fueron, en su mayor parte, refutaciones de sectas desencajadas y heréticas como los gnósticos -sectas que se ajustan a las descripciones que se hacen en las advertencias de las Escrituras en lo que concierne a los falsos maestros- Eso es lo que eran simplemente, sectas heréticas. La palabra herejía viene de un vocablo que significa "elegir" o "pedazo". Estos falsos maestros representaban solamente un sector y no la entera Iglesia. La palabra de la cual deriva el término "católico" significa "universal" (y en ese sentido "entero", "completo"). Por lo tanto, el tan siquiera hablar de herejía, implica reconocer la existencia de un cuerpo principal y completo -la Iglesia Católica- de la cual estos sectores se han separado. El cuerpo principal -la Iglesia Universal y Católica de aquellos primeros siglos- era idéntico a la moderna Iglesia Católica Romana en lo que toca al contenido de la fe.
[4] Algunos podrían aducir que las Escrituras estaban disponibles para enseñar a los hombres la salvación.in embargo el Canon de las Escrituras no se definiría sino hasta el cuarto siglo. Además, la imprenta no fue inventada hasta el año 1450 a.D. Anteriormente, las copias de las Escrituras eran relativamente escasas. La gente en general dependía de la transmisión oral del Evangelio. Esto no fue un descuido por parte de Dios sino parte de su plan eterno. Si, como San Pablo dice en Gálatas 4:4, Dios envió a su Hijo solamente cuando la plenitud de los tiempos se hizo presente, debemos creer que Dios sabía que la distribución de material impreso no iba a ser posible, tecnológicamente hablando, por otros mil cuatrocientos años. Dios actuó así porque, aparentemente, sus planes no dependían de la disponibilidad de información escrita sino de una Iglesia viva y dedicada a la enseñanza. Recordemos que la disposición original fue la de enviar hombres a predicar. Tal es el plan de Dios.
[5] Sola Scriptura significa en Latin "Solo las Escrituras" y es una de las dos ideas fundamentales de la plataforma reformista alemana (el otro es Sola Fide-"solamente la fe"). Sola Scriptura afirma que la Biblia-y solamente la Biblia-es suficiente por sí misma para guiar a los fieles en asuntos de fe y moral. Esta otra doctrina la revisamos en un tema separado.
[6] El lector puede verificar estos hechos por medio de consultar los escritos de los primeros Padres de la Iglesia. Una buena fuente (en inglés) es "Faith of the Early Fathers", de William A. Jurgens, c. 1970, producido por Liturgical Press, Collegeville, Minnessota. Lo que hace que la obra de Jurgens sea tan útil es el ordenamiento de los escritos patrísticos por tópicos con un índice de referencias.

Volver al principio

Primera Luz

Webzine de apologética y temas católicos de interés general. Redactado por laicos fieles a la enseñanza magisterial de la Iglesia Católica y a S.S. Benedicto XVI.

Visitantes:

web statistics

Escríbanos a voxfidei@voxfidei.com

La Verdad no es un concepto, es una persona, Jesucristo la Palabra Divina. El es el Señor de la Historia y la Luz de la humanidad.

© MMVIII - Vox Fidei Pro Ecclesia et Pontifice - Derechos Reservados - Servidor operado por Verio